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La importancia del apoyo psiquiátrico en los tratamientos quirúrgicos

Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa

La primera noche en el viejo hospital resultó muy difícil para Maturín, le fue imposible conciliar el sueño, repasaba en su mente todas las vivencias que le llevaron hasta ese día, la resistencia de su prepucio para ser retraído, la dureza en el pene que le comenzó a preocupar desde unos meses atrás y el terrible olor putrefacto que emanaba de su miembro en las últimas semanas, cerrando con la aparición de lo que llamaba: “esos granas entre piernas”.

La ventana de la sala tenía una improvisada cortina hecha con una sábana, la cual dejaba pasar un torrente de luz blanca procedente de un poste que iluminaba el estacionamiento del centro asistencial. En la pared del fondo se proyectaban las sombras de las plantas del jardín que al mecerse con la brisa nocturna se tornaban en figuras fantasmagóricas haciendo más sombría aquella madrugada.

Maturín, era abordado por las enfermeras en sus rondas nocturnas, quienes le tomaban los signos vitales y aplicaban el tratamiento indicado a través de la vía venosa del brazo izquierdo. Una de ellas joven y catira le regalo una sonrisa mientras se retiraba hacia el puesto de la entrada, lo cual por segundos lo estímulo, pero de inmediato le vino el recuerdo de que ya no podría tener intimidad, de ahora en adelante se quedaría para siempre en una vida triste y solitaria.

Maturín amaneció con la mirada pérdida en el techo, con pensamientos devastadores, ni siquiera le respondió los buenos días a su vecino de cama el conserje Bonifacio quien se arrepintió de haberle hablado a “ese musiu tan hediondo y mal educado”.

En vista del tipo de cirugía planificada, el Dr. Brunetti, encargado de la sala de hombres, con mucho acierto le solicitó interconsulta al servicio de psiquiatría. Antes del mediodía del sábado llegó un joven psiquiatra, llamado Edmundo, quien pidió colocar un paraban para tener mayor intimidad en la conversación con Maturín.

El Dr. Edmundo dominaba muy bien el inglés, lo que le permitió una conversación muy fluida con Maturín, quien le relató su historia de vida llena de retos, aprendizajes, pérdidas y despedidas. A la pregunta de que lo hacía feliz, contestó que sentía gran pasión por su oficio de carpintero y estaba muy orgulloso de haber satisfecho con puntualidad y maestría cada pedido de su importante clientela.

Luego le relató que para evadir la soledad que lo atenazaba, los fines de semana, se divertía un montón, en noches de juergas tomando ron y compartiendo con las chicas de diferentes locales ubicados en la zona. Tenía la esperanza de encontrar una compañera de vida para compartir con ella su cariño y tener hermosos niños, pero ahora esta situación le anula por completo sus planes y además era consciente de lo mucho que sufriría por las heridas necesarias para su curación.

Maturín le confesó al Dr. Edmundo que había pensado en acabar con su vida antes de pasar por tal calvario e incluso estaba imaginando cómo hacerlo. El psiquiatra le desarmó todos aquellos argumentos suicidas de manera magistral, insistiendo “no sea tan fatalista, una vez recuperada la salud podrá continuar con su oficio y además no es cierto que perderá por completo su sexualidad, la amputación necesaria será parcial y al ser rehabilitado logrará cumplir todas sus necesidades”.

“Usted ha tenido la fortuna de conseguir un oficio independiente que le llena de satisfacciones y le permite hacer buen dinero, debe seguir adelante con mucho ánimo y dispuesto a superar esta dificultad, aquí cuenta con todo nuestro apoyo y consecuencia para restituir la salud”.

El Dr. Edmundo prescribió medicamentos que le calmaron la ansiedad logrando hacer dormir a Maturín, quien recuperó fuerzas y estabilidad emocional, la terapia seguiría con tratamiento médico prolongado con evaluación y entrevistas por el servicio a diario. Así mismo se le recomendó al personal mantenerlo con vigilancia permanente.

Maturín más relajado y reconfortado se convenció de que su mejor opción era luchar y entregarse en manos de aquel maravilloso equipo de profesionales. El lunes, a primera hora sería la operación

Si desea conocer mucho más de los avances en Venezuela para curar esta enfermedad, puede visitar las redes sociales @Drsotorosa.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

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