¿La ansiedad es positiva? ¿Cuándo deja de serlo?

Foto: Caraota Digital

María Laura García

 

Periodista

 

La ansiedad es muy pero muy frecuente, todos los seres humanos la sufrimos, me refiero a
la “no patológica”; y lo importante es estar claros cuando ésta es normal y no amerita
atención médica y cuándo queda en nuestras manos echar mano de nuestros propios
recursos para mantenerla a raya y que no afecte nuestra salud, al progresar a el rango de
enfermedad mental.

La idea que se ha generalizado es que se trata de un problema que debemos eliminar de
nuestra vida para ser felices, pero no es 100% así, por eso les voy a contar un poco de lo
que he conversado con diversos especialistas al respecto.

Los expertos y su texto de referencia, “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales” (DSM), define la ansiedad como «una reacción emocional normal necesaria para la
supervivencia de los individuos y de nuestra especie», por tanto la describe como una
reacción que tiene unas consecuencias emocionales, de comportamiento y hasta fisiológicas
necesarias; el tema es cuando esta nos desborda, hasta el punto de generar un “disconfort”
físico y emocional que paulatinamente nos limita y lleva a la paralización más la enfermedad.

La ansiedad y el estrés van de la mano; y la ansiedad, en específico, está representada por
reacciones emocionales como, por ejemplo, angustia al anticiparnos si vamos a ser capaces o
no de dar una respuesta positiva a una situación demandante. Se trata de una respuesta que
es netamente emocional.

Además, el estrés y la ansiedad se solapan, porque el estrés es lo que experimentamos cuando tenemos que solucionar un problema o éste se presenta, más la ansiedad surge cuando nos adelantamos a esos hechos y comenzamos a dudar que somos capaces de solventar esa determinada situación.

 

¿Qué es lo prioritario?

Lo vital cuando se habla de ansiedad es diferenciar la normal de la patológica. La “normal”
es una emoción natural, que como ya escribí, podemos experimentar todos los seres
humanos cotidianamente porque es adaptativa, es decir, necesaria porque sirve para
prepararnos ante una posible amenaza.

Por otro lado, la patológica, es tan intensa y sostenida en el tiempo, que comienzan a
interferir en la vida de la persona, y pudiera llegar a definirse como un trastornos de
ansiedad.

Normalmente la ansiedad se produce en situaciones estresantes, puede que no en todas,
pero puede presentarse. Por lo general la reacción surge cuando creemos que vamos a ser
evaluados o cuando vamos afrontar una amenaza o reto.

Para ser más gráfica, en mi suele aparecer cuando en el trabajo me imponen una
responsabilidad importante a la que debo dar una respuesta rápida; pero ese cierto grado
de ansiedad me permite enfrentarme al compromiso de manera más atenta y comprometida;
en consecuencia, lo que dicen los especialistas es cierto, la ansiedad “normal” puede ser un
motor que nos lleva a la acción con la actitud más adecuada.

Por eso, no es del todo factible ni positivo ,tratar de controlarla por completo, insisto solo
cuando es verdaderamente perturbadora. Es verdad que se trata de una emoción
desagradable, pero vivimos con muchas otras cosas “feas” que toleramos perfectamente, lo
importante es que no se nos salgan de las manos.

 

Restarle atención es el secreto…

 

Si tu conviertes, de repente, a la ansiedad en el centro de tu vida, y gastas una cantidad
de recursos en combatirla, te estarás metiendo en un gran rollo, ya que el problema no es el
sentir ansiedad, pues la experimentamos todos, sino cuando una persona queda
enmarañada; en el contexto para reducirla.

La ansiedad está totalmente relacionada con la atención, es decir, cuando nuestro foco se
fija en los problemas y las amenazas, provocando una reacción mayor, porque dicha
magnificación la incrementa. Y, por el contrario, reducir la atención en tiempo e intensidad,
ayuda a mitigarla.

Lo que comienza a suceder, en muchos casos, es que comenzamos asustarnos de la
respuesta que estamos teniendo y a partir de ese momento, nos centramos en vigilar de
forma continua lo que pasa en nuestro cuerpo, otorgándole intensidad a algo que no la
hubiera tenido. A veces, el querer acallar la ansiedad cuando aparece, a costa de lo que sea,
es lo que acrecienta el problema o lo vuelve tal.

Lamentablemente las personas son cada vez más intolerantes a la ansiedad, cuando se trata
sin duda, de una respuesta con la que hay que aprender a vivir porque el mundo en cual
vivimos es cada vez más retador.

 

Ansiedad como trastorno…

 

Una persona sometida a mucho a estrés durante un periodo de tiempo tiene más riesgo de
desarrollar una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Esta reacción adentra al afectado
en un círculo vicioso porque éste desarrolla síntomas muy intensos que le asustan y cuanto
más se asusta, más síntomas produce, y esto a su vez más le asusta, y así sucesivamente,
sucediéndose una reacción del sistema nervioso que le lleva a pensar que puede estar
sufriendo algún tipo de ataque.

Según explican los especialistas, si no hay la atención médica oportuna, la repetición de esa
crisis de ansiedad puede producir un trastorno severo, es decir, la tendencia a repetir esos
ataques, y el ansioso comienza a aislarse, pues tiende a evitar aquellas situaciones que le
perturban, por cual deja de hacer las cosas que hacía.

¿Se puede calmar la ansiedad?

Expertos opinan que es más positivo enseñar a una persona a llevar conductas que le
permitan seguir con su vida, aunque tenga ansiedad, que forzar el hecho de no
experimentarla porque ello erróneamente puede llevar a la negación y evasión, o lo que es lo
mismo, a la paralización y el aislamiento de la cotidianidad. No es una cuestión de
resignarse, sino de tomar una acción consciente para seguir adelante, a pesar de la
ansiedad. Es, este cambio de conducta, el punto clave en la lucha contra la patología.

La ansiedad debe encararse desde un punto de vista tranquilo e informado, es decir, que no
hay que asustarse ante ella. También, se debe estar consciente que con un tratamiento
psicológico adecuado no representará mayor problema.

Es muy válido y útil de hecho, para mí lo ha sido, usar técnicas de relajación fisiológica,
como la respiración abdominal, entre otras, que resultan efectivas para tratar la las
manifestaciones físicas de la ansiedad. Por otro lado, se ha puesto muy de moda el
mindfulness, que no es más que reentrenar el proceso atencional, redirigir la atención a no
estar siempre pendientes a la anticipación y no preocuparnos tanto por controlar la
situación. Créanme resulta muy eficaz.

Espero que entender la ansiedad te ayude a vivir con ella, cuando es moderada, sin que
perturbe tu vida.

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