Salarios de hambre

Salarios de hambre
Foto: Caraota Digital

Por Andrés Velásquez

Sobre el tema de las condiciones laborales del país hemos hablado en otras ocasiones, pero hoy siento la obligación de abordar el tema nuevamente porque sin duda las condiciones laborales del país se han agravado a niveles insostenibles, el deterioro se ha profundizado al punto que la importancia social del trabajo desapareció.

Sale más barato no trabajar, ya que la remuneración que recibes a cambio de tu fuerza laboral no te alcanza ni para cubrir lo mínimo solo para ir a trabajar, es decir, lo que te pagan no alcanza para cubrir el pasaje hasta el sitio de trabajo, lo que tienes que invertir en comida, en el lavado de ropa de trabajo y el aseo personal, entonces claro, terminas haciendo gastos que el salario no puede compensar y mucho menos tiene algún valor para alimentar a la familia, para cubrir educación o para atender salud.

Sencillamente en Venezuela el salario no existe porque se lo tragó la hiperinflación que ha sido el golpe más bajo que se le ha propinado a los trabajadores de este país. Repito, el deterioro de las condiciones laborales en Venezuela es tan profundo que retrocedimos a niveles de esclavitud.

Esta semana Maduro ordenó adelantar el 25% de los aguinaldos para la administración pública nacional,eso representa unos 800.000,oo Bs (ochocientos mil bolívares) o sea que los miserables 3.200.000,oo Bs ( tres millones doscientos mil bolívares) no alcanzarán para nada y encima ahora lo recibirán fraccionado con lo que el mal llamado salario será aún más insignificante e inútil para atender ni siquiera necesidades básicas, mínimas.

Resulta inevitable establecer comparaciones o contrastes con nuestro reciente pasado laboral, con los aguinaldos que le pagaban a un trabajador en diciembre se planificaban una serie de gastos tales como pintar la casa, montar el arbolito, comprar ingredientes para las hallacas, hacer la cena navideña con todo, salir de viaje y hasta considerabas adquirir artefactos eléctricos (lavadora, cocina, nevera, aire acondicionado) para el hogar.

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Hoy día eso es impensable

La canasta alimentaria se ubicó en 72 millones de bolívares para el mes de septiembre, con lo cual queda más que demostrado que se ha pulverizado el poder adquisitivo del salario,es decir,desapareció el salario, ya que sólo alcanza para adquirir el 0,6% de la canasta alimentaria familiar.¿Quién puede sobrevivir con eso? De acuerdo a las investigaciones del CENDAS, el salario mínimo en Venezuela no le alcanza a un trabajador ni para comprar un desayuno al mes.

Agreguémosle a esta situación el resto de sufrimientos de la familia venezolana: hay que cocinar a leña porque no hay gas, no hay agua, ni luz, el hambre se adueña de los hogares de Venezuela, no hay transporte, ni gasolina, los hospitales están en el piso, las escuelas están paralizadas y destruidas, no hay maestros, en fin un altísimo deterioro social acelerado que hoy por hoy representa un cuadro de pobreza alarmante tal como lo confirma el estudio ENCOVI sobre la pobreza y la pobreza extrema en Venezuela.

Así no se puede vivir, esto tiene que parar, y la única manera efectiva de salir de esta pesadilla es retomar el camino democrático del país, solo en democracia se respetan los derechos de los trabajadores, los contratos colectivos, las escalas salariales, la seguridad social, los HCM, etc, que son derechos de todo trabajador público o privado.

La dictadura encabezada por Chávez y ahora por Maduro, están ensañados con los trabajadores del país, con todos, maestros, ingenieros, médicos, obreros, nadie escapa al exterminio del valor del trabajo como un derecho y su contraprestación acorde a la preparación y el esfuerzo de cada ciudadano.

¡BASTA DE SALARIOS DE HAMBRE!