Todos somos desplazados 

Foto: Caraota Digital

Jofrana González Canelones

Periodista Internacional

 

Esta semana no escribiré de política internacional ni de acontecimientos internacionales que acaparan cumbres como la del G7, donde por primera vez sale una acción inmediata, tan expedita, como es ayudar con los incendios en la Amazonia.

Esta semana les dejaré algunas letras y palabras de lo que significa ser un desplazado sin querer serlo... y es que con la situación actual que vivimos los venezolanos, dentro y fuera del país es imposible no sentirse uno más de los tantos que estamos por el mundo.

Y es que todos somos desplazados de nuestro país sin quererlo. Si estás en Venezuela y tienes a tu familia afuera o parte de ella, ya ellos son desplazados, si estás afuera y tienes a parte de tu familia adentro ya tú eres un desplazado y ¿qué decir si tu familia se ha regado por el mundo y sencillamente se desmembró tu núcleo, porque ahora todos se desplazaron a otro territorio? La respuesta es:  SOMOS DESPLAZADOS

Nos desplazó la situación, la falta de oportunidades, la necesidad y la persecución. Nos desplazó la crisis, la violencia, la inseguridad y a muchos el desespero por no ver avance.

El término desplazado lo empecé a entender cuando comencé a vivir en Colombia, donde era muy normal escucharlo de aquellos que tuvieron que dejar sus territorios en ciertas zonas del interior del país, por la guerra. Desplazados por la guerrilla muchas veces me explicaban cuando preguntaba por qué habían tantas familias en las calles de Bogotá, por ejemplo. Y ahora, de hace dos años para acá, que se ha incrementado el flujo de venezolanos hacia Colombia, también el término aplica: muchos son desplazados por la crisis.

En mi caso particular, salí del país en el 2012, gracias a Dios con una oportunidad de trabajo en Colombia, pero desde ese momento sabía que no quería estar fuera de Venezuela,. Luego empezaron mis primos, primas, amigas y recientemente la salida más dolorosa: la de mi hermana junto a mi sobrino que tenía 3 meses ,nada más y mi cuñado.Nos llegó la hora de pasar por el amargo momento de la persecución y bueno, fueron desplazados por el terror. Y sí, mi familia también se desmembró... así la de mis primos y muchos amigos.

Ahora bien, yo decidí regresar a Venezuela hace poco y sin embargo ha sido complicado, pues la familia no está completa y los amigos muy pocos o escasos y digo que somos desplazados porque no terminamos de hallarnos, o al menos yo.

Estoy entre mi país y Colombia (segunda casa) para poder encontrarme con parte de mi familia. Si quiero ver a mis primos habría que ir a EEUU, España, Argentina... y ni contarles de mis amigos. Así que desde hace rato, hay que desplazarnos y sé que, como yo, muchos para poder encontrarnos con los afectos.

La Venezuela donde crecimos quizás no la recuperemos para lo que nos queda de mi generación. Me encantaría pensar que sí para la de mi sobrino, pero las esperanzas se ven lejos y en muchos casos empiezan a mermar. Yo quiero aún mantenerla viva.

Este fin de semana un líder político decía: “no hagamos maletas, hagamos país”. No les niego que me ericé, pero al mismo tiempo pensé: ¿y cómo, si las oportunidades no se ven a la vista?. Hay más diatriba política que panorama claro y ¿cómo si las fuerzas no te dan cuando volteas y ya tu casa se ve vacía?

Insisto, somos desplazados desde el corazón y la mente, hasta en la práctica. Si vives fuera tu mente y corazón están en Venezuela y con los que te queden, si vives en Venezuela tu corazón y tu mente se los llevaron los que se fueron y vives de la añoranza y la esperanza. Nos desplazaron como sociedad, nos desplazaron a la familia y sin saberlo quizá nos están desplazando los sueños...

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