Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

La cura no es la vacuna, sino la comuna

Por Omar Villalba

Este martes la AN aprobó en primera discusión, sin anestesia, la ley del parlamento comunal. Esta idea, según ellos, busca fortalecer el aspecto "participativo y democrático" al darle a las comunidades la posibilidad de legislar y resolver sus problemas y hacer esto vinculante. En primer lugar parece una idea interesante, sino fuese porque es innecesaria. Esta ley es un dardo envenenado que nos están clavando mientras estamos distraídos por la pandemia. Pero, a pesar de ello, no es algo a lo que debamos tenerle.

¿Por qué? Pues porque los inventos que le han antecedido a este se han vuelto sal en agua. Los consejos comunales, las comunas y otras figuras no han tenido tanto alcance como ellos desean. Y es que siendo sincero, esas figuras estaban condenadas al fracaso, por la simple razón que es muy difícil poner de acuerdo a personas que viven en comunidades pequeñas, como un edificio o una urbanización, mucho más difícil será ponerlas de acuerdo en algo más amplio como una comuna.

Por otro lado, este proyecto también será difícil, porque gracias a la cuarta y —sin duda a esta “república”— el venezolano tiene una tendencia a no participar. Sufrimos una suerte de agotamiento político, que nos obliga a mantenernos al margen. Y, aquellos que si participan, cuando pasa un tiempo: o se cansan, o comienzan a abusar. Pero, no me miren mal, ni me llamen cínico.

Yo sí creo en la capacidad de organizarse de las comunidades, y estoy consciente de que hay que hacer un esfuerzo para que las comunidades se organicen y traten de resolver sus problemas. Sé, por buenas fuentes, que hay consejos comunales que funcionan como relojes suizos y otros medianamente bien. Pero, lo malo de ellos, en general, es que este gobierno le ha dado un tinte politiquero a todo. Y esa variable, cuando trata de involucrar, en el sistema, a una persona apática, lo que hace es echarla para atrás en vez de incentivarla a cooperar.

Por otro lado, no comparto el optimismo por este invento del gobierno, porque ya existen entidades políticas administrativas, recontra consagradas en la constitución, que puede hacer todo lo que promueve este proyecto de ley. Si de verdad la revolución quiere promover la descentralización, tema que tenemos pendiente desde 1810, debería apoyar y potenciar a las alcaldías, juntas parroquiales y asociaciones de vecinos.

Al margen de todo lo dicho, el haber aprobado este proyecto de ley, en primera discusión, también es un abuso del gobierno, porque esta idea fue refutada, hace catorce años, cuando se realizó aquel referéndum consultivo, donde ganó el NO. tristemente —a la revolución le sabe a guarapo de piña la voluntad popular—, estas modificaciones se nos irían colando lentamente gracias a las leyes habilitantes. Pero eso es otra historia. Lo importante aquí es que este proyecto llega tarde y carece de sentido. Pareciera que la AN al no tener nada relevante que hacer ha decidido retomar proyectos rancios para distraerse.

Y para cerrar, lo más reprobable de todo este dilema es: en Venezuela los casos de contagio, y las muertes, están aumentando de forma alarmante. Cada vez es más necesario aplicar medidas más estrictas para evitar la propagación de esta endemoniada enfermedad. Cada vez se hace más necesario crear planes de vacunación, hacer todo lo posible para alcanzar la tan soñada inmunidad de rebaño, lo que nos permitiría ocuparnos de problemas más relevantes. En vez de eso, el gobierno se enfoca en estos menesteres.

Lo que me hace pensar ¿Será que aquellos abogan por un plan de vacunación, por garantizar la seguridad del personal médico de primera línea,  por alcanzar una cura definitiva estaremos equivocados? ¿Será que no hace falta ninguna vacuna? ¿Será que la verdadera cura a nuestros males es la comuna? Yo espero que no sea así. Que este gobierno recapacite y se avoque a lo importante. No vaya a ser que un día los “revolucionarios” abran los ojos y descubran que están llevando su “revolución” a un osario, porque del pueblo habrá quedado nada.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

LO QUE ES TENDENCIA

Artículos Relacionados