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Superar la crisis

Por Jesús Armas

Hace unos días volvía a revisar el libro “Crisis: Cómo reaccionan los países en los momentos decisivos” del profesor de la Universidad de California Jared Diamond y me pareció adecuado compartir algunas reflexiones.

Si hay algo que necesitamos los venezolanos son algunos indicios que nos ayuden a pensar en lo que necesitamos hacer para superar la crisis. Con esto no pretendo hablar de como democratizar al país o cosas más tácticas por ejemplo si votar o no, sino algo más de fondo y a futuro sobre cómo afrontar la reconstrucción del país.

En esta investigación Diamond analiza como países como Alemania y Japón de la postguerra pudieron desarrollarse y deslastrarse de algunas creencias generalizadas que obstaculizaban su modernización y su democratización, también narra como naciones como Finlandia pudieron resistir y avanzar ante la cercanía geográfica y las pretensiones de la Unión Soviética al tener un claro entendimiento de sus limitaciones y como Australia puedo construir su propia identidad luego de independizarse del Reino Unido. Pareciera que estos ejemplos están un poco alejados de la realidad cultural de nuestro país, pero en la medida que avanzas en las páginas de esta publicación te das cuenta que al final todas estas naciones han atravesado retos similares a los que deberemos enfrentar nosotros.

El autor identificó siete factores que permitieron a estas naciones superar sus crisis y que pueden servir para los venezolanos:

  1. Consenso nacional en torno al reconocimiento de la crisis.
  2. Aceptar la responsabilidad nacional.
  3. Acotar el problema de tal manera que se tenga muy claro lo que se debe resolver.
  4. Conseguir ayuda material y financiera de otras naciones.
  5. Usar otras naciones como modelo de cómo solucionar los problemas.
  6. Identidad Nacional.
  7. Una apreciación honesta de sí mismo.
  8. Revisar las experiencias históricas de las crisis previas de la nación.
  9. Lidiar con el fracaso nacional.
  10. Flexibilidad para adaptarse a la situación específica.
  11. Tener valores nacionales claves.
  12. Libertad de ataduras geopolíticas.

En este artículo sólo revisaré unos pocos puntos y quizás en el futuro dedique algunas palabras a los otros. El primer punto que quisiera analizar es el consenso nacional, porque solo si construimos una narrativa común donde estemos de acuerdo que la crisis de los partidos políticos, las instituciones y de las elites del país nos llevó a perder la democracia y el socialismo llevo al país a la pobreza, podremos avanzar hacia la consolidación de instituciones que puedan resguardar el voto y las libertades individuales, pero que también se pueda avanzar hacia un sistema económico como la economía social de mercado que acepte el capitalismo como mecanismo de producción de riqueza y el Estado pueda tener las capacidades necesarias para que a través del principio de subsidiariedad se atiendan ciertas necesidades que quizás en un principio el mercado no pueda.

El punto 6, 7 y 11 son temas que me preocupan muchísimo, porque tras 20 años de propaganda oficial desdibujando nuestra identidad y nuestra historia, sumado a los de desaciertos narrativos del liderazgo opositor y a la falta de valores de algunos de los miembros de las élites del país hoy los venezolanos estamos muy confundidos y polarizados.

Venezuela no es el mejor país del mundo como algunos lo creen, tampoco es un país rico mal administrado y obviamente no es un país democrático, es un país en crisis política y humanitaria, con un capital humano interesante dentro y fuera de sus fronteras que es el principal activo que tiene para su reconstrucción, pero los ciudadanos deben darse cuenta que la era petrolera no volverá y por tanto la visión de la socialdemocracia del siglo XX es inviable, la libertad individual y la economía del conocimiento deben ser la alternativa.

La nueva identidad nacional debe rechazar por igual todos los autoritarismos, Pérez Jiménez y Chávez no pueden ser modelos de liderazgo. Del siglo XX se puede rescatar el talante democrático del país entre el 1958 y 1998 pero no su visión económica centrada en el Estado y no en el ciudadano.

Tener un liderazgo que sea capaz de contrastar con el culto a la personalidad, que pueda describir la historia con objetividad, que ayude a sanar la polarización y que promueva ideas que permitan el desarrollo del país, olvidando cosas tan ridículas como la Ley de Misiones que se propuso en 2012, es el único mecanismo que tenemos.

Construir una apreciación sincera de nuestra situación, de nuestras capacidades y del objetivo que queremos alcanzar es clave. Pero para lograrlo, lo primero es compartir unos valores básicos, no hay que inventar el agua tibia, Venezuela es parte de occidente y debe tener claro lo que debemos defender, necesitamos instituciones firmes que sostengan la democracia y que garanticen el estado de derecho, porque solo así se puede tener libertad y desarrollo.

Sobrevivir en medio de una dictadura lleva a los ciudadanos a posiciones extremas y lamentables, los empresarios que hoy se arrodillan, los políticos que colaboran o que son parte del sistema y las élites que guardan silencio, seguirán estando el día después y habrá que perdonar, que hacer justicia, sanar heridas y juntos consolidar valores para que nunca más volvamos a vivir en tiranía. Salir de las crisis es difícil, pero Venezuela podrá hacerlo.

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