Nada es para siempre

Foto: Caraota Digital

Amos Smith

Periodista

Todavía recuerdo los ataques de delirio del padre de esta criatura de mil cabezas, hablando de una revolución de mil años, pero no hay mal que dure mil años, ni diez cuerpos que lo resistan.

Yo, particularmente, comparo a esta ya larga equivocación de nuestra historia contemporánea con la película, El extraño caso de Benjamin Button, dónde el galanazo de Brad Pitt, en la medida que pasa el tiempo, va de una avanzada vejez hasta retornar a un recién nacido, volviendo a su gestación para desaparecer para siempre.

Esa es la verdad. Está involución nació vieja y se convirtió en un remiendo de telas de un largo inventario de ideas antiguas que nos vendieron como de paquete.

Por mucho Foro de Sao Paulo que invoquen, que más bien se asemeja a una convención de marihuaneros viejos de todo el continente, que vienen con todos los gastos pagados, los millones de cajas CLAP. El gran negocio de la repartición de las miserias, el hiperpopulismo, el nacionalismo chauvinista y todas las consignas trasnochadas que le quieran meter a esta ingesta, están condenados a cien años de soledad, al olvido.

Esta gente, siguiendo al Doctor Uslar Pietri, sembraron el petróleo. Solo que lo sembraron en sus bolsillos a ver si retoñaba, como la teoría de la generación espontánea defendida por Aristóteles, Francis Bacon, René Descartes e Isaac Newton. Grandes pensadores, pero que no tenían una puta idea de la microbiología.

Los resultados de este fallido experimento social están a la vista de todos, aunque quisieran decretar el Carnaval todo el año para esconderlo. Ya no es ningún secreto para el mundo entero este desastre institucionalizado, cuyo único logro ha sido sobrevivir cada día, cada semana y cada mes. Recurriendo a la ayuda social hecha chantaje, para el sometimiento y el mantenimiento de nuestra vasta pobreza, como algo irrecuperable.

Las fuerzas militares, policiales y colectivos armados hasta los dientes para defender la paz ( realmente la tranquilidad de ellos).

Las elecciones confinadas con un minúsculo sector de la oposición, vendido al peor postor(voto Clap).

Hay una película alemana que se llama La vida de los otros. En ella, un agente de la Stasi, la terrible policía política de la República Democrática Alemana, antes de la caída del muro de Berlín, le toca espiar la vida de un dramaturgo, cuya mera humanidad, lo lleva a cambiar su estricta lealtad al régimen comunista al apreciar una vida librepensante que el policía está muy lejos de tener.

Como sucede en las películas y en la vida real, hay un momento que lo cambia todo. El mejor amigo del escritor vigilado, se suicida por no poder ejercer su oficio de director teatral con prohibición de trabajar por el régimen de Alemania Oriental. El espía escucha a través de los micrófonos instalados en el apartamento del escritor, como este en medio de su tristeza, ejecuta en el piano una partitura de su amigo llamada: Sonata del hombre bueno. El espía empieza a proteger al escritor en sus informes a sus superiores. Ha dejado de pensar de la única manera que le enseñaron. Aquí hay muchos han dejado de pensar unicolor, porque saben que la tragedia de las equivocaciones cometidas es monumental (y de otro color).

Aquí la policía política del régimen, con una ayudaita del G2 cubano se ha metido con todo en la vida de los otros. Pero por alguna razón inexplicable ya nada empieza a ser como antes.

Es algo tan trascendental que escapa al entendimiento de bobolongos útiles a la comuna system, como Angel García Banchs ( detesto a ese tipo y no lo puedo ocultar).

No sé si será por culpa del portaaviones USS Jhon F Kennedy, por las presiones del mundo libre, por el cansancio todos (incluyendo los adeptos), por un temblor, por el Coronavirus o lo más improbable, que sea por un ataque fulminante de sentido común al régimen. Pero siento que se acerca un tiempo en el que no vamos a tener tiempo para sentir odio, porque será mucho lo que habrá que hacer para componer tanto bochinche.

Al final de todo esto, es la condición humana, como bien lo dice el padre Ugalde. Todos estamos obstinados y ladillados de esta vaina. Hasta ellos.

Y como sentencia ese sabio de Queens, Héctor Lavoe.

TODO TIENE SU FINAL

NADA ES PARA SIEMPRE.

TODOS TENEMOS QUE RECORDAR

QUE NO EXISTE LA ETERNIDAD.

En 2019 la mayoría de las muertes registradas en el Caribe fueron de venezolanos, según Provea

De la (in) comprensión de las elecciones universitarias