Sumemos menos

Foto: Caraota Digital

Adrián Barros
Periodista

Si me piden definir el 2019 con una palabra, diría: «costumbre». Creo que hemos estado trabajando en eso todos estos años. Buscando acomodarnos al entorno…o morir (o escapar). Y parece que estamos ya enfilados: nos hemos acostumbrado, entre muchas cosas, a caminar atravesando la basura de las calles, a conducir esquivando huecos, a considerarnos afortunados si tenemos un par de horas de agua al día o bendecidos si hay luz.

Por otro lado Venezuela sigue siendo una gran país, lleno de oportunidades, además la crisis ha provocado que emerja una impresionante creatividad que nos ha convertido en tierra de emprendedores.

Pero el precio de esta metamorfosis social ha sido muy alto. Muchos profesionales han tirado su «inservible» título y ha dejado en el olvido tantos años entregados en la universidad para coger el volante de un taxi, montar un carrito de perros, vender dólares o hacer tortas.

En algún sitio leí que en algunos años habrá escasez de profesionales porque los jóvenes han descubierto las ventajas de «montar» un negocio en la nube o lanzarse a un oficio que produce beneficios rápidos sin tanto estudio. Venezuela podría fácilmente ponerse a la cabeza de la lista.

El dilema del recién graduado ha descendido en años y la pregunta ha cambiado de: ¿y ahora qué hago con este título? a ¿para qué voy a seguir estudiando?

Pero lo más oscuro de todo esto es que nos hemos acostumbrado a vivir así, sin ahorros, sin gasolina, sin seguridad, sin salud… arañando aquí y allá para llegar a fin de mes.

En estos días que nos cargamos de buenos deseos y propósitos quiero proponer sustituir algunas cosas:

Botemos ese «sin» para canjearlo por un poderoso «con»; tiremos a la basura el «sobre» y quedémonos con «vivir».

Borremos la «a» de amoral, el «ir» de irreconciliable e irrespetuoso, el «anti» a antisocial. Apartemos el «sub» para escribir desarrollo. Quitemos el «re» a reelegir. Botemos nuevamente el «sin» para quedarnos con vergüenza.

Tachemos el «in» para llenarnos la boca con moral, justicia y constitucional.

Nuestra lengua da para inagotables juegos de palabra y aunque lo he enfocado en quitar, quiero terminar con una adición: «des».

¡Desacostumbrémonos!

Ese es mi deseo para este 2020

Feliz año.

Pompeo caraotadigital

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