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Hayek y las Empresas Públicas de Medellín

"Como solo el poder coercitivo del Estado decidirá lo que tendrá cada uno, el único poder que merece la pena será la participación en el ejercicio de este poder directivo. No habrá cuestiones económicas o sociales que no sean cuestiones políticas.” F.A. Hayek

Por Jesús Armas

Las Empresas Públicas de Medellín (EPM) es sin lugar a dudas la empresa pública más exitosa de toda Latinoamérica, ofreciendo servicios de energía, agua y saneamiento, telecomunicaciones, entre otros, teniendo presencia no solo en Antioquia sino, en otras regiones de Colombia e incluso en otras naciones del continente.

En cualquier escuela de administración pública de la región, las EPM son siempre el referente de cómo hacer las cosas bien, garantizando rentabilidad y calidad. Sin embargo, esta organización tiene una gran debilidad de las que poco se hablaba hasta hace unos pocos meses.

Desde Adam Smith hasta nuestros tiempos, ha existido una corriente de pensamiento critica de la intervención estatal en la economía, los liberales clásicos han señalado el peligro que representa para la libertad individual la consolidación de empresas públicas y en especial de una de la magnitud de EPM, que a pesar que su estructura corporativa permitió que por muchos años funcionara muy bien, hoy esto pareciera estar llegando a su fin. Entre los pensadores liberales, ninguno explicó mejor los riesgos de la intervención estatal que el Nobel de Economía F.A. Hayek en su libro Camino de Servidumbre. Siendo esta quizás la menos rigurosa de sus obras, pero la más influyente.

En Camino de Servidumbre, Hayek describió como la planificación estatal de la economía, por muy leve que sea, conduce hacia el totalitarismo y la pérdida de las libertades individuales. Esto ocurre porque eventualmente los políticos utilizarán estos mecanismos para hacerse de sus fines personales o imponer a través de la coacción su visión de la sociedad.

En principio muchos políticos pueden respetar las instituciones, no todos son autoritarios, pero solo basta con que llegue al poder uno que tenga las pretensiones totalitarias, para que utilice estos mecanismos para materializar sus ambiciones. La vocación de los gobernantes es siempre aumentar su influencia, ensanchar al Estado para crear una clientela que garantice votos o poder de facto, una pequeña intervención estatal da pie a que se hagan otras y otras, hasta que el estado se convierte en un leviatán que lo controle todo.

En Venezuela sabemos mucho de esto, PDVSA fue en algún momento la empresa pública más admirada de la región, una petrolera de clase mundial a la par en innovación, transparencia y eficiencia con casi cualquier otra empresa de ese rubro en el planeta.

Durante décadas, presidentes con vocación democrática respetaron la autonomía de la empresa (aunque luego usaran sus dividendos para ensanchar el Estado), hasta que hace unos 20 anos la institucionalidad de organización pública fue destruida y su renta fue destinadas a financiar la consolidación del totalitarismo en el país, cumpliendo así la profecía que Hayek hacia para cualquier nación unos 50 años antes.

En los últimos meses Daniel Quintero, alcalde de Medellín, ha irrespetado el gobierno corporativo de las EPM, con la intensión de convertir la empresa en un espacio donde priven sus interese políticos y no los de los ciudadanos. Todo empezó por la renuncia de los integrantes de la junta directiva motivado a diferencias con el director, a quien señalaron de estar a las órdenes del Alcalde y no de los intereses de la corporación.

Más recientemente, Quintero le pidió la renuncia al gerente, lo cual genera más inestabilidad dentro de la institución. La política contamina toda la ciudad, no solo es EPM, también otras instituciones que van desde la administración de hospitales hasta parques, en donde se ha visto un manejo discrecional de contratos a través de tercerizaciones para evitar licitaciones, o flexibilizaciones en los estándares de calidad en la prestación de servicios en pro de la política.

EPM es una empresa municipal, lo cual hace difícil que se utilice en el corto plazo para avanzar hacia un modelo autoritario en el país. No obstante, lo que se podría ver muy pronto es el aumento de la corrupción y una merma en la eficiencia en la prestación de servicio. Pero lo más grave está asociado a que esto marca un precedente al dañar las instituciones y utilizarlas para construir nuevas elites económicas utilizando las empresas públicas, que con el tiempo no se conformará solo con Antioquia, intentarán extender su influencia. Esperemos que los paisas y todos los colombianos puedan escuchar las lecciones de Hayek y defender sus libertades, antes de que el mal se expanda por toda su nación.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio. 

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