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A Protegerse todos: La nueva estafa virtual
Foto: Caraota Digital

Por Omar Villalba

El coronavirus es una enfermedad insidiosa, que está generando muchos problemas.

La verdad es que parece una bola de nieve que cae por la ladera de la montaña, empieza pequeña y va aumentando significativamente.

Esta enfermedad ha alterado el mundo, y parece que lo que está por venir nunca va ser igual.

Esta enfermedad, por su naturaleza, genera muchas dudas, siendo la principal ¿cómo se detecta?

Cuando la pandemia comenzó las autoridades sabían muy poco; y en nuestro país sabían mucho menos.

Así que con dificultad cualquier nación podría indicarle a sus nacionales cual es la forma idónea de identificar esta enfermedad.

Aunque, con el tiempo, debieron de haber explicado los procedimientos. La gente aún desconoce cómo se detecta esta enfermedad.

Pero, antes de hablar de cómo la identificamos, es necesario comentar algunas de sus características.

Verán, el coronavirus es una familia de virus. Siempre han existido.

Tienen este nombre porque cuando se observan en los microscopios tienen una serie de espigas que se asemejan a coronas.

Estas espigas son las que les permite desplazarse e invadir las células una vez que entran en un cuerpo humano.

Dejemos de lado el ¿cómo y donde se originó?

Ahora no nos interesan esos cuentos. Lo que nos interesan, como lo identificamos. Verán, en el caso del Covid-19 es un tanto difícil.

Los primos de esta enfermedad, que en el pasado generaron las epidemias de los SARS en Asia tienen una característica particular.

Cuando infectan a una persona, no transforman a esta en un foco de infección hasta que ha presentado los síntomas.

Eso quieres decir, que una persona enferma de los otros SARS, sabe que es contagiosa cuando comienza a presentar los síntomas.

Eso hizo, que por allá por el 2000-2005 cuando se dio la primera epidemia, fuese sencillo detectar a la gente enferma y aislarla.

A diferencia de los otros miembros de su familia, el Covid-19 que es único y especial, hace que la persona sea contagiosa desde el momento que está incubando la enfermedad.

Así la persona se siente muy bien, pero en realidad es un foco de infección. Para cuando presenta los síntomas, una persona enferma de coronavirus ya ha infectado a muchos.

Así que aislar a una persona es más difícil.

Otra cosa que hace arduo combatir a esta enfermedad, es que esta mutando. A medida que infecta a más y más gente, el Covid-19 aprende y se adapta.

La principal adaptación ha sido el aumento de la cantidad de sus coronas, cosa que lo hace más efectivo.

Esta capacidad para adaptarse a sus adversarios hace que se haga cuesta arriba el que las personas generen inmunidad.

Este es el principal escollo que deben superar los que está creando la vacuna: el coronavirus no genera una respuesta inmune clara.

Aun así, a pesar de que este señor parece más malo que un villano de comiquita, el Coronavirus puede detectarse. ¿Cómo? Pues gracias a las PCR y a las pruebas rápidas.

Pero, ojo, debemos tener presente las diferencias entre ellas.

El PCR es una prueba complicada que se realiza en laboratorios. Cuando tenemos a una persona sospechosa de tener la enfermedad, a esta se le toma una muestra ya sea de su garganta, ya sea de un esputo.

Este se envía a un laboratorio, donde se analiza, gracias a unos reactivos, para buscar al virus. Se le identifica por una serie de proteínas y el ADN del mismo. Esta es la prueba más fiable, pero toma mucho tiempo.

La otra forma es la prueba rápida. Esta prueba consiste en un conteo de antígenos. ¿Qué? ¿Qué son los antígenos?

Pues es la respuesta inmune que genera nuestro sistema inmunológico cuando ha sido comprometido.

Piense en ello como unas señales, que le indican al cuerpo que está bajo ataque. También puede pensarse en ello como restos de una gran pelea.

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Un conteo alto de antígenos dice que usted está infectado.

La prueba rápida, gracias a una muestra de sangre, hace un conteo de antígenos y nos indica la infección.

Pero, esta prueba no es exacta, por una simple razón, ella nos dice que tenemos una infección; pero no nos dice: que es lo que nos infecta.

Así pues, dar positivos a una prueba rápida no es un diagnóstico certero de que tenemos coronavirus.

Esta prueba solo nos sirve para identificar un posible peligro y se puede aislar de forma preventiva a la persona.

La prueba rápida no es confiable; por lo tanto no debemos confiar en ella. Si damos positivos a esta pruebas, es necesario ser aislados y esperar un tiempo prudencial para luego pedir que se nos haga una PCR.

El gobierno, en nuestro caso, está usando estas pruebas para identificar un posible riesgo y actuar de forma preventiva. Pero, en ningún caso, esta prueba confirma que estamos enfermos.

Estos métodos, si bien no son infalibles. Y con dificultad lo serán por el tipo de adversario al que nos enfrentamos, lo cierto es que son útiles.

La prueba rápida, junto a la vigilancia y las medidas profilácticas, en Asia han reducido el impacto de la enfermedad.

Lo único que tenemos que hacer es: no depositar nuestra fe en estas pruebas. Y sí usted, por alguna razón, se ha hecho una prueba rápida por su cuenta —se puede adquirir, son como un prueba de embarazo— y ha salido positivo, debe ir a un centro centinela para que despejen sus dudas.

Mientras, la mejor herramienta para contrarrestar esta enfermedad son las medidas defensivas y preventivas que llevamos tiempo aplicando.

Inquietudes

Esto me lleva a otro tema que deseo tratar. Algunas personas me han comunicado ciertas inquietudes. Siendo la principal: que muchos temen ir a los hospitales para no contagiarse. Así presentan otras enfermedades y prefieren sufrirlas por temor a infectarse.

Damas y caballeros, el mundo enfrenta una epidemia de Covid-19, pero eso no ha detenido a las otras enfermedad.

El dengue, zika, chikunguya y todo lo demás siguen existiendo, no se han tomado vacaciones. Así que si usted se siente mal, algún familiar o conocido, vaya o llévelo a un hospital, a uno que no sea centinela.

Debemos combatir y despejar las otras enfermedades. De nada sirve salvar a la población del covid-19, pero que se mueran de dengue o de diabetes.

Además, hay que eliminar otras enfermedades, porque una persona infectada con cualquier otra cosa, si contrae covid-19 tiene menos posibilidades de superar la enfermedad.

Así pues…. Todo el mundo a protegerse.

Para cerrar, repetiremos —nunca es suficiente—las recomendaciones para prevenir el coronavirus:

1. Higiene de manos mediante el lavado con agua y jabón o fricciones con alcohol en gel, en forma frecuente, en particular luego de toser o estornudar. El uso de alcohol en gel puede sustituir el lavado de manos en caso de que estén visiblemente limpias.

2. Evitar tocarse la cara y la mucosa de los ojos, la nariz o la boca.

3. Hacer una buena higiene respiratoria, es decir, al toser o estornudar cubrirse la boca y las fosas nasales con el pliegue del codo o utilizando pañuelos descartables.

4. Mantener una distancia de uno a dos metros respecto de personas sintomáticas, no saludar con la mano, beso o abrazo; en el mismo sentido, evitar concurrir a sitios donde pueda haber aglomeraciones de personas.

5. No compartir utensilios de uso personal para bebidas y alimentos, como sorbitos, vasos, cubiertos, mate, etcétera.

6. Mantener los ambientes ventilados y con buena higiene.

7. Evaluar los riesgos que implican viajes innecesarios a países o ciudades donde está ocurriendo transmisión sostenida (actualización en páginas oficiales).

8. Distanciamiento social voluntario con aislamiento y cuarentena de las personas sintomáticas.

9. Si comienza a presentar síntomas y estos son leves, se sugiere hacer la consulta médica.

@OmarVillalba

@ObservatorioVec