Y esa problemática qué…

Foto_ Caraota Digital

Adrian Barros

Periodista

Llevo muchos años narrando noticias. Para mí, un trabajo apasionante. Alguna vez me han dicho “qué sencillo, te presentan los textos y lo único que debes hacer es leer frente a la cámara". Pero de sencillo, nada. Además, la dificultad va aumentando mientras se acerca la hora… ¡Showtime!

Es como subir una montaña, donde la cúspide es enfrentarse a la cámara, pero para llegar arriba hay que sortear una cantidad de escollos considerables.

Leer bien y claro es el objetivo principal. Pero contar las noticias a millones de personas va más allá de simplemente sentarse y leer.

El trabajo comienza horas antes, porque la labor de un periodista serio arranca mucho más temprano... Estar informado y ser consecuente con lo que se transmite son solo dos de las cosas que siempre deben mantenerse arriba en la lista. En otra entrega hablaremos sobre esta parte del oficio.

Centrémonos en lo que sucede horas antes de una emision en vivo… ese trabajo “técnico” que comienza en la sala de edición y redacción.

Quiero revisar una parte esencial en la estructura de un noticiero: el uso correcto del castellano, nuestro maravilloso idioma, tan vapuleado últimamente. Quizá me equivoque, pero creo que en estos tiempos ha sido más castigado que nunca.

Es de dominio general y ampliamente aceptado por la sociedad venezolana que la generalidad de los políticos no se expresan con un lenguaje depurado. De hecho, cuando escuchamos a algún político usar bien nuestra lengua, rápidamente decimos “¡Qué bien habla este señor!”.

Incluso, muchos tienen la idea de que hablar con modismos, peleados con el correcto castellano, te acerca al pueblo. No sé hasta donde esto es verdad ni tengo intención de analizarlo que este momento.

Donde sí quiero detenerme es en este fenómeno que lleva a compañeros de la comunicación a adaptar en su lenguaje “al aire” expresiones salidas de instancias alejadas de la formación académica.

Para ilustrar lo que digo revisemos el término “problemática” que tanto oímos en boca de muchos periodistas:

"Vecinos de Guarenas salieron a la calle a protestar por la problemática del agua"

Yo tengo como regla que, cuando puedes sustituir una palabra o un término por algo más sencillo o simplemente puedes eliminarlo, debes considerar seriamente hacerlo. Especialmente en noticias.

En este caso el término "problemática" no solo se puede sustituir sino que en muchas situaciones está mal utilizado.

No pretendo ser un erudito, pero hay expresiones, artículos, preposiciones que enseguida saltan delante de mí y algo me dice que no están bien empleadas aunque a veces no encuentre la razón exacta. En estos casos sencillamente voy al diccionario o a mis sitios de consulta.

Específicamente con “problemática", encuentro lo siguiente:

Fundeu.do sostiene que es inadmisible el uso del término problemática con el significado de problema.

Por su parte, el Diccionario panhispánico de dudas recomienda no abusar del empleo de “problemática” con el sentido de “conjunto de problemas”, ya que en la mayoría de los casos puede sustituirse por el sustantivo plural, problemas.

Un usuario le hizo la siguiente pregunta a Fundeu.es:

"¿Es correcto decir ´Esta cátedra pretende estudiar y dar a conocer la problemática del medio rural´ o es mejor emplear ´los problemas´ ...? ¿Cuál es la diferencia?"

Fundeu.es, respondió:

"En este caso concreto no sería incorrecto usar problemática porque su significado es ´Conjunto de problemas pertenecientes a una ciencia o actividad determinadas´”.

"Lo que ocurre en la actualidad es que se está abusando de este sustantivo y tiende a sustituir sistemáticamente a problema en contextos en los que es inapropiado y no aporta ningún valor".

Entretanto el sitio Castellano actual (udep.edu.pe) publicó en enero de 2014 un texto con este sugestivo título:

El problema de la “problemática”

"Es incorrecto utilizar la palabra problemática como sinónimo de problema, tal como muchos lo hacen. El DRAE (2001) define problemática de dos maneras. Como adjetivo calificativo significa aquello que presenta dificultades o que causa problemas; por lo que se puede decir: Esa chica es problemática, la situación actual es problemática, etc.

En su segunda acepción, como sustantivo, se la define como “conjunto de problemas pertenecientes a una ciencia o actividad determinadas”. Por ejemplo: la problemática de la empresa, problemática variada, la problemática del sector salud, etc. Entonces, si nos ceñimos a este último caso, solo es correcto utilizar esta palabra, si es que nos referimos a un conjunto de problemas. Por lo tanto, no debemos decir que existe una problemática, cuando únicamente aludimos a una dificultad, es decir, si estamos pensando en un solo problema".

Problemática es uno de esos términos - como decimos los periodistas - que “hace ruido” y cuando algo salta así en un texto, mi primera reacción es consultar.

Si bien muchos de ellos no son enteramente incorrectos, la mayoría está en plena frontera: aperturar, apersonarse, la víctima fue identificado (cuando se trata de un hombre), fuéramos venido, habemos y hubieron, revirtió, reparación de las víctimas, exceso u omisión del “que”, inicia el juego, sentémosnos, va acabar… la lista es interminable.

Y hablando de agua, no quiero concluir sin tocar el tema del “agua potable”.

La potabilización es un proceso diseñado por el hombre para asegurar que el consumo del agua no cause enfermedades. Es necesario filtrar y desinfectar el agua para destruir bacterias, virus, hongos, lombrices y protozoos (como la ameba, que causa amebiasis). Muy clara explicación cortesía de Factor.prodavinci.com

La Real Academia define potable de forma sencilla y directa: que se puede beber. Un tanto parca si se toma en cuenta que se puede beber cualquier cosa, el tema es que no sea perjudicial para la salud.

En nuestro país el agua potable generalmente se encuentra embotellada o filtrada, jamás ha llegado por tubería y mucho menos en camiones cisternas. Sin embargo, hay colegas que insisten en que la gente protesta en la calle porque no le llega el "agua potable…" ¡Por favor!

Nosotros los periodistas somos profesionales con la ineludible responsabilidad de defender nuestro idioma. No basta con informar, también hay que formar, educar, ser ejemplo.

Los que tenemos ya unos años en estas lides y los que están al frente de un equipo de periodistas tenemos la obligación de filtrar y detener las aberraciones del lenguaje. Aunque nos enfrentemos a resoplidos y jóvenes ceños fruncidos.

Permitir faltas de redacción “al aire” es un flaco favor que se le hace a esta noble profesión y al país.

Alguna vez escuché algo que quedó danzando en mi cerebro: “Recuperar el país pasa también por recuperar el idioma”.

¿Por qué no empezar ahora?