La significación de la manipulación mediática

Foto: Caraota Digital

Marcos Hernández

CEO Hercon Consultores

En el tránsito de las complejas crisis llámese económica, política o social, tiene
significación puntualizar Maduro gravita en sofisticadas técnicas comunicacionales,
orientadas a dos fenómenos sociales de profundas consecuencias políticas que
apuntan hacia: la mediatización de la sociedad y la confusión valorativa de sus
prioridades siempre mirando a perpetuarse en el poder, incluso apuntalando su
reconocimiento constitucional en elecciones nada competitivas y distancia de
transparencias.

El intelectual estadounidense Noam Chomsky un aliado situacional de
Chávez y luego un crítico de la revolución Bolivariana, en sus análisis llega a primeras
conclusiones que los medios de comunicación masivos actúan como transmisores
de mensajes a través de sus imágenes hacia el ciudadano promedio. Por lo tanto su
función principal es entretener, informar e impartir valores y códigos de comportamiento
que propiciarán que los individuos se moldeen a las estructuras sociales.

La manipulación mediática germina del interés de los grupos dominantes por conformar
una conciencia colectiva, lo que Chomsky explica con sus propias palabras:
“En un Estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto
que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras.

Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene
que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es
mediante la propaganda (manufactura del consenso, creación de
ilusiones necesarias), marginalizando al público en general o
reduciéndolo a alguna forma de apatía”.

Ahora bien, sabemos que los números de la gestión de Maduro son demoledores y todo
apunta seguras derrotas para el Chavismo en cualquier posible escenario electoral en
elecciones limpias y competitivas, esta realidad es un nudo crítico a la hora de negociar
una salida donde el voto decida.

Evidentemente, el proyecto bolivariano no se entregará tan fácilmente, se aferra al poder cueste lo que cueste. Revisando algunas bibliografías con enfoques mediáticos, pareciera que el equipo de la sala situacional Maduro en sus estrategias convoca desesperadamente a Chomsky con algunas de sus estrategias de manipulación mediática: 1. La estrategia de la distracción 2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. . 3. La estrategia de la gradualidad.  4. La estrategia de
diferir.  5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. 6. Utilizar el aspecto
emocional mucho más que la reflexión. 7. Mantener al público en la ignorancia y la
mediocridad.

Maduro en tiempos de turbulencias sociales en su desconfianza y desesperación por
mantener “la paz social” activa como última instancia a los colectivos en su defensa, es
decir, esta práctica de naturaleza violenta atropella al pueblo, carece de una lógica,
sensatez, con esta acción el oficialismo siempre ha tratado desmovilizar a la oposición.

En la comprensión de la palabra violencia como estrategia, tiene la misión de activar el miedo
que es un arma sumamente poderosa para desconcertar a millones de personas que
adversan Nicolás. En esta temática de la violencia es deslizada a través del poder
mediático gubernamental, tuvo su peso específico, sin embargo, actualmente su
maquinaria mediática está siendo confrontada por el poder de 2.0, utilizado por los
opositores como espacio de lucha y denuncias continúas por el cambio político en el país.

La violencia y el uso de la fuerza represiva de Estado Venezolano no resolverán la aguda
crisis del país. Deben respetarse los derechos fundamentales del pueblo venezolano,
incluido el derecho que tienen los ciudadanos a la protesta pacífica cuando el momento
histórico lo requiera. El laberinto político que vive nuestro Venezuela, merece un
tratamiento psicológico, indiscutiblemente, está afectando la estructura mental causa
agotamiento y ansiedad en todos los que habitan este país.

Según datos de la más reciente historia política y social, Venezuela venia consolidando
una cultura de paz, vinculada a la naturaleza humana de sus ciudadanos que es de
pasividad, por supuesto, con sus claras excepciones.

Desde que la revolución Bolivariana salió victoriosa en las elecciones presidenciales de 1999, este país ha transitado por frecuentes situaciones de conflictos que han derivado en la confrontación casi a diario entre venezolanos, una lucha injusta, destructiva, donde lo protagónico lamentablemente es la sinrazón, que lleva intrínseco sembrar el miedo como arma psicológica para
desmovilizar principalmente la clase media que en clara mayoría 85% manifiesta según
estudios de opinión su rechazo critico Nicolás Maduro.

 

Es innegable, el actual sistema político venezolano se ha convertido en un híbrido de
rasgos militarista y autoritario, una mezcla muy inestable, compleja. Pero, Maduro se
apoya más en el segundo, es demasiado autoritario para coexistir con la Asamblea
Nacional. El Socialismo del Siglo XXI en su contumacia por el poder continúa utilizando
los medios de comunicación social para vender una agotada revolución que ya no ilusiona
80% de la población.

Se revela que los estrategas y pensadores revolucionarios maduristas muchas veces
convocan y se apoyan en situaciones adversas con estrategias de la manipulación
mediática, constructors del intelectual Chomsky.

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