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Piojos púbicos, ¿Qué son y cómo tratarlo?

Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa

Un hombre viejo, con poblada barba y obscuros lentes de sol, se encontraba como todos los días parado en la transitada esquina de Ferrenquín. Se trataba de Arquímedes el vendedor de billetes de lotería, quien a diario hacía su recorrido buscando clientes entre los transeúntes, fuentes de soda y otros locales de la zona.

Arquímedes vestía ropas desgastadas y calzaba zapatos de cuero marrón con delgadas trenzas. El 19 de marzo, día del extra de San José, Arquímedes decidió comprar para él, uno de los billetes de lotería terminado en 09. Aquella noche, al escuchar la radio no podía creer cuando el locutor dijo: “YVK su radio de la fe, la emisora de las loterías, anuncia que el número ganador del día hoy es… el 69609”.

Se fue directo a festejar en un botiquín llamado “El Charleston”, cercano a su barrio, donde entró eufórico, invitando diferentes rondas. Una moza muy pintada y perfumada, de escotada blusa, falda ajustada, con tacones altos, al verlo tan buchón, le comenzó a coquetear.

Con varios tragos encima y el bolsillo repleto, Arquímedes decidió invitar a la chica a un obscuro reservado ubicado tras unas cortinas, donde se entregó a celebrar con lujuria su afortunado premio. Arquímedes percibió olores poco gratos al principio del encuentro, “como a piel sucia o ropa guardada”, pero la excitación y hombría lo mantuvieron en frenética actividad.

Ese fin de semana, después de tomar varios platos de sancocho preparados por su mujer Marcolina, necesito también algunas aspirinas para recuperarse de la cruel resaca. El Domingo decidieron dar un paseo por los alrededores de la plaza mayor para comprar un juego de ollas y el moderno microondas tan deseado por Marcolina.

El lunes siguiente, Arquímedes salió temprano hacia la esquina de Ferrenquín, sosteniendo en su mano el nuevo fajo de billetes de lotería, no había pasado una hora cuando comenzó a sentir una picazón imposible de ignorar en su vello púbico. Pidió prestado el baño en una cafetería de la zona donde permaneció un rato satisfaciendo el prurito insaciable, hasta que le tocaron la puerta obligándolo a salir de nuevo.

El día continuó con la necesidad de rascarse metiendo la mano en el bolsillo para disimular. Cuando llego a casa, decidió darse un baño buscando alivio. Al despojarse de la ropa interior la observo impregnada de puntos rojos.

Nervioso se puso los viejos anteojos con montura de pasta para la visión cercana, constatando como entre sus vellos púbicos se desplazaban pequeñísimos intrusos que herían su piel para succionar la sangre y habían tenido además la osadía de poner diminutos huevos en la raíz de sus pelos.

Minutos después sintió un fuerte portazo, seguido de los gritos de Marcolina quien despeinada, con la cara roja de rabia y mirada de indignación, le dijo: “viejo cochino me pegaste ladillas, vamos para el dispensario y después te vas de mi casa”.

Los piojos púbicos también conocidos como ladillas, tienen por nombre científico phthirus pubis, son parásitos que dependen del huésped para vivir, su tamaño es menor de 2,5 mm, achatados y de color amarillento, tienen 3 pares de patas, las dos posteriores más anchas terminan cada una de ellas en garra, que les permite sujetarse fuertemente a los pelos o fibras de tela.

Los piojos se alimentan chupando la sangre a través de su aparato bucal, clava unos estiletes en la piel hasta llegar a un vaso capilar, donde deposita unas gotas de saliva que tienen una sustancia anticoagulante que les permite mantener la succión de la sangre.

En la base del pelo depositan sus huevos o liendres que miden alrededor de 0,5 mm y se quedan fuertemente adheridos al pelo por una sustancia cementada que los une. Los huevos se abren después de 10 a 14 días de la puesta. Las larvas pasados 2 días ya comienzan alimentarse. El ejemplar adulto vive en promedio un mes y se alimenta varias veces al día.

Los piojos son viajeros activos que pasan de un huésped al otro por contacto directo entre ellos o a través de la ropa. Es más frecuente verlos en ambientes marginales con pobres condiciones de higiene, así como precaria alimentación.

Estos piojos pueden instalarse en cejas o pestañas siendo causa de proceso inflamatorio de parpados y conjuntivas, también pueden verse en barba, bigote y axilas.

Muchos agentes terapéuticos han sido utilizados en el tratamiento de las pediculosis, los más efectivos son aquellos que logran eliminar tanto al piojo como a sus huevos o liendres, estos medicamentos pueden venir en diferentes presentaciones como cremas, shampoo, lociones, aerosoles entre otros. Requieren de una o de varias aplicaciones.

Arquimedes y Marcolina caminaban en medio de acalorada discusión, ella gritaba y él pedía perdón, hasta que llegaron al dispensario donde recetaron una loción especial que después de unos días logro mitigar la terrible picazón.

Para conocer mucho más de este y otros temas de interés visita mis redes sociales @drsotorosa.

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