Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

Nadar contra la corriente, pero seguimos nadando

Por Omar Villalba

Hacer política en Venezuela no es algo sencillo.  Nos enfrentamos a una serie de factores que lo hacen cada vez más complejo, pues no es solo cuestión de luchar con los años de apatía y malas prácticas.

Tampoco es cuestión de que nos enfrentamos a una mafia que desea hacer todo — ético o no, legal o no—  lo posible para preservar su poder. Pero, no conforme con ello, desean acapararlo todo. De esa forma llevan el término hegemonía al siguiente nivel.

Esta gente, además de los vicios que tenemos los demás venezolanos, hace que la práctica de la buena política, y de la ciudadanía sea algo difícil de concretar. Porque es muy sabroso quejarse de lo malo que es el gobierno, pero desde el otro lado se realizan prácticas tan desleales como las realizadas por los rojos rojitos.

Aun así, es posible hacer una política más responsable, más ética y de verdad más humana. Pero ¿Qué necesitamos para que eso? Pues sencillo, comenzar a ser tolerantes. También hay que hacer algo, que pareciera muchos no pueden entender: Respetar. Sí, y con ello no me refiero a darle el merecido respeto que todas las personas se merecen, sino también respetar las normas. Las leyes, las ordenanzas y, por encima de todo la palabra empeñada.

La gente de a pie, con frecuencia piensa que la política es un juego de traiciones, puñaladas traperas tras puñalada. Como cierta serie de TV. Pero, resulta que no es así. La verdadera política, la política de nivel, la política con P mayúscula no es eso. Este ejercicio del poder es una política donde se cumple la palabra empeñada, donde se respetan las leyes, donde se coopera, donde quienes la ejercitamos buscamos la construcción de espacios de disertación y diálogo, porque para nosotros la política no es algo para conseguir un puesto o cargo en el gobierno y enriquecerse. No, la verdadera política es para mejorar la calidad de vida de las personas. La política con P mayúscula es para cambiar el entorno, para hacerlo mejor. Es, por encima de todo, para resolver los problemas.

La política surgió, en los albores de los tiempos, con las primeras comunidades organizadas. Y ha ido evolucionando con el desarrollo del ser humano, pero siempre ha mantenido una sustancia. Una esencia que está fuertemente vinculada a la confianza. Debemos confiar entre nosotros (los políticos) y tenemos que ganarnos la confianza de las personas (los ciudadanos, el pueblo y el electorado) y no solo obtenerla, sino, como si se tratara de una planta, debemos hacerla crecer y florecer.

En los tiempos que corren, esto se ha olvidado. Seguro, algunos, mientras me leen pensaran que estoy errado. Es muy probable que esté pensando que la política es diametralmente lo opuesto. La realidad les demuestra, día a día, que las cosas no son así. Los malos, los corruptos, los viciosos, los traidores y vende-patrias son los que triunfan. El ladrón común y el de cuello blanco son los que triunfan y como si fuesen piojos medran a sus anchas. Pero, les puedo decir que no es así. Existe otra forma de hacer política. Existe otra forma, decente y ética, de hacer las cosas.

Sí, hay una forma de diferente. Una forma correcta de mejorar nuestro entorno y que para cumplirla debemos nadar contra la corriente. Es una tarea ardua, pero satisfactoria. Porque entre caer a lo más bajo y hallar la perdición, o esforzarse y mejorar, llegar a las alturas y cambiar la vida de tus vecinos, amigos, compatriotas, es evidente que la segunda opción es mejor.

Recuerden que lo que dice el Buen Libro sobre los dos caminos. El ancho y cómodo lleva al infierno. Pero el angosto y difícil lleva a la salvación. Por lo tanto, el esfuerzo y el sacrificio es lo que vale la pena. Pero, este es un recorrido que, como dije, debemos hacer todos. Porque la voluntad política, en nuestro caso, inicia con los aspirantes y gobernantes en los puestos más altos y termina en el nivel cotidiano, con el vecino con el Baruteño.

Y en mi caso, pueden contar que yo nadaré contra la corriente. No desfalleceré, porque creo en Baruta. Porque Confió en Ti. Y anhelo hacer de mi municipio, de mi comunidad un mejor lugar.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Comentarios en Línea
Ver todos los comentarios

LO QUE ES TENDENCIA

Artículos Relacionados

0
Me encantaría conocer tu opinión, comenta.x
()
x