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La cultura de la vacuna venezolana

Por Omar Villalba

La libreta de vacunas es un objeto casi sagrado para cualquier madre venezolana. Todas, en cierta forma, llevan un registro detallado de las vacunas que les han puesto a sus hijos, las que le deben poner y las que le pondrán. A eso, también hay que sumarle el peso y la talla. Cuando eres pequeño, esto es lo más parecido a un documento de identidad. Es, hasta cierto punto, la base de la historia médica de cualquier persona.

Vacunarse es algo inherente a nuestra forma de pensar, tanto que no hay que insistirle mucho a una madre venezolana, o a cualquier venezolano para que se vacune. El venezolano, sin importar el estrato socioeconómico, sabe que hay que vacunarse y ya. Algunos desconocen o no tienen una idea clara de cómo funcionan, pero la vacuna es inevitable. A diferencia de algunas partes del mundo, donde hay que rogarle a las personas para que se vacunen, además de desmontar un montón de mitos alrededor de las mismas.

Tal es la relación entre el venezolano y las vacunas, que durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez —esto sin intención de ensalzar a la figura—, el gobierno decidió vacunarnos a todos y fue casa por casa para vacunar a la gente. No solo en esa época, sino en años posteriores. Recuerdo, mientras escribo esto, que las jornadas de vacunación eran un suplicio para mí, porque en aquel entonces —y aun aún ahora—, como toda persona racional, las inyecciones me daban miedo. A mí tenían que perseguirme para vacunarme, pero al final lo hacían. Gracias a ello los venezolanos, hasta cierta edad, tenemos una cicatriz en nuestros hombros que indica, sin duda alguna que hemos sido vacunados contra la tuberculosis. Una enfermedad, que por cierto, durante el siglo XIX mató a muchas personas.

Ya tenemos un año y poco más en cuarentena y aislamiento a raíz de una enfermedad. Una que tiene un comportamiento errático y es capaz de mutar con gran rapidez. A las grandes potencias le tomó un tiempo, pero lograron hacer una vacuna. En realidad hay varias, hechas con diferentes procedimientos, pero todas con cierta finalidad: crearnos inmunidad. Pero, ante este montón de vacunas, uno tiene que preguntarse ¿Cómo funcionan las vacunas?

Para una sociedad como la nuestra, acostumbrada a vacunarse esto debe ser algo obvio, pero resulta que no. Ahora bien, ¿Cómo funcionan? Pues, en términos sencillos, cuando a uno lo vacunan le están inoculando una versión atenuada del virus, o en algunos casos proteína o ADN/ARN modificado. Esto hace que la infección sea débil. Una vez que esta nos alcanza e infecta, nuestro cuerpo comienza a defenderse. Imaginen dos grandes ejércitos peleando. Al final del día, nuestro ejército, el sistema inmunológico, derrota a la enfermedad y crea anticuerpos, que vendrían a ser el conocimiento para defendernos a futuro.

Vale la pena señalar, que estos anticuerpos duran un tiempo determinado. Y que una vez que la enfermedad, ya activa, la que está por aire, nos alcanza, nuestro cuerpo ya sabe pelear y nos defiende. Eso, no significa que seamos invulnerables como Superman, tampoco significa que no nos podemos contagiar, sino que nuestro cuerpo sabe combatir, por lo tanto, los síntomas que nos darán serán leves. Por eso, el presidente de Argentina, a pesar de estar vacunado, se pudo contagiar de COVID-19, y por ello está superando la enfermedad sin complicación alguna.

Debido a ello, al margen de la variante o cepa del Covid que ande por allí, nosotros debemos vacunarnos. Sin importar si es Sputnik V o Moderna, o Sinovac. Si está a su alcance colocarse la vacuna debe hacerlo; pues esta le dará a su cuerpo las herramientas necesarias para pelear contra la enfermedad. Mientras más personas estén vacunadas, más rápido se alcanzará la inmunidad de manada. Lo que a la larga significará la total atenuación o desaparición del virus.

Esta es una gran noticia para todos. También vale la pena acotar, que vacunar es necesario, porque según los estudios, las vacunas están dando entre un año a año y medio de inmunidad. Lo que significaría que mientras más personas se vacunen, más inmunidad habrá. Y, tal vez, dentro de 2 o 3 años exista una vacuna más efectiva. En cierta medida, puede afirmarse, que la vacuna es el camino más efectivo para volver a un nuevo mundo. Uno más seguro y activo.

Todo esto suena bien ¿cierto? Pero, resulta ser que aquí la cuestión es diferente. Por una serie de razones, siendo la principal las políticas, a nuestro país no han llegado muchas vacunas. Todavía no estamos cerca de vacunar a todo el personal de primera línea, hacen falta más de 2.000 vacunas para cubrir a esa gente. Y, muchas más para vacunar a todo el personal médico venezolano. Al parecer, las vacunas que han llegado han sido adjudicadas de forma caótica, en plan Eudomar Santos, por lo tanto el alcance de la vacunación está lejos de ser efectivo.

Aunado a ello, carecemos de un plan de vacunación. No existe un esquema, ni fechas tentativas. El martes 6 de abril, la señora Delcy Rodríguez salió declarando que para el último cuatrimestre del 2021 podríamos comenzar un plan para vacunar a toda la población general. Lo que quiere decir, que para  esa época es que se espera que muchos civiles estén vacunados.

Sé que tenemos una crisis económica y política, que el discurso de las potencias aliadas es pura retórica. Que rusos y chinos no van a dar vacunas si no hay como pagarlas —cosa que se entiende hasta cierto punto porque son laboratorios privados que están sacando adelante estas investigaciones—, pero si se hubiese hecho un plan de vacunación ordenado, bien estructurado, por ejemplo, todo el personal esencial ya estaría vacunado y tendríamos un gran terreno allanado.

Terreno, que al ser conquistado podría abrir el camino para que los hospitales se descongestionaran y otras dolencias fuesen tratadas. Como siempre, la falta de orden, planificación y estructura es lo que nos está perjudicando. Por eso, de nuevo, debemos hacer todo lo posible para exigirles a las autoridades que al menos hagan una planificación previa para un plan de vacuna. Una hoja de ruta que podría preparar el camino para la salvación de nuestro pueblo.

También sería conveniente, que en el parte de bajas e infectados, nos dijesen ¿A cuántas personas han vacunado?, ¿A quiénes piensan vacunar? Tal vez hasta podrían decirnos ¿Por qué es importante vacunar? Informar todo lo necesario. Esto es más útil que darnos el parte de bajas y aprovechar la situación para atacar a los vecinos. Como vi que se hizo el otro en el canal del Estado.

Información, sinceridad, transparencia y plan de vacunación, son las claves que nos permitirán salir de este atolladero que es la pandemia de COVID-19.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

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