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Alimentación antivejez y enfermedad

Por María Laura García 

Desde pequeños nos trataron de inculcar el ahorro como un buen hábito pero, nuestros padres, al mencionar esta palabra, jamás hacían o hicieron referencia al azúcar, porque seguramente ni tenían idea de lo dañina que podía ser, sea cual sea su tipo, si es consumida más de lo que deberíamos.

Y si, es muy triste, pero desde chiquitos debimos haber aprendido lo vital que es dejar consumir tanta azúcar procesada o llevar su ingesta al mínimo, si deseamos tener un cuerpo sano y envejeciendo a un ritmo lento, para estar alejados lo más posible de la enfermedad.

Por esta vía, les he escrito muchas veces, el poder negativo de los venenos blancos, es decir, la sal y el azúcar, pero ayer, me encontré un artículo (larguísimo) del Dr. Joseph Mercola, que me recordó el tema, que no me parece que esté de más tener siempre presente, para que hagamos el esfuerzo de comer menos “tóxico”, ya que eliminarlos del todo es imposible por esa “cultura gastronómica” que nos invade por todos lados.

Les resumo lo leído:

Efectos perversos del oro blanco de la industria…

El azúcar y la fructosa (en exceso), entre otras patologías genera caries más enfermedades del tejido duro de los dientes, obesidad, diabetes, dolencias cardíacas, enfermedad crónica del riñón y cáncer.

Deben haberlo leído y en mi programa he tratado mucho este aspecto, con especialistas, y es la relación entre la obesidad y el cáncer. De hecho, cada vez es más reconocido que el azúcar y la obesidad están asociados con un mayor riesgo de padecer cáncer de colon, recto, ovario y útero. En general, el azúcar y el consumo excesivo de alimentos procesados causan la disfunción de la mitocondria o daño celular, es decir, daños en el ADN que originan las reproducción anormal o descontrolada de las células que producen los tumores.

Definitivamente el azúcar no es nuestro combustible ideal, porque esta gasolina se quema de forma sucia dando lugar a especies reactivas al oxígeno que con la grasa (no hay quema de ésta), lo que produce muchos más radicales libres, los cuales a su vez ocasionan daños en las mitocondrias y en el núcleo del ADN, propiciando la disfunción de las membranas celulares y la proteína.

La sobrealimentación también es perniciosa…

Las investigaciones también han demostrado que consumir alimentos en exceso de forma permanente produce el mismo efecto negativo, con el agravante, que los que comen mucho también se sobrecargan de azúcar y como esta es adictiva, encierra a éstos en el circulo vicioso del alimento: comida chatarra + exceso + mas apetito + comida procesada, etc... Zanjado así, el camino a la adicción alimenticia y la enfermedad; o lo que es lo mismo: un doble revés en términos del riesgo de cáncer.

Cuando nuestras células reciben más nutrientes de los que pueden procesar, para ellas, es una señal que las lleva a disminuir la sensibilidad de los receptores de insulina en la superficie de ésta. Por consiguiente, comer continuamente más de lo que necesitamos para vivir promueve la resistencia a la insulina, por el simple hecho de que las células están estresadas por el trabajo que les ocasiona el exceso de nutrientes. Lo terrible es que la resistencia a la insulina, es el punto de partida de casi todas las enfermedades crónicas como el cáncer.

Esto también ayuda a explicar por qué el ayuno intermitente bien llevado y guiado por un médico, así como otros tipos de restricción calórica, resulta tan efectivos para revertir la resistencia a la insulina, reducir su riesgo de cáncer y aumentar la longevidad.

La obesidad: el mal de todos los males.

La obesidad promueve el cáncer a través de mecanismos, como la inflamación crónica y una producción elevada de ciertas hormonas, como el estrógeno, las cuales están relacionadas con un mayor riesgo, por ejemplo, de cáncer de seno.

El azúcar refinado no solo aumenta significativamente su riesgo de cáncer de seno, sino también de la metástasis. Sin azúcar el cáncer difícilmente puede desarrollarse. Por ello, los expertos como el Dr. Joseph Mercola, mencionan que una de las estrategias más poderosas para evitar o tratar el cáncer, es matar de hambre a las células ya que al privarlas de su fuente principal de vida que es el azúcar y el exceso de proteína, pues no pueden vivir.

A diferencia de las células sanas del cuerpo, las tumorales no pueden quemar carbohidratos o grasa como combustible, ya que las células cancerígenas han perdido esa flexibilidad metabólica y solo pueden desarrollarse si hay suficiente azúcar.

¿Qué debemos hacer para mantenernos sanos?

Si deseas evitar o tratar el cáncer, si tienes resistencia a la insulina o leptina, debes eliminar de tu alimentación todas las fuentes de azúcar, fructosa o de carbohidratos sin fibra.

Consume un máximo 25 gramos de fructosa al día, de todas las fuentes, incluso de la fruta. Si tiene resistencia a la insulina, ponte un límite 15 gramos al día como máximo.

Los pacientes de cáncer se beneficiarían con un límite aún más estricto.

Tips para bajarle dos…

  • La forma más sencilla de disminuir dramáticamente el consumo de azúcar y fructosa es consumir más alimentos naturales no procesados.
  • Evita añadir el azúcar en el té o café, y a otros alimentos.
  • Usa sustitutos del azúcar sin excesos.
  • Consume fruta fresca en lugar de la enlatada.
  • Usar especias para bajarle al azúcar y darle sabor a los alimentos.
  • Elimina las grasas trans que son muy dañinas. Hay que limitar el azúcar y las grasas al 10 % de las calorías diarias.
  • Las grasas saturadas son, en realidad, muy importantes para la salud óptima y las personas con resistencia a la insulina o leptina deben aumentar entre un 50 y 80 % su consumo de calorías diarias a través de las grasas saludables. Reemplaza las calorías del azúcar y los procesados por las de grasas saludables, las cuales se encuentran en el aguacate, semillas y frutos secos orgánicos, mantequilla orgánica (ghee), queso, huevo, aceite de coco, por mencionar solo algunos.
  • Considera el no consumir demasiada proteína pues involucra un mayor riesgo de cáncer. Como regla general, recomiendan limitar su proteína a medio gramo por libra de masa magra corporal, lo cual es para la mayoría de las personas entre 40 y 70 gramos al día.
  • La prevención del cáncer inicia con nuestras decisiones de estilo de vida
  • Deja de comer, al menos, tres horas antes de irte a la cama. Existe evidencia convincente que demuestra que si suministramos combustible a las mitocondrias a las células cuando no lo necesitan, se filtrarán grandes cantidades de electrones que liberarán radicales libres, lo cual daña las células.
  • Optimiza tus niveles de vitamina D. Esta vitamina influye positivamente en prácticamente todas las células del cuerpo y es una de las sustancias naturales más poderosas para combatir el cáncer.
  • También asegúrate de hacer ejercicios, especialmente un entrenamiento en intervalos de alta intensidad, porque reduce los niveles de insulina y de estrógeno. Es importante perder el exceso de grasa corporal porque ésta produce estrógenos.
  • Bebe entre medio litro y un litro de jugo de vegetales verdes orgánicos diariamente.
  • Consume suficientes grasas omega-3 de origen animal de alta calidad, La deficiencia de omega-3 es un factor subyacente común del cáncer.
  • Consume curcumina, ingrediente activo de la cúrcuma, para prevenir el cáncer.
  • Evita beber alcohol en exceso. Limita sus bebidas alcohólicas a una por día.

Espero esta información te sea de utilidad.

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