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Depresión: La puerta que no debemos atravesar

Por Juymar García

Hoy cuando se conmemora el Día Mundial de la lucha contra la Depresión, que pretende sensibilizar, orientar y prevenir a la población sobre esta enfermedad decidí levantarme de mi cama, tomar un largo baño caliente, cortar mi cabello, maquilarme un poco, y contarles historias en modo crónica acompañada del Dr. Brayner López, presidente del Colegio de Psicólogos del Distrito Capital, a quien agradezco sus enseñanzas sobre este flagelo que puede estar tocando nuestra puerta y sin darnos siquiera cuenta, no debemos atravesar.

En los últimos días, los medios han reseñado suicidios de jóvenes y adultos; son noticias que impactan directamente en nuestra psique, en nuestro estado de ánimo, aunado al encierro, obvio por la reciente variante Ómicron -que está
ciertamente haciendo estragos- no es menos cierto que nos hace vulnerables a padecer de depresión en su más alto nivel de profundidad; o quizás otros no la experimenten jamás.

Pero qué es la depresión y cómo podemos identificarla, no solo en nosotros, sino en nuestro entorno de familiares y amigos.

El Dr. Brayner López, comentó que “es una enfermedad mental común, aunque muy grave, la cual impide el normal desenvolvimiento cotidiano de la persona”, dijo. Continuó definiendo “esta enfermedad interfiere y desajusta rutinas laborales, académicas, relaciones sociales, altera los procesos fisiológicos como comer, dormir, actividad sexual, etc.”

La depresión "es un proceso multifactorial que combina factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos”, agregó.

Una serie de eventos desafortunados

No podemos confundir el estado depresivo con el duelo o la tristeza por causas externas, no mentales, sino que hay hechos que pueden detonarla, en mi caso específico, debo reconocer que los últimos meses han sido los más difíciles de todo mi proceso que se inició con duelos muy seguidos, pérdidas irrecuperables de empleo, declive económico, injusticias, decepciones ejercidas por parte de personas en quienes puse mi confianza y que irrumpieron en mi vida convertidas en un malestar generalizado de desconsuelo, incertidumbre, exceso de pensamientos hacia el futuro, con sus acompañantes -nada bienvenidos por cierto- como la ansiedad, el pánico y el temor.

Pero Brayner López, en nuestra conversación me aclaró que “no todas las personas que padecen depresión experimentan la misma sintomatología”. Y además, como era una experiencia para mi desconocida, me comentó que “la gravedad, frecuencia y duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y el origen de esta depresión”.

Los síntomas que abren la puerta a la depresión

De la mano de Brayner López hice un recorrido, una vez que se abrió la puerta a la enfermedad y me detuvo para que conociera mejor los síntomas que puedo estar padeciendo y dijo: “la sintomatología se caracteriza por una tristeza persistente, pérdida de interés por las actividades que usualmente la persona disfruta, evitación total o parcial de actividades cotidianas, por lo menos durante dos semanas seguidas”.

“Hay pérdida de motivación, energía disminuida, alteraciones del apetito y los patrones de sueño; trastornos de ansiedad; disminución de las capacidades cognitivas superiores (atención, memoria, concentración) agitación motora, sentimientos de inadecuación, sentimientos de culpa, desesperanza, ideaciones suicidas, autolesiones, intentos suicidas en casos muy graves”.

Ante estos síntomas y preocupada por reconocer que efectivamente, por causas ajenas a mi voluntad, pero que interfirieron en mi salud mental encendí todas mis alarmas, pues he dejado de hacer las cosas que me apasionan, por más de tres semanas, he estado por una fuerte gripe en mi habitación, y aunque también he llevado a cabo rutinas como meditar, mindfulness, oración y distracción con cosas que me hagan reír, además de tratamiento médico, no fue sino hasta esta conversación que detecté que todo lo que ha sucedido me ha llevado a sentirme así, deprimida, vulnerable, triste, con ganas de llorar y ansiosa.

Que nada voy a solucionar si estoy confinada en mi mente llena de un pensamiento más negativo que otro. Tengo que cambiarme el chip y usar las técnicas que he aprendido sin desechar ni una, así comience desde cero, voy a lograrlo porque yo sí puedo.

Los estados de ánimo necesitan ser reconocidos para poder sanarlos, para poder levantarnos y decidir ¡hasta aquí me jodes!, ¡hasta hoy estoy triste!, porque sea cual sea nuestro problema, si tiene solución se solventará; y si no lo tiene, pues dejémoslo en manos de quien sea una mano cercana a nuestro credo.

Reconociendo la realidad en la que estamos

Para Brayner López lo más importante; y que no solo quiere resaltar este día como Día Mundial de la lucha contra la Depresión, sino que debemos estar atentos es “en el profundo impacto que tiene esta enfermedad mental en la ciudadanía, su carácter discapacitante, que afecta estadísticamente más a los adolescentes y los adultos mayores, que correlaciona con los suicidios e intentos suicidas”.

Es necesario acudir a consulta con un profesional de la salud mental (un psicólogo clínico o un médico psiquiatra) Las redes de apoyo familiares y sociales deben estar activas y dispuestas a brindar asistencia en todo momento.

Dónde acudir rápidamente si estamos deprimidos

En Caracas está el Servicio de Psicología del Hospital Vargas, hay servicios gratuitos de atención psicológica online que desarrollan instituciones como la FPV, está el Programa de Psicólogos Voluntarios, hay ONG's como Psicólogos sin fronteras que también brindan atención gratuita.

“Es necesario acudir a consulta con un profesional de la salud mental (un psicólogo clínico o un médico psiquiatra) Las redes de apoyo familiares y sociales deben estar activas y dispuestas a brindar asistencia en todo momento”, finalizó Brayner López.

Quede mi experiencia como una salida del túnel oscuro en el que entramos solos, a oscuras, sin linterna, y sin apoyo profesional, del cual creemos que saldremos ilesos cuando no es así. Hay que buscar ayuda.

Si usted está deprimido, preocupado en extremo, ansioso, en pánico, temor y miedo, sepa que la química de su cuerpo le llevará a enfermar ciertamente, pues el sentimiento más bajo de la química corporal es el miedo y es la emoción que más
cortisol genera en nuestro cuerpo.

Hoy decidí levantarme, nuevamente enfrentar con valentía y voluntad cualquier problema que pretenda dañar mi salud mental, decidí que no voy a llorar por cosas que no puedo cambiar porque fueron designios de la vida, que allá afuera con o sin cubrebocas hay un mundo que espera lo mejor de mí, que hay amigos que pueden tenderme la mano; y que si estoy en desespero tengo que pedir ayuda, alguien me abrirá sus brazos y vendrá a mi oportunamente.

Nunca desestimemos buscar apoyo profesional, donde quiera que usted pueda desahogarse y con quien le represente confianza, hágalo, no sienta aflicción, reconozca, no deje que la puerta se quede abierta nunca más, ¡yo la mía la estoy cerrando hoy! decido ser feliz, reír y retomar todos los proyectos y sueños que por semanas he postergado, la experiencia quedará como un momento de gran aprendizaje que sin la ayuda de profesionales quizás no hubiese logrado superar.

Practiquemos la autocompasión, aprendamos a cuidar nuestra mente, pensamientos y demos valor a la belleza que por los problemas dejamos de ver a nuestro alrededor, vamos a vivir.

Agradezco al Dr. Brayner López, presidente del Colegio de Psicólogos del Distrito Capital por su apoyo, por haberme ayudado a cerrarle la puerta a este mal momento.

¡Feliz jueves!

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