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4 consejos que debes tener en cuenta antes de llevar a tu hijo con asma a natación

Con la llegada de las vacaciones de verano, surge entre los padres el interés por encontrar cursos y actividades para que sus hijos disfruten y aprendan durante el periodo estival. Entre las opciones más habituales, está la de apuntar a los pequeños a clases de natación: no solo les permite algo tan importante como aprender a nadar, sino que también es una buena forma de que se mantengan activos y hagan ejercicio, reseñó El Confidencial.

Ahora bien, en el caso de niños que tienen asma, puede surgir la duda acerca de si es conveniente o no que realicen este deporte: ¿Es realmente seguro?, ¿Deberían buscar otras opciones?

En principio, según nos explican desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap), “los niños con asma deben practicar deporte, pues no solo les permite tener una buena condición física y un peso adecuado, sino que, además, ejercitan la musculatura respiratoria y esto resulta positivo para su enfermedad”. No solo eso, sino que “el deporte permite además que los niños con asma puedan hacer el mismo ejercicio que los demás con el mínimo consumo de aire para evitar crisis, lo que hace que sea menos probable que tengan una crisis asmática desencadenada por el esfuerzo”.

Eso sí, no todos los deportes son iguales: aquellos que requieren un esfuerzo mantenido y sin descanso —como el fútbol, el rugby o el baloncesto— pueden desencadenar con más facilidad una crisis de asma; en cambio, en los que hay más descansos, existen menos posibilidades de que se dé un problema de este tipo. Es el caso de la natación.

La doctora Cristina Ortega Casanueva, de la Unidad de Alergia y Neumología Infantil del Hospital Quirónsalud San José, explica que “el niño con asma puede realizar clases de natación, teniendo en cuenta una serie de factores, como por ejemplo la cuestión del cloro”. Hay que recordar que, en elevadas concentraciones, el cloro y los productos desinfectantes resultan irritantes y pueden, por tanto, afectar a la mucosa nasal y producir un moqueo constante (rinitis). Si, además, el niño traga o inhala el agua, pueden desencadenarse accesos de tos e incluso una crisis de asma (tos, pitidos en el pecho y/o fatiga respiratoria). "No obstante, aunque los niveles de cloro sean los adecuados, pasar demasiado tiempo en el agua puede producir los mismos efectos; por lo tanto, es muy importante reducir la exposición a estos desinfectantes", advierte la especialista.

Información y prevención

Además del riesgo de irritación, hay que tener en cuenta otras recomendaciones que permitirán que, en caso de que surja algún problema, se pueda controlar sin dificultad:

  • Informar a los adultos: si nuestro hijo va a clases con entrenador, este debe estar informado sobre su asma y sobre el protocolo de actuación en caso de que se produzca una crisis. Todos los niños, pequeños y mayores, deben llevar por escrito este protocolo.
  • Tener cerca el broncodilatador: siempre debemos tener a mano el broncodilatador (con la cámara espaciadora en el caso de los niños más pequeños), para poder utilizarlo en caso de que se produzca una crisis.
  • Bolsa de la medicación: con independencia de la edad del niño, debe llevar su bolsa, en la que “meteremos la medicación y el informe médico con las dosis exactas y los pasos que hay que seguir. Estas instrucciones deben estar explicadas de forma clara y fácil de entender para que, si surge la necesidad de administrarla, evitemos crear confusión o dudas al monitor o entrenador”, explica Ortega Casanueva.
  • Elegir la piscina: se debe acudir únicamente a piscinas donde se apliquen todas las medidas de higiene correspondientes.

El ejercicio físico, incluida la natación, apunta la doctora Ortega, “debe formar parte del estilo de vida de cualquier persona con asma, ya que aporta importantes beneficios para la salud. La única situación en la que un asmático debe limitar el ejercicio físico es si está sufriendo una crisis de asma o se encuentra en una época de mal control”. Y, finalmente, una última recomendación para todos los niños, sean o no asmáticos: “Vigilancia en el agua y máxima seguridad para salvaguardar su integridad. Que la hora del baño sea un tiempo de diversión”.

Fuente El Confidencial 

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