Un play ball muy diferente

Foto: Caraota Digital

Vito Martínez

 

Periodista

No sé si a ustedes les pasó igual, pero esta temporada de la Liga Venezolana
de Béisbol Profesional definitivamente no se siente como otras. Lo que debió
ser una espera horrible por el comienzo tardío, fue todo lo contrario y aún
me cuesta contagiarme.

Casi un mes después de lo habitual, en Venezuela sonó la voz de play ball y
comenzó una temporada muy rara, que contra viento y marea sobrevivió a
tantos rumores.

Las sanciones impuestas por Major League Baseball gracias
al conflicto político entre los gobiernos de Donald Trump y Nicolás Maduro,
pusieron en serio riesgo la zafra 2019/2020 que oficialmente ya inició.

Si bien algunos equipos lucen honestamente muy parecidos a sus versiones
de años anteriores, casos como Caribes de Anzoátegui, Cardenales de Lara y
Tiburones de La Guaira, otros no han corrido con la misma suerte y a pesar
de ingeniárselas con varios importados independientes del caribe, la
competencia no luce igual. Todo lo contrario, nombres desconocidos por
muchos, peloteros treintañeros que buscan un segundo aire y lo peor,
estadios completamente vacíos.

Esto absolutamente era de esperarse en un país venido a menos y en donde
el béisbol pasó de ser una distracción, a una necesidad. Todo se nota,
equipos sin músculo económico y que algunos buscan revertir en boletería,
alimentos y ni hablar de sus prendas, además de la sombra de la Liga
Independiente que seguramente regresará en verano y que hasta figuras se
llevó como Jesús Guzmán.

De muy niño recuerdo mis charlas familiares sobre la importancia de ganar
en octubre para clasificar y evidentemente en estas circunstancias ya no hay
margen de error. Aquellas avanzadas de peloteros perdieron sentido y ahora
jugador que se reporte tarde, perderá su tiempo. Para quienes nos
dedicamos a esto es difícil mantener la pasión. Parques con ecos, caras que
posiblemente teníamos muchos años sin ver y solo a la espera de una gran
noticia que pudiera darse pronto.

El panorama mejoraría, si la famosa OFAC (Oficina de Control de Activos
Extranjeros) levanta la sanción y comienzan a llegar nombres pesados.

Actualmente solo casos raros como Wilfredo Tovar, quien viene de actuar en
Grandes Ligas y que en caso de firmar seguramente deberá parar, pudieran
ser el impulso final a un débil campeonato.

Más allá de lo deportivo, mi posición siempre fue muy clara y honesta, aún
mucha gente depende de esto y es un trabajo como cualquiera. Peloteros,
técnicos, periodistas, comerciantes y trabajadores en general darán lo mejor
de sí y por eso no satanizo. Nadie arma algo para que fracase y no tengo por
qué dudar de la buena fe del nuevo presidente Giuseppe Palmisano y su
equipo. Así que a todos aquellos «haters» desde este humilde teclado, solo
puedo invitarlos a reflexionar si realmente la pelota es culpable de todos
nuestros males.

Noto como siempre atacan al béisbol y los deportes, pero son indulgentes
con conciertos, cines, altos culturales y etc. Otros ya sin remedio, critican
todo, pues nada en Venezuela sirve.

Es el campeonato que tenemos y aunque resulte raro, toca apoyarlo.
Esperemos que una buena noticia se concrete para próximas columnas.

Sígueme @vitomartinez_

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