Disfunción orgásmica en la mujer

Foto: Caraota Digital

Miguel Sira

Médico sexólogo

El ser humano no funciona al 100% como máquina, y en el campo de las relaciones
sexuales puede haber fallas ocasionales perfectamente pasables. Pero cuando es crónico se
hace obligada la visita a un especialista, en este caso un sexólogo.

La mujer ha tomado cada vez, más conciencia de su sexualidad y acude –con menos reparos- a las consultas. “La causa principal es la frigidez o ausencia de orgasmos.

Actualmente se denomina disfunción orgásmica y para detectarla es necesario una evaluación completa, donde se realice una historia médica detallada, acompañada de un examen físico y pruebas de laboratorio determinadas”.

Esta disfunción puede presentarse de dos tipos. Una ( I ) donde la mujer no logra por ningún medio la fase de excitación ni presenta ningún tipo de reacción sexual secundaria; otra ( II ) en la que a pesar de llegar a la etapa de excitación y meseta no es posible concluir en la orgásmica.

Tomando en cuenta el tiempo de aparición, si es desde el inicio de la vida sexual, es primaria, y si es después de un período operativo sexual, es secundaria. La raíz de estas patologías puede tener desde una base orgánica hasta una aprendida.

En la parte física el problema puede presentarse por una vagina fláccida, tanto por falta de tono muscular como por operaciones y partos, o en caso contrario por vaginismo –hipertonicidad vaginal- que causa dolor durante la penetración.

Para solucionar esto existen varios métodos, sin cirugía, capaces de fortalecer o debilitar esta musculatura. Entre ellos, se destacan la fisioterapia (ejercicios del piso pélvico), biofeeback y las pesas vaginales.

En el otro aspecto, el papel del cerebro es la clave. “Sobre todo por que el
condicionamiento que se le da a la mujer, social y culturalmente, desde muy pequeña está
ligado a la negación: “No abras las piernas”, “los hombres lo que quieren es eso”, “no dejes
que te toquen”, “lo que haces está mal”, etc. Y esa grabación se enciende en el
momento de la relación sexual.  Principalmente en aquéllas que no están casadas”.

Ante esto, lo más recomendable es concentrarse e integrarse al juego sexual. Olvidarse de los
tabúes, del trabajo, la casa, los niños. Además dejar de cuestionar el propio desempeño con
preguntas como: “¿lo estoy haciendo bien?” , “¿me estaré moviendo bien?” o ¿le gustara a
el?”.

Todo esto con el fin de llegar a la etapa orgásmica y cerrar el ciclo, por que de lo
contrario se pueden presentar efectos secundarios como dolor de cabeza, espalda y bajo
vientre.

En otras palabras, sufrir de los que los hombres llaman “cojo….”. Si después de
haberlo intentado todo, no resulta, otra solución es ejercer la autosexualidad. Hay que
destacar que cuando una pareja decide realizar el acto sexual ambos van buscando el placer.

Pero al final, la meta es llegar a él por separado. Es importante que cada quien se
responsabilice de su papel. Nada de echar culpas y decir: “no pude porque mi pareja no me
ayudo”.

La mujer a lo suyo y el hombre también. Para ello, nada mejor que deslastrarse de
creencias erróneas, desinhibirse e integrarse al máximo juego amoroso.

 

Anna J

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