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El sorteo de las vacunas

Por Omar Villalba

Se entiende por inclusión a un proceso en el cual todos los individuos sean incorporados a algo más grande; de esta forma pueden participar y gozar de los mismos beneficios que el resto. Cuando un gobierno habla de inclusión significa que está aplicando una política sectorial donde todas las personas deben ser beneficiadas.

Dejar a alguien afuera, por una variable que no es relevante no es inclusivo. Por ejemplo, si el gobierno crea una política inclusiva donde va a dar harina de maíz a todas las casas de una comunidad, y cuando aplica la política comienza dejar por fuera las casas de algunas personas, porque tienen otra religión, o porque pertenecen a otra etnia o porque no son afectos al partido de gobierno, entonces en ese momento la política deja de ser inclusiva y es otra cosa… una política partidista.

No nos engañemos, en todas partes del mundo hay políticas partidistas. No hay, en el mundo, estrategia que sobreviva al encuentro del enemigo. Puede hacer una política inclusiva, con la mejor intención del mundo, pero tarde o temprano por una razón indeterminada, alguien se va a quedar por fuera.

En un mundo, como el actual, donde cada vez surgen más grupos, divisiones y preferencias, es difícil crear una política inclusiva que los arrope a todos. De allí que la categoría inclusiva sea algo que hay que tomar con pinzas. Ser inclusivo, en el sentido más estricto de la palabra, es casi imposible.

Pero, al margen de lo expuesto, debemos tener presente algo: existen aspectos de la vida y la realidad donde no se puede titubear con la inclusión. ¿Por ejemplo? Cuando hablamos de la salud; en especial cuando se trata de toda la población.

Es por ello, que es indignante, que es una vergüenza que en este país, que supuestamente tiene un gobierno revolucionario e inclusivo, decidan que la aplicación de las vacunas se hará por un sorteo (mecanismo discriminador y estocástico) y que se valdrán del bendito carnet de la patria (elemento aún más discriminador).

Ese procedimiento no solo excluye a un montón de personas, sino que además carece de un orden y estructura.
Si esto fuese otra cosa, y no una pandemia, poco importaría como se adjudica el beneficio. No sabemos, por ejemplo, si los bonos del carnet de la patria llegan a todos los venezolanos que tienen el carnet y, si llega a una persona que de verdad lo necesita.

El impacto va a ser el mismo, reciba el bono una persona que lo necesite o una persona que no, pero resulta ser que en este caso estamos hablando de una vacuna. Si estas se aplican de una forma incoherente, no llegaran a la mayoría de la población, no cubrirán a las personas que no la necesitan, y no se alcanzará lo que se desea conseguir con una vacuna: desarrollar la inmunidad de manada.

En la mayoría de los países, con la excepción de algunos países que estén peores que nosotros, cosa que es algo difícil, las vacunaciones siguen un plan. Van de la población que está en primera línea y desde allí bajando por edad y prioridad. No conforme con ello, en muchas partes del mundo, también han decidido que marca de vacuna van a aplicar a ciertas personas.

Astrazeneca para los mayores de 60, Sinopharm para los de 30-40 y así sucesivamente. En algunos países usted va a un centro de salud y le ponen su vacuna, en otros usted se mete en una página de internet y pide una cita: El día tal a la hora X usted debe estar aquí para recibir su dosis.

En algunas partes de EE.UU. las estrellas del espectáculo y deporte han salido promocionando la vacunación. En otra, del mismo país, se están realizando sorteos, ser ofrece dinero, regalos y todo eso para que las personas se vacunen (recordemos que en EE.UU. por diversas razones hay personas que no creen en las vacunas y demasiadas personas que desconfían del gobierno) en síntesis: en otras partes del mundo están haciendo TODO lo posible para que la mayoría de la gente se vacune.

Si ustedes hacen el ejercicio de investigación verán que en el resto del mundo la prioridad es vacunar a la mayoría de las personas. Si ven con detalle, no encontraran ninguna discriminación, especialmente política. En cambio, verán que hay una lucha por convencer a la gente y desmontar las noticias falsas de los conspiranoicos y demás personas. Pero ¿qué pasa en Venezuela? Sencillo: aquí politizamos todo.

Gracias a la mentalidad polarizada y racional; a ese juego maldito en el que estamos envueltos desde hace años, nosotros no podemos evitar discriminar políticamente todo. Así que tenemos un desorden muy grande. Se supone que para esta fecha todo el personal de riesgo estuviese vacunado, pero no es así. Las vacunas se han distribuido de forma arbitraria, gracias a ello no se ha alcanzado un efecto significativo y amplio de verdad.

No conforme con ello, el gobierno por VTV dice una cosa, en ciertos medios dice otra y la realidad hace lo peor. Así, una serie de ancianos mayores, que oyeron por la TV que el lunes iniciaría el plan de vacunación, acamparon en las afueras del ALBA Caracas y estuvieron allí varias horas, a la intemperie y no todos lograron vacunarse.

Así queda en evidencia el descontrol que hay en este país con respecto al tema. Con lo fácil que sería hacer un plan de vacunación —los venezolanos en el pasado fuimos vanguardia en esos temas— y descentralizar el proceso, para que uno pudiese ir a un hospital cualquiera y vacunarse, recibirías una credencial, un papelito sería suficiente, y listo resuelto el problema. Pareciera que a este gobierno, mientras más estamos en peligro, más le cuesta ser racional y sincero. Y no solo me refiero al gobierno central, sino a todos los gobiernos locales, pareciera que tratar de opinar en ese tema o imponerse es un riesgo, cosa que me preocupa mucho en Baruta donde hay buena población en riesgo.

Debemos ponernos serios y exigirles a nuestros gobernantes que se pongan a trabajar. Ya es hora de que esta pandemia termine, el mundo y nuestro país, no aguanta otro año de confinamiento. Es imperativo aplicar un plan racional, efectivo e inclusivo, que logré arropar a la mayoría y con ello generar la inmunidad de manada.

Mientras sigamos vacunando como nos sale del fondo del alma, o con base en una variable política, no llegaremos a ningún lado. Cuando terminemos, la mitad del país que ya se vacunó habrá perdido la inmunidad inicial y tendremos que empezar desde el principio. Pero, a diferencia de un videojuego, descubriremos que el coste de semejante necedad, ha sido un montón de venezolanos muertos, todo porque un grupúsculo del gobierno pone por encima sus intereses y la supuesta ideología, antes que el pensamiento racional y el bienestar del pueblo al que prometieron servir.

Señores, hay que repetirlo hasta el hartazgo de ser necesario: plan de vacunación nacional, involucremos a toda la comunidad, distribuyamos la carga entre todas las entidades del gobierno. Creo que a esta altura de la vida nos queda claro que una sola piedra no hace una montaña y que un sorteo a través de un carnet no es la mejor forma para determinar quien vive y quien muere.

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Teresita
6 meses hace

Nunca este gobierno ha sido inclusivo y el solo hecho de hacer un plan de vacunación por el sistema patria ya deja de serlo, porque no hay nada más discriminatorio que el sistema patria. Esperar a salir sorteado para que te vacunen te genera ansiedad, desesperanza, y crea caos en la población porque al final vas a intentar acercarte a uno de los centros de vacunación a suplicar porque te vacunen, tal cómo está sucediendo

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