Habrá un antes y un después de la gira de Guaidó

Foto: Caraota Digital

Habrá un “Before & After” con la gira de Juan Guaidó y eso es parte de la campaña estratégica de la oposición representada en la Asamblea Nacional. Se generan grandes expectativas a nivel de acciones y sanciones por venir,  lo que con anterioridad ha sido problemático ¿Podrá ahora impulsar el cambio político que aspira buena parte del país? Es la incógnita que ocupa a seguidores y analistas.

La población no tiene claro lo acordado ni hablado, por lo que cada actor político hace su interpretación de los hechos. El éxito de esta gira es dar un empujón a una política opositora que estaba estancada, pues logró visibilizar la crisis e intenciones de un sector.

Los mismos que no lograron o no tenían la intención de amalgamar a la oposición venezolana, ahora tienen el reto de unificar esfuerzos de otras naciones.

No puede haber coherencia en el discurso, si aún no se logra la unidad de la oposición y una estrategia electoral y de movilización social. A nivel internacional era parecido a la ruta del Grupo de Lima, distaba de la del Grupo de Contacto Internacional e incluso del Mecanismo de Montevideo. Cómo afrontar las elecciones venideras parlamentarias o nacionales no puede ir aislado del activismo de contacto directo o de los actos de masa.

Debe existir una coordinación entre la política interna y externa, sin debelar la táctica dentro de la misma estrategia. Hemos explicado que éstos procesos posteriores a la gira de Guaidó deben ser bien hilados y administrados, aspectos solo posible con Organización.

La gira después de Davos, acto de masa en Madrid, lo de Washington quedó marcada y cambió la narrativa del régimen de Maduro, que no salía del tema de la directiva de la Asamblea Nacional y de ahí pasaba a las elecciones parlamentarias, era evidente que la estrategia de los EEUU era colocar a Guaidó en posición de poder, paso previo antes de cualquier acuerdo.

El que acumula mayor saldo negativo es el diputado Parra pues el reconocimiento internacional y nacional de Guaidó, es muy alto. No dudo que el régimen no se llegue a inmolar por uno que no es natural de esta revolución.  De ahí que el tribunal tenga varias propuestas de pronunciamientos.

El estancamiento político de la oposición sólo era comparable con el de la crisis social a finales del año pasado. Después del posicionamiento logrado en enero del 2019, cayó y ahora correr el mismo riesgo. El tiempo en un año electoral atenta contra Guaidó, quien en algún momento debería decidir sobre participación en un evento electoral distinto al esperado, sin que signifique claudicar en la ruta, de presidenciales.

El pueblo está enfocado en su subsistencia, si no ve mejoras sociales o avances en la política, será difícil el motivar y movilizar en función de una ruta, donde somos muchos los que coincidimos en que debe ser por la vía electoral, por lo que la discusión de garantías y condiciones aún en estado de estancamiento o conflictividad social, no está de más.

Agregaría que se debe seguir presionando y trabajando en tener un sistema electoral más competitivo, donde tener un nuevo CNE que genere confianza, que su actuación sea transparente podría ser esencial para que los resultados sean creíbles y debe existir el respeto institucional, sin que esto signifique la entrega o el montar trincheras.

En este escenario existe la posibilidad de que se amenace y avance en tener dos poderes electorales e incluso de dos convocatorias distintas, toda una utopia. Al un grupo de la Asamblea no tener control en nombramiento de un CNE a través del Comité se promueve que sea vía TSJ, mientras otros prosiguen esta ruta, y critican a los proponentes de otra, vía dejando como saldo mayor división e inhibición del electorado.

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