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Las infecciones de transmisión sexual por parásitos son más comunes de lo que piensas

Por la Dra. Carmen Mantellini

La tricomoniasis es una infección causada por el parásito Trichomonas vaginalis y es la infección no viral de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Junto a la vaginosis bacteriana y a la candidiasis vulvovaginal es una de las tres causas más frecuentes de consulta por flujo o irritación vulvar.

En el hombre puede producir uretritis, pero por lo general, como en la mayoría de las infecciones de transmisión sexual, suele ser asintomática.

La T. vaginalis es un parásito que suele infectar el tracto urogenital, más frecuentemente vagina, uretra y glándulas para uretrales, infectando menos frecuentemente el cuello uterino, la vejiga, las glándulas de Bartholino y la próstata. Su única vía de transmisión es la vía sexual, las mujeres pueden adquirirla de hombres o de mujeres, y los hombres la adquieren de mujeres.

No conocemos exactamente su período de incubación,  puede coexistir con vaginosis bacteriana en hasta 8 de cada 10 casos, y suele ser mayor en mujeres HIV positivas.

Cuando da síntomas los más característicos son flujo mal oliente abundante que pica, ardor y aumento de la frecuencia miccional, esto es que la paciente refiere que va seguidamente al baño a orinar y dolor durante las relaciones sexuales. Un síntoma característico es que el flujo suele aparecer o empeorar después de la menstruación, en aquellas mujeres que ven ciclos.

Al ser asintomáticas en la mayoría de los casos, las mujeres no tratadas pueden desarrollar infecciones persistentes y profundas como la cervicitis, de la que ya hablamos la semana pasada y Enfermedad Inflamatoria Pelviana, lo que puede comprometer su fertilidad a futuro. La infección por T.

Vaginalis aumenta hasta 2 veces el riesgo de adquirir la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y aumenta también el riesgo de progresión de lesiones premalignas del cuello uterino.

En la mujer embarazada la infección no tratada de este parásito expone a la madre a sufrir de ruptura prematura de membranas parto pretérmino, esto es, antes de la fecha e incluso a tener un bebé de bajo peso.

¿Cómo la diagnosticamos?

En las mujeres que consultan con síntomas, por las características típicas en la evaluación ginecológica. También podemos utilizar pruebas genéticas que identifican la presencia del parásito.

En algunos casos puede visualizarse y sale reportada en el informe de la citología. Debemos siempre reevaluar al menos a las 2 semanas de haber recibido el tratamiento para garantizar que haya sido efectivo y así evitar las complicaciones de las infecciones persistentes.

Por ser una infección de transmisión sexual, la pareja debe ser igualmente tratada y controlada a las 2 semanas. En vista de que la mayoría de estas infecciones no dan síntomas, es muy importante ir a tu control anual, para así diagnosticarlas si están presentes.

Para conocer mucho más de este y otros temas de interés, visita mis redes sociales @Dramantellini.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

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