Hambre

Valor del trabajo
Foto: Caraota Digital

Andrés Velásquez

Dirigente político

A más de 2 meses de confinamiento o Estado de Alarma, decretado por el régimen usurpador bajo la justificación de la llegada de la COVID 19 al país y habiéndose extendido por 30 días más y más allá, según el propio Maduro, el hambre tumba las puertas de cada hogar y deja sin sustento básico a la mayoría de los ciudadanos.

 

El hambre como hecho cierto y ya no, como amenaza nos ha puesto a hablar, a debatir sobre la importancia de la producción agropecuaria en el país, sus problemas,sus carencias y lo que hay que hacer de inmediato para que nuestros productores puedan con certeza y celeridad obtener combustible (gasoil) para sus maquinarias indispensables (tractores, motobombas, sistemas de arado, riego,refrigeración), gasolina para trasladar sus productos desde cada finca a pueblos y ciudades, tener acceso a fertilizantes,semillas, pesticidas,vacunas,en fin,necesidades básicas para lograr llevar los alimentos a los platos de cada venezolano.

 

Recientemente participé en un foro virtual con productores del estado Bolívar y dirigentes gremiales, para escuchar y saber como podemos intentar controlar la hambruna que nos amenaza desde hace años, pero que hoy parece incontenible y devastadora a niveles que, si no se actúa ya, el hambre será la verdadera pandemia mortal para todos.

 

De acuerdo a la información de nuestros productores, lo que nos estamos comiendo hoy es lo que se produjo hace 6 meses y el actual ciclo de siembra está en riesgo porque además de las carencias que enfrentan, a diario son perseguidos, criminalizados  y extorsionados a todo nivel,el secuestro, el cobro de vacuna,el robo de ganado y el acoso de grupos irregulares: guerrilla y paramilitares en el campo colocan en jaque al sector, y con él al país.

 

Hoy más que nunca, cuando nuestros productores desde pequeños, medianos y grandes no tienen como sembrar,como producir leche, carne, huevos,queso, pollos, cerdos,vegetales, cereales, granos, es decir, nada nos obliga a pensar qué comeremos de ahora en más, y cómo todo esto tiene su epicentro en el modelo de “socialismo del siglo XXI” iniciado por Hugo Chávez y continuado por el usurpador Maduro, con su política de control, intervención y confiscación de todas las fincas productivas, con la eliminación del financiamiento y expropiación por ejemplo de Agroisleña  y su consecuencia inmediata, la importación de todo tipo de alimentos para favorecer enchufados y corruptos provocando un daño irreversible a los productores nacionales y la calidad y carga mínima nutricional de la dieta de los venezolanos más débiles, al traer alimentos que en otros países eran desechados, con el único fin de llenar sus bolsillos corruptos a costa de la comida de la gente.

Urge actuar y priorizar en los códigos de la Venezuela por construir, lo esencial que resulta abordar y enfrentar el hambre, asumiendo la soberanía alimentaria, como lo que es, un problema de seguridad de Estado, porque no habrá república, libertad ni democracia, sino podemos alimentar al país.

Triunfó el socialismo: destruyó el país

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