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La cirugía robótica es un milagro de la ciencia que puede salvar tu vida

Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa

Transcurrido unos días de recibir la noticia de su cáncer de próstata, Jean Piere decidió junto a Nohemi, pasar el fin de semana en la Colonia Tovar. Era un rincón de Venezuela que por sus características paisajísticas le recordaba un montón su juventud en Europa.

Llegaron a un conocido hotel donde siempre se hospedaban en sus frecuentes visitas, una vez instalados fueron a recorrer las empinadas calles pobladas con múltiples tiendas de velas, adornos, dulces, panes y otros manjares muy característicos de la región. Regresaron al hotel decidiendo ir a tomar unos tragos al piano bar, transcurrido un rato llegó una simpática pareja que les resultó conocida y se sentaron en la mesa vecina.

A los minutos, Jean Piere recordó que había visto en la clínica aquel muchacho moreno quien estaba acompañado de su prometida, una fina dama con linda cara de muñeca. Hicieron contacto visual y se saludaron, se trataba del moreno Alex integrante del equipo de anestesiólogos, quien también tenía aquel paraje como uno de sus lugares favoritos de esparcimiento.

Comenzaron hablando de sus puntos de coincidencia y gustos comunes, su pasión por el vino tinto, los quesos madurados, así como por la comida alemana típica de la región. Rápidamente los cuatro hicieron grupo decidiendo compartir una misma mesa, las chicas pidieron sopa de goulash mientras Alex y Jean Piere se devoraron una rodilla de cochino.

Pasada unas horas de grata conversación, deliciosa comida y relajantes tragos, Jean Piere se quedó absorto en sus pensamientos por lo que Nohemi le llamó la atención para que regresara al especial momento, pero Jean Piere decidió traer el tema de la operación planificada para las próximas semanas. Le confesó a Alex sus temores, quien le preguntó el nombre del cirujano.

Al escuchar el nombre del Dr. Flores, el moreno Alex con amplia sonrisa le dijo “ Jean Piere estas en las  mejores manos, es un experto en la cirugía prostática y en especial de la robótica, tengo años asistiendo a sus pacientes con resultados extraordinarios” y completo, “ese 11 de febrero, día de la virgen de Lourdes estoy de turno, yo seré tu anestesiólogo y te cuidaré de manera especial.”

Jean Piere consideró aquella coincidencia con Alex como un nuevo mensaje favorable del universo lo cual le tranquilizó mucho. Continuaron su recorrido descendiendo de la colonia por la vía de La Victoria observando lo alto de las montañas bajo un cielo azul impecable interrumpido por los parapentes multicolores en plácido vuelo.

Ingresó el día anterior al procedimiento para realizar los preparativos previos a la intervención, cateterizando vía venosa a través de la cual iniciaron antibióticos profilácticos y otros medicamentos, le practicaron enema en la noche y temprano en la mañana para preparar el recto, órgano muy cercano a la zona operatoria. También rasurado de su región genital y abdominal; por último colocaron apretadas medias blancas anti embolicas y le vistieron con su atuendo quirúrgico.

Fue despedido por Nohemi y las hijas quienes muy nerviosas y conmovidas se quedaron en el cuarto mientras era trasladado al área quirúrgica, donde fue recibido por  Alex quien a manera de broma le dijo “Mi querido Jean Piere estás muy elegante”, ambos rieron y al entrar al quirófano observó el intenso movimiento y actividad del equipo multidisciplinario participante en su intervención. Lo deslumbro la cantidad de instrumentos y en especial lo sofisticado del robot con sus múltiples brazos Y luces láser de color azul que se prendieron al encender el equipo.

El Dr. Flores estaba a su lado cuando lo colocaron en la cama operatoria y le explico: “fíjate Jean Piere, sobre ti estarán los brazos del robot con las pinzas y el grupo de cirujanos que me asisten y en aquella cónsona de la esquina, me sentaré yo a manipular las pinzas del robot, es decir haciéndote la operación desde la distancia. Estimo que en unas dos o tres horas estaremos listos.

Jean Piere se entregó confiado y mientras era colocada la anestesia le pareció contemplar una gruta rodeada de flores donde corría agua cristalina dejando entre ver el rostro de la virgen de Lourdes.

La cirugía transcurrió sin contratiempos, la próstata junto con las vesículas seminales fue removida exitosamente, formando una sola pieza. Los nervios que llevan el impulso para la erección y la actividad del esfínter eran claramente visibles con la magnificación de las imágenes, verificaron su indemnidad.

Con gran maestría el Dr. Flores realizó la Anastomosis desde el cuello de la vejiga a la uretra dejando en su interior una sonda para el drenaje de la orina que debería permanecer varios días.

Al despertar Jean Piere casi no tenía dolor, solo algo de disconfort por la presencia de la sonda. Al llegar al cuarto fue recibido con gran cariño por Nohemí y las niñas quienes se dedicaron a mimarlo. Unas horas después el Dr. Flores y  Alex acudieron a visitarlo para darle la buena nueva de lo exitosa que resultó la intervención.

Para conocer más de este y otros nuevos procedimientos visita mis redes sociales @drsotorosa.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

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