Los niños y las alteraciones de ánimo4 min read

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Oscar Misle Foto: Caraota Digital

Por Óscar Misle

Sin  duda  la  pandemia por COVID-19 está afectando  la salud mental de los niños, niñas y adolescentes en Venezuela. Lo evidencia el informe semestral (enero – junio de 2020) del Servicio de Atención Psicológica (SAP) de Cecodap  El psicólogo y coordinador adjunto de Cecodap, Abel Saraiba, detalló cómo hay evidencias de que la cuarentena, aunada a las secuelas de la emergencia humanitaria compleja, aumentó el riesgo de que los niños sufran alteraciones en el estado de ánimo.

De un total de 1.407 de beneficiaros, 31% acudió a consulta por alteraciones del estado de ánimo. Esto significa que reportaron tristeza, rabia, angustia e incertidumbre.

Se   evidencia un fuerte impacto emocional en niños, niñas y sus familias por el período de cuarentena extendida. Es el primer motivo de consulta en el servicio. De ese 31%, 20% presentó ideación y riesgo suicida.

Saraiba advirtió que de no ser atendida esta población afectada por la cuarentena, el riesgo de suicidios puede ser aún mayor.

La expansión del servicio a través de una modalidad virtual permitió que personas de otros estados del país pudieran ser atendidos por un equipo de psicólogos. Se alcanzaron a personas en Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Carabobo, Cojedes, Distrito Capital, Falcón, La Guaira, Lara, Mérida, Miranda, Monagas, Nueva Esparta, Portuguesa, Sucre, Táchira, Yaracuy y Zulia.

Al analizar la data de este semestre, se confirmó, una vez más, que en el país no existe infraestructura suficiente para atender a esta población vulnerable. Cuando se busca para el paciente una alternativa más cercana de apoyo en salud mental, no se encuentra un servicio activo.

No hay condiciones para atender a niños que han sido víctimas de una emergencia humanitaria compleja que se caracteriza por la ausencia o deficiencias de los servicios públicos, agua, luz, transporte y los demás derechos que están siendo vulnerados, en especial los relacionados con salud, nutrición, educación, en un contexto de crisis económica, política y social que impacta el poder adquisitivo generando mayor pobreza y exclusión social. Ahora la pandemia que pone en riesgo nuestra salud y la vida sin que contemos  en el país con un sistema de salud que responda oportuna y eficientemente.

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Urge asumir con prioridad  la atención de salud mental de los niños. Los no escolarizados, los que no tienen acceso a internet y aquellos que tienen padres migrantes son parte de la población vulnerable del país y víctima de la emergencia humanitaria.

Desde  Cecodap no dudamos en alzar la voz para denunciar la compleja situación que viven los niños, pero al mismo tiempo  mostramos que hay cosas que se pueden hacer. Hemos construido alternativas de respuesta frente a situaciones que afectan a la niñez y prueba de eso es el servicio de atención psicológica.

Otros motivos de consulta

Además de las alteraciones en el estado de ánimo, el informe revela que el conflicto familiar que involucra el uso del castigo físico tiene 17% de los casos, lo cual nos habla de cómo la dinámica familiar cada día se torna más compleja y representa un riesgo para la salud mental de los niños, niñas y adolescentes. Al revisar los motivos, el comportamiento disruptivo del hogar (cómo se portan en casa) es la principal causa.

Parte del análisis del equipo de Cecodap es que la compleja situación que atraviesan las familias en Venezuela, las múltiples exigencias sobre los padres, el impacto de la dinámica escolar en casa y la carencia de herramientas y formación en métodos alternativos de crianza sin violencia generan que los reportes de situaciones de castigo físico sean cada vez más recurrentes.

“Sabemos que el panorama es adverso y que las condiciones del contexto son poco alentadoras; sin embargo, hemos optado por la esperanza de que es posible aún en los escenarios más complejos construir respuestas humanas y pertinentes que conduzcan a generar las condiciones necesarias para los cambios que como venezolanos requerimos y merecemos”, concluyó Saraiba.

Hasta la próxima resonancia