El mejor propósito para 2020… ¡Cambiar de hábitos para ser más felices!

Foto: Caraota Digital

María Laura García

Periodista

¿Te enfermas con facilidad? ¿Padeces colesterol, presión arterial elevada, diabetes? ¿Te gustaría bajar de peso y ninguna dieta ha dado resultados? ¿Quieres llevar una vida más saludable? … Quizás sea un buen momento para llevar a cabo pequeños cambios en tu estilo de vida y esta meta podría ser tu gran logro para el 2020, porque seguramente verás los efectos casi de inmediato.

@Atusalud. El fin de año es una época ideal para revisar lo que ha sido nuestra vida y poner
en claro lo bueno, lo malo y lo que deseas lograr. ¿Qué hice bien? ¿Qué no? ¿Qué debo
cambiar? ¿Qué mejorar? Y ¿Cómo hacerlo?

Un excelente propósito o meta, que podemos plantearnos para el 2020, es incorporar
hábitos de vida saludable y desechar, paulatinamente, todos aquellos que vayan en
detrimento de nuestro bienestar físico y mental.

Esto ciertamente, no es un objetivo sencillo, pero bien vale la pena intentarlo para
procurarnos una vida más plena, porque sin duda el bien más preciado que podemos poseer
es: LA SALUD.

Sin salud no hay sueño posible, entonces, ¡manos a la obra! … Es momento de que comiences
a pensar en tu salud, en cómo quieres afrontar el nuevo año y qué cosas ya no quieres más
en tu vida.

 

Poco a poco, igual se llega lejos…

 

Para que estos cambios sean alcanzables, lo primero que debemos internalizar, es ir poco a
poco pero con paso firme. No intenten llevar a cabo, todos los cambios a la vez, pero eso si,
hagan una lista de todo aquello que desean alcanzar, para que diaria y mensualmente vayan
realizando dichas modificaciones haciendo gala de su compromiso, voluntad y amor propio.

Ciertamente y se los digo por experiencia propia, procurarse un estilo de vida saludable es
más complicado de lo que parece. Lo primero y más importante es cambiar el “chip” y
esforzarse por dejar a un lado las viejas costumbres, como el “picar” entre comidas
comprando en el kiosquito cualquier “chuchería” en lugar de llevar contigo una merienda
saludable; o pasar horas delante del computador sin hacer pausas activas; o saltarte las
comidas durante el día.

El primer objetivo a fijarnos es la “constancia”, procurar flaquear lo menos posible, pero si
nos saltamos un día la dieta balanceada o no ejercitamos, al día siguiente continúen con ese
estilo de vida que nos mantenga vitales.

Es bueno tener presente que los obstáculos que más incitan a tirar la toalla a los que
comienzan a tomarse en serio su salud son psicológicos: creer que no se puede, excusarse

en la falta de tiempo o pensar que no merece la pena tanto esfuerzo. Por eso, te
recomiendo olvidar “los resultados rápidos o a corto plazo”, porque el cuidado de la salud es
«una carrera de largo recorrido»,  te puedes parar por momentos, pero luego retomas la
carrera y listo.

¿Qué hacer?

Ten en cuenta que no se puede mejorar sin haber reconocido y analizado los errores que
cometes y que ponen en riesgo tu salud, porque es la única manera de no volver a repetirlos.
Olvídate del «tengo que»; e integra los buenos hábitos desde el "quiero". No debe ser una obligación sino la motivación o la conciencia de que quieres verte y sentirte bien, por dentro
y por fuera. Te recomiendo que hagas una lista con todos los beneficios que puede traerte
el cambio y otra con las consecuencias negativas de no transformar tu vida.

En lo cotidiano, a mí me resulta hacer un plan de acción y si estás apenas comenzado, te
recomiendo que lo hagas de la mano de profesionales: psicólogo, coach, nutricionista,
medico deportivo, etc.. Así será más sencillo organizarte en la primera fase y dicha
estructura te permitirá continuar solo más adelante. Revisa tus logros semanalmente, para
mantenerte inspirado.

 

Simples cambios pueden regalarte 10 años más de vida…

Comenzando, lo digo porque me encanta y me ha cambiado la vida, un poco de ejercicio,
dormir lo suficiente y llevar una alimentación equilibrada, poca cantidad y más natural, han
sido claves para sentirme bien, la mayor parte del tiempo.

Como ya te lo comenté, añade más vegetales y frutas a tu dieta ya que si comes bien, te
sentirás bien. Es así de sencilla la ecuación. ¿Te has preguntado por qué te sientes
irascible, cansado y sin ganas de hacer nada, sobre todo después de comer? Mala noticia, la
responsabilidad recae en la comida grasa y azucarada. Lo contrario ocurre con las frutas y
verduras, sobre todo si están crudas. Tendrás una gran cantidad de energía acumulada y
cumplirás con todas tus actividades sin problemas. Adicionalmente te ayudarán a no
enfermarte tanto, a reducir el colesterol, adelgazar y controlar tus niveles de azúcar en
sangre.

Otra herramienta maravillosa para estar vitales es el ejercicio. Haz, al menos, 3 o 4 días a
la semana. Existen miles de maneras de mover el esqueleto sin tener que “caer” en la
caminadora o el levantamiento de pesas, por ejemplo, caminar, subir y bajar escaleras,
bailar, ejercitarte en casa, correr en un parque, subir cerro, etc.

Dormir adecuadamente, es prioritario para sentirnos renovados y con las baterías cargadas.
Pueden ser seis, siete u ocho horas, lo importante es que te sientas descansado y que tu
cuerpo haya podido recuperarse de la jornada, es decir, lograr un sueño reparador.

Otro dato indispensable es aprender a escuchar tu cuerpo y hacerle caso, porque él nos
envía señales permanentemente para mostrar lo que le está pasando. El dolor y la fiebre
son dos signos que todos conocemos, pero también cuando estamos muy cansados o sin
ganas de hacer nada, puede que estemos incubando algún trastorno; y en esos momentos
quizás, parar un poco sea suficiente.
El estrés … un enemigo que debemos identificar y derrotar…
Como ya les he escrito en otras oportunidades, las dosis normales de estrés son buenas
para nuestra vida, pero sobreexponerse a éste puede enfermarnos. Los que se someten
constantemente al estrés y no hacen nada por mitigarlo tienden, lamentablemente, a sufrir
diversas patologías, como acidez estomacal, úlceras, estreñimiento, fibromialgia, tensión
alta, problemas cardiovasculares, cefaleas y hasta cáncer.

No exagero, busca las maneras de disminuir la presión y la ansiedad. Reúnete con amigos,
busca su apoyo, asesórate con expertos en salud mental, actívate físicamente, medita,
busca distraerte con hobbies, en fin, existen bastantes herramientas para mantenernos en
balance para que lo difícil de la vida no deteriore nuestra salud; solo trabaja en ello
constantemente y gánale la batalla al gran enemigo del siglo XXI.

Finalmente…

Vivir con bienestar es nuestra responsabilidad, por tanto, ve paso a paso, avanzando lento
pero de manera firme en la incorporación de hábitos saludables para llenarte de calidad de
vida y que esta plenitud te permita sonreír la mayor parte del tiempo.

Comienza este 2020 enfocado en regalarte la energía y la buena vibra que nos asegura el
sentirnos bien.

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