Retorno

Foto: Caraota Digital

Ángel Medina

Diputado

Este tiempo marcado de enormes dificultades, donde el hacer vida se torna en una lucha constante por la construcción de esperanza y el cambio del presente, en este tiempo que permite que afloren las mejores y peores condiciones del ser humano, donde hemos escuchado y observado expresiones cargadas de rabia, frustración y sentimientos encontrados, en ese mismo tiempo donde el espacio físico se ha destruido y permitió el paso del desgaste en cada rostro seco del hambre que provoca la injusticia, donde el pobre es más pobre porque limitaron además su espíritu, donde la autoridad se ha puesto al servicio de la violencia encapuchada y por tanto, la fuerza la ejerce quien más capacidad tenga de hacer daño sin razón.

Este es el tiempo que nos ha tocado crecer y aprender, esta época marcada por la crisis sin precedentes que se ha tornado humanitaria en todo su sentido, es le etapa que nos puso la historia para emprender una de las razones sociales más importante para el cambio de las épocas y condiciones del hombre.

Hacer política, esa actividad muchas veces hermosa, otras angustiosas y algunas repletas de sin sabores, nos impulso desde muy jóvenes a emprender el camino de formarnos para la acción, de cultivar el don de la palabra como arma poderosa capaz de transformar conciencias, que nos obligó a comprender que nuestras conductas están marcadas con el sello público y por tanto, obligan a su ajuste perfecto con las creencias que se predican, la política que nos puso más que amigos, hermanos de lucha que se encuentran en sus deseos de libertad.

Esta opción de la política activa, que nos llevó a militar en partidos y aprender el ejercicio pleno y la ganancia que significa jugar en equipo, está política que nos tocó, viene a ser una escuela como ninguna en muchos de los tiempos de nuestra Venezuela.

A nosotros los políticos, nos ha tocado vivir lo más sublime y a la vez los más terrible del enfrentamiento con la autocracia, nada sencillo, aprender que mucho de lo que existía en la historia del siglo pasado sobre dictadores y botas que oprimían, hoy se transforma en nuestra historia viva y golpea con fuerza sobre nuestras almas, muchas veces las quiebra y nos impone sacar como ave fénix nuevas fuerzas de donde existe solo el vacío.

Desde muy joven acudo a esta labor necesaria en medio del caos, y desde aquel primer momento en la universidad que decidí dedicar mi camino terrenal a esta obra, siempre he contado con las convicciones como base, con el sueño de un mundo libre como utopía que retorna en cada caída y por mucho, esa pasión que te lleva a contrarrestar todo obstáculo y luchar por juntar fuerzas para derribar todo muro existente.

Hoy vuelven los fantasmas que de cuando en cuando aparecen en este camino, esos que llenos de barbarie y ambición, pretenden y muchas veces lo logran, enlodar y destruir el camino de la política como forma de crear, esos fantasma que quitan el sueño y desbordan las rabias, que se adueñan de la escena y crean la visión de que todos somos iguales, hoy retornan los males y se te exponen para ratificarte más que el error que pasa frente a ti, el camino de que tu sueño es superior a una moneda. Hoy retornan los fantasmas y hoy retorno a mis convicciones.

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