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Se enamoró en primaria y lo confesó 31 años después

La suerte de la química y coincidir no le sucede a todo el mundo con la persona que quieren pasar el resto de su vida. Esto le sucedió a Octavio, un hombre que nació en el campo en agosto del 72.

Un pasado muy humilde y con muchos hermanos era la vida de Octavio hasta sus 6 años, cuando comenzó la escuela y todo cambió.

En su primer día de clases no pensó en conocer a esa niña con cara angelical que cambiaría su vida. Al llegar al aula la vio y le gustó instantáneamente.

"Ese mismo día le comenté a mi mamá que tenía una compañerita muy linda y que no sabía su nombre", dijo Octavio según el diario argentino La Nación. 

En aquel momento, Octavio se acercó a hablarle, era tímida y venía de una familia sin problemas económicos.

Luego de dos semanas, la niña decidió hablarle y comentarle: "Para qué naciste macho si no vas a ser para mí".

Octavio se quedó helado y desde ese entonces se enamoró de ella. No faltaba para poder verla y cuando ella no iba a clases él la extrañaba. "Nunca le dije que me gustaba y que me enamoré, creía que no estaba a su altura social”. 

Los años pasaron y ambos se encontraban en el final de su primaria. Ella le regaló un escrito que decía: "Yo no me olvido de vos, ni tampoco de los favores que hiciste".

A partir de ese día, Octavio ilusionado comenzó a pedirle a las estrellas fugaces, al universo y a todo aquel que pudiera rogarle, que le conceda casarse con ella.

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Foto: Referencial

Finalmente, ella comenzó la secundaria, pero esta posibilidad él no la tenía puesto que debía ayudar a sus padres en las tareas del campo. Solo la podía ver los sábados y de lejos.

A sus 17 años, Octavio decidió irse a Buenos Aires, los años pasaron y aún así la buscaba en sus pensamientos.

Sin embargo, conoció a una chica de la que creyó estar enamorado, y con el pasar de los año se dio cuenta que su corazón seguía perteneciendo a otra chica.

“Luego conocí a otra mujer con la que me pasaba lo mismo, pero me casé y tuvimos una hija”, continúa. “Me divorcié. No funcionó, extrañaba a mi niña de la primaria. Lo mismo sucedió con mi pareja siguiente. Tenía una locura con mi viejo amor, la soñaba todas las noches y no podía vivir de lo que me hacía falta”.

31 años habían pasado desde que la vio sentada en el aula, cuando decidió volver su tierra norteña, y al preguntar por ella, su hermano le contó que un muchacho la había llevado a vivir a Perú.

"Me pregunté, ¿y ahora que hago?, le pedí un número de teléfono que me dio antes de volverme a Buenos Aires", cuenta.

"Se sorprendió al escucharme, y primero no se acordó de mí. No entendía por qué la había llamado, le dije que nada, que tenía ganas de hablarle, pero finalmente conté apenas algo de la verdad y me dio su Messenger", continuó.

No fue la gran cosa pero Octavio sintió que había sido un logro muy grande. Comenzaron a charlar y ella le confesó que las cosas no iban bien con su esposo y él, que también seguía en pareja, le escribió su historia.

"No podía creer que alguien estuviera enamorado desde los 6 años de ella. Le gustó mi historia y yo estaba feliz", dijo.

Un día ella tuvo que volver al lugar donde nació, le pidió a Octavio ayuda. Él, todavía en pareja, puso en riesgo todo sin importarle nada, la quería ver.

"En sus horas en Buenos Aires le conté todos los detalles de mi enamoramiento, ese día nos besamos y nada más", revela Octavio.

"Me confesó que su matrimonio estaba quebrado y que volvería a la Argentina. No podía pedirle que seamos novios, porque nuestras relaciones no estaban resueltas".

Foto: Referencial

Dejaron de hablarse por un tiempo, hasta que no pudo dejar de pensar en su eterno amor, Octavio no pudo más y se separó. 

"A partir de entonces comenzamos a conversar cada día, hasta que nos reencontramos en su pueblo. Pudimos hablar y después de más de tres décadas, que comenzó nuestra historia de amor: me sentí el hombre más feliz del mundo”.

Un día, que creyó que era el más feliz de su vida, ella le pidió que se mudara con él y así lo hizo.

“Fui a vivir a su casa, pero las cosas cambiaron completamente. En ella pude percibir como un desprecio”, confesó Octavio.

"Lo soporté por un año y medio, donde el trato no era bueno, a tal punto que todo era muy tenso. No tengo explicación alguna sobre qué le sucedió. La situación me llevó directo a una depresión. Por suerte tengo una hermana en ese pueblo que me supo ayudar y pude retornar a Buenos Aires muy angustiado. Tal vez, por sus tratos, ese enamoramiento desapareció. Me recuperé rápido, nunca más hablé con ella. Sé que está en pareja con un señor bueno, la segunda relación desde que nos separamos".

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Albeiro
Albeiro
2 meses hace

Dejar una relación solo por un capricho de niño y darte cuenta que no eras lo que esperabas bienvenido ala vida real

Zaider Lovera
Zaider Lovera
1 mes hace

Ilusiones mentales, táctil y ópticas. Ahora de seguro te quedas sin el chico y sin el mecate.

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