Los estrategas revolucionarios convocan Chomsky

Foto: Caraota Digital

Marcos Hernández López

CEO Hercon Consultores

En el tránsito de la actual crisis, tiene significación puntualizar que el régimen  de Maduro se apoya en sofisticadas técnicas comunicacionales, orientadas a dos fenómenos sociales de profundas consecuencias políticas que apuntan hacia: la mediatización de la sociedad y la confusión valorativa de sus prioridades, siempre mirando a perpetuarse en el poder, incluso apuntalando su
reconocimiento constitucional en elecciones nada competitivas y menos transparentes,
caso concreto las realizadas el pasado 20 de mayo 2018.

Según Chomsky, los medios de comunicación masivos actúan como transmisores de mensajes a través de sus imágenes hacia el ciudadano promedio. Por lo tanto su función principal es entretener, informar e impartir valores y códigos de comportamiento que propiciarán que
los individuos se moldeen a las estructuras sociales. La manipulación mediática
germina del interés de los grupos dominantes por conformar una conciencia colectiva,
lo que Chomsky explica con sus propias palabras:

“En un Estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto
que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras.
Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene
que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es
mediante la propaganda (manufactura del consenso, creación de
ilusiones necesarias), marginalizando al público en general o
reduciéndolo a alguna forma de apatía”.

Ahora bien, sabemos que los números de la gestión de Maduro son demoledores y todo
apunta seguras derrotas para el chavismo en cualquier posible escenario electoral. Esta
realidad es un nudo crítico a la hora de negociar una salida donde el voto decida.

Evidentemente, el proyecto bolivariano no se entregará tan fácilmente, se aferra al poder
cueste lo que cueste. Revisando algunas bibliografías con enfoques mediáticos, pareciera
que el equipo de la sala situacional de Maduro, en sus estrategias, convoca
desesperadamente a Chomsky con algunas de sus estrategias de manipulación
mediática: 1. La estrategia de la distracción 2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. . 3. La estrategia de la gradualidad.  4. La estrategia de diferir.  5.
Dirigirse al público como criaturas de poca edad. 6. Utilizar el aspecto emocional
mucho más que la reflexión. 7. Mantener al público en la ignorancia y la
mediocridad.

Maduro en su desconfianza y desesperación por mantener el poder activa como última
instancia a los colectivos en su defensa, es decir, esta práctica de naturaleza violenta
atropella al pueblo, carece de una lógica, sensatez, con esta acción el oficialismo siempre
ha tratado desmovilizar a la oposición.

En la comprensión de la palabra violencia como estrategia, tiene la misión de activar el miedo que es un arma sumamente poderosa para desconcertar a millones de personas que adversan Nicolás. En esta temática de la violencia es deslizada a través del poder mediático gubernamental, tuvo su peso específico, sin embargo, actualmente su maquinaria mediática está siendo derrotada por
el poder de 2.0, utilizado por los opositores como espacio de lucha y denuncias continúas
por el cambio político en el país.

La violencia y el uso de la fuerza represiva de Estado Venezolano no resolverán la aguda
crisis del país. Deben respetarse los derechos fundamentales del pueblo venezolano,
incluido el derecho que tienen los ciudadanos a la protesta pacífica cuando el momento
histórico lo requiera. El laberinto político que vive nuestro país, merece un tratamiento
psicológico, indiscutiblemente, está afectando la estructura mental y causa ansiedad en
todos los venezolanos.

Según datos de la más reciente historia política y social, nuestro país venia consolidando
una cultura de paz, vinculada a la naturaleza humana de los venezolanos que es de
pasividad, por supuesto, con sus claras excepciones. Desde que la revolución bolivariana
salió victoriosa en las elecciones presidenciales de 1999, Venezuela ha transitado por
frecuentes situaciones de conflictos que han derivado en la confrontación casi a diario
entre pueblo contra pueblo, pero una lucha en el fondo injusta, destructiva, donde lo
protagónico lamentablemente es la sinrazón, que lleva intrínseco sembrar el miedo como
arma psicológica para desmovilizar principalmente la clase media que en clara mayoría
80% muestra su rechazo critico Nicolás Maduro.

Es innegable, el actual sistema político venezolano se ha convertido en un híbrido de
rasgos militarista y autoritario, una mezcla muy inestable, compleja. Pero, Maduro se
apoya más en el segundo, es demasiado autoritario para coexistir con la Asamblea
Nacional, pero demasiado débil para abolirla sin correr el riesgo de seguir potenciando la
decadencia del Socialismo del Siglo XXI en su perseverancia de continuar utilizando los
medios para vender una agotada revolución que ya no ilusiona 80% de la población.
Evidentemente, los estrategas y pensadores revolucionarios maduristas convocan y se
apoyan a diario las estrategias de la manipulación mediática del intelectual Chomsky para
la sobrevivencia del legado de Chávez.

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