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Síndrome Genitourinario de la Menopausia

Por la Dra. Carmen Mantellini 

Así se denomina a ese conjunto de cambios que se producen no sólo en los genitales de la mujer sino también en su sistema urinario que facilitan la resequedad genital, la falta de lubricación, el dolor durante las relaciones sexuales y las infecciones urinarias a repetición que aparecen en la peri menopausia y se acentúan progresivamente al mantenerse sin tratamiento.

La menopausia es un diagnóstico tardío, es decir, sólo sabemos que estamos en menopausia cuando dejamos de menstruar por un año. Suele aparecer alrededor de los 51 años, pero hay pacientes que les llega un poco antes y a otras un poco después. Sin embargo los cambios en el aparato genital pueden estar presentes desde que se inician los cambios hacia la menopausia.

Las pacientes refieren disminución en la lubricación genital, dolor durante las menstruaciones, pérdida de la elasticidad vaginal durante las mismas, disminución del volumen vulvar y en algunas sensación de resequedad constante. Estos cambios suelen acompañarse también de infecciones urinarias a repetición o las bien conocidas cistitis.

Y todo esto se produce por el declive en la producción de estradiol por parte de los ovarios. El estradiol es el estrógeno más potente que producen y cuya producción ocurre principalmente en los ovarios que funcionan cíclicamente, es decir, que ovulan.

La falta progresiva de estradiol propia del climaterio también llamado período de transición a la menopausia, produce un adelgazamiento de las capas de tejido que revisten los genitales externos y la vagina secundario a una falta en la maduración de las células, con la disminución consecuente de glucógeno intracelular.

Las bacterias que habitan usualmente en al canal vaginal son ávidas de glucógeno, y al disminuir este último, disminuyen proporcionalmente en la flora vaginal, lo que facilita la colonización por bacterias intestinales que son las que producen las infecciones urinarias.

Como podemos entender, el equilibrio vaginal que teníamos en las edades previas a la menopausia se pierde con la pérdida progresiva de estrógenos, de ahí que el tratamiento principal para este síndrome sea la restitución hormonal.

Actualmente en el mercado existen preparaciones vaginales a base de estrógenos, bien sea en cremas, óvulos o tabletas así como también de andrógenos, en óvulos, estos últimos indicados exclusivamente en aquellas pacientes con pérdida de la elasticidad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.

Adicionalmente contamos con pro bióticos de uso vaginal, lubricantes e hidratantes a base de ácido hialurónico que permiten la rehumectación del epitelio vaginal y con ello el alivio de la resequedad, facilitando la reanudación de una vida sexual sin dolor. Estos tratamientos no hormonales pueden usarse en complemento a los tratamientos ordinales mencionados previamente o en aquellas pacientes que tienen contraindicación de uso de tratamiento hormonal por su médico oncólogo.

El acompañamiento ginecológico temprano desde los primeros síntomas asociados a la falta de estrógenos nos permite evitar este síndrome con su dolorosa y abrumadora consecuencia en la calidad de vida de la paciente que lo sufre, no solo por las infecciones urinarias seguidas, sino por la imposibilidad de mantener su vida íntima y en algunos casos alivia incluso la pérdida involuntaria de orina acompañada de urgencia, típica en este síndrome.

Para conocer más de este y otros temas de interés te invito a mis redes sociales  @dramantellini

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