Autosaboteo: una forma de negarnos el éxito y la salud mental7 min read

Foto: Caraota Digital

Por María Laura García

El autosabotaje constituye un enemigo interno. Tal vez pueda resguardarnos en cierta manera del fracaso, en el corto plazo, pero también del éxito. Muchos inconscientemente suelen ponerse trabas y se repiten con insistencia que “no van a poder” en momentos coyunturales o cuando tienen que dar un paso; ya sea para iniciar el camino en dirección a una meta, o al momento de accionar para solucionar una situación o al tener que tomar una decisión cualquiera que esta sea o su fin.

Por ello, me encantaría compartirte, las cuatro formas en las cuales solemos boicotear nuestra vida; si nuestra vida, porque cada pequeño paso es un escalón importante en la escalera de nuestra cotidianidad o existencia.

Formas de boicotearnos…

1. No reconocer, obviar o negar nuestras necesidades. El autosabotaje suele disfrazarse con frases: “No me hace tanta falta”, “no es necesario por ahora”, “ya habrá tiempo”, “no es tan importante”; es decir, por comodidad o miedo postergamos nuestras necesidades o deseos. Muchos, vivimos negando nuestras necesidades y aunque no lo crean, yo lo hago con muchísima frecuencia.

De esta forma, sin tenerlo presente en el consciente, o tratamos de protegernos o evitamos el vértigo de la acción con sus característicos riesgos y posibilidades de fracaso; e incluso y muy triste, por cierto, evitamos experimentar el éxito más en consecuencia aceptar que podemos aspirar y ser reconocidos.

Negarse a sí mismo es boicotearse y frustrar nuestra propia vida, y aunque suelo hacerlo pienso que es la peor forma de atentar en contra de nosotros. Por tanto, me siento doblemente mal: por no tener el empuje y por el otro lado, por no atreverme a buscar lo que verdaderamente puede llenarme. Sencillamente se trata de negarnos a nosotros mismos, algo nada plausible.

Por ello, es vital, detectar cuándo realmente no nos interesa un objetivo o una meta y cuándo es el miedo a no estar a la altura, lo que genera el boicot. Porque con esta diferenciación crearemos la primera capa del “escudo personal” contra el autosabotaje.

2. Procrastinar: postergar o dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Ya les he hablado de esto hasta el cansancio en mi cuenta de Instagram (@ATuSalud) y en columnas pasadas por aquí, sin duda, una de las maneras más eficaces de fracasar, tanto a nivel personal como profesional es procrastinar o dejar siempre para luego, esas acciones esenciales para avanzar en el logro de aquello que deseamos. No necesariamente es, no hacer nada, a veces es hacer cosas no tan necesarias en lugar de realizar aquello que verdaderamente es necesario, sea por su dificultad o su riesgo.

Procrastinar es un hábito dañino o tóxico, ya que da lugar a la falsa percepción de que “estamos actuando”; cuando en realidad lo que estamos haciendo es posponer indefinidamente la ejecución de esa tarea importante con un falso escudo para enmascarar la sensación de incapacidad que, en el fondo de nuestra alma, sentimos. La procrastinación impide que nos pongamos a prueba y nos hace sentir que estamos en el camino hacia nuestra meta cuando es una total mentira.

3. La falta de constancia, es decir, iniciar cualquier proyecto o actividad y desistir apenas comienza la primera dificultad. La constancia es una cualidad y capacidad que debemos esforzarnos en cultivar poco a poco. Porque abandonar aquello que iniciamos es caminar con seguridad en dirección al fracaso porque nos limita y estanca.

¿Por qué la inconstancia es una manera de boicotearnos? Porque cuando dejamos las cosas a medias no tendremos que valorar si lo hicimos bien o no. El autosabotaje “protege” del éxito a las personas que creen que no se merecen un triunfo personal y por ello, se ponen zancadillas a sí mismos.

4. La continua duda e inseguridad al momento decidir. Decidirnos implica un grado de responsabilidad, el cual varía en función de la importancia de lo que está en juego. El autosabotaje nos aleja de experimentar el compromiso de tomar parte o decidirnos, por tanto, nos detiene para hacernos sentir cómodos en la tan cacareada “zona de confort”. Este tipo de autoboicoteo nos mantiene en el papel de espectadores y no de protagonistas de nuestras vidas y lamentablemente esta actitud, refuerza nuestra falsa idea de que no somos suficientemente buenos como para aspirar a más.

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Causas del autosabotaje…

Conductas evitativas…
Una personalidad evitativa que se forjó en la infancia y juventud, porque nosotros tenemos tres opciones, reacciones o respuestas ante la dificultad: afrontar, evitar o postergar. Es decir, podemos buscar una solución a lo que nos ocurre o afrontar. También intentar convencernos de que eso no nos afecta o molesta y evitar; o esperar a ver qué pasa o cómo se desarrollan las cosas y posponer. Si bien es cierto que, en un momento dado, el tomarnos un tiempo y no hacer nada es una estrategia eficaz para encontrar soluciones, postergar indefinidamente es un hábito que empobrece nuestra autoestima.

Si durante nuestra adolescencia escogemos evitar repetidas veces, lo que hacemos es desaprovechar situaciones que nos permitirían adquirir nuevas habilidades, por lo cual el patrón de personalidad evitativo se relaciona directamente con el autosabotaje. Además, como la costumbre es evitar, la persona se convence de que “no puede” o de que algo “no se le da bien”. Quizás, ciertamente no tiene habilidades, pero seguramente no se debe a que no tenga la capacidad necesaria para superar la situación o crecer a nivel personal.

Baja autoestima…
Una persona con personalidad evitativa siente que no será capaz de superar distintos retos y se machaca a sí misma dicha limitación. Ahora bien, la creencia errónea es internalizar que por no tener habilidades no se es capaz, pues si puedes hacerlo, aunque te cueste un poquito más. Por ello, es necesario dejar de evitar aquello que nos hace dudar de nuestras capacidades y darnos la oportunidad para poder crecer como personas y lanzarnos al camino de la acción. Ten en cuenta que: sin desafío no hay crecimiento. Porque de esa conducta evitativa se genera una baja autoestima, que a su vez nos sabotea el logro.

Tener una falsa o baja percepción de nuestras características y habilidades personales hace que nos queramos poco. Si nos queremos poco, tendemos a desconfiar de nuestras capacidades, de ahí la relación entre autosabotaje y baja autoestima.

Entorno hiperprotector…
Crecer en un entorno familiar que nos proteja excesivamente de los “peligros” del mundo, a veces, genera en nuestra psiquis creencias no muy positivas como, por ejemplo, que solos y sin protección no podemos avanzar o estamos desprotegidos. Por consiguiente, cuando una familia es muy protectora, emite este tipo de mensajes que propician el autosabotaje, ya que la excesiva protección familiar nos hace depender de los demás para sentirnos seguros y capaces de afrontar los retos.

Efectos del autosabotaje…

El autosabotaje, impide que nos demos la oportunidad, por tanto, no me desafío a mí mismo y acto seguido, no gano en desarrollo personal. Así, pierdo la oportunidad de adquirir nuevas capacidades y mejorar esas actitudes o habilidades con las que ya cuento. Por tanto, continúo pensando que “no puedo”, “no lo quiero” o “no se me da bien”, un círculo vicioso nefasto.

Por todo lo anterior, el autosabotaje genera una sensación permanente de incertidumbre, razón por la cual es necesario identificar su presencia y romper de inmediato ese círculo vicioso que mencioné y lo alimenta.

Para superar el autosabotaje debes trabajar para fortalecer tu autoestima, detectar tus puntos fuertes para potenciarlos e identificar también tus puntos débiles para mejorarlos. Lo cierto es que debemos empeñarnos en darnos la oportunidad, que es la clave para acabar con el auto boicot.

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