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Abastos Bicentenario: Logro de la revolución traducida en la quiebra y más de 150 desempleos en Carabobo

Para Ángel Díaz no es fácil llegar a casa. Su hijo ya no le pide la bendición al verlo, sino que le pregunta preocupado "¿papá, ya te botaron?", al escuchar que cerraría el único Abasto Bicentenario que, entre precariedades, sobrevivía en Carabobo, y en el que trabaja su padre desde hace siete años.

Es una angustia que se replica en los hogares de las 159 personas que aún quedan en nómina, de las más de 400 que pertenecían a la sucursal de la avenida Bolívar Norte de Valencia. La mayoría son mujeres como Mirelis Martiña, quien es madre y padre a la vez de sus hijos. "No se qué haré. De verdad esto nos deja en la calle".

La semana pasada les informaron que trabajarían hasta el 31 de mayo y la mañana de este lunes las puertas del establecimiento no fueron abiertas al público. El mayor temor de ellos es no recibir la liquidación, como ha ocurrido en otras sedes de la red de abastos que dependen del régimen desde 2010, cuando bajo la administración de Chávez, fue expropiada y dejó de llamarse Éxito.

El supermercado ubicado en El Trigal Sur cerró en 2016, y en la única que quedaba en Carabobo apenas había 5% de los anaqueles con mercancía en una quiebra progresiva que se esconde tras afiches con mensajes propagandísticas como "un logro de la revolución bolivariana".

En febrero de 2016 el régimen de Maduro anunció la Operación Gorgojo, utilizando el nombre de un insecto cuya acción en los campos es agresiva que puede llegar a convertirse en una plaga de efecto inmediato, y en Carabobo funcionó con militares que destruyeron en horas más de siete mil metros cuadrados entre anaqueles y neveras.

En ese momento ya no llegaba suficiente mercancía al establecimiento. Solo el 35,71% de la demanda era cubierta para el momento del operativo. Al menos cuatro mil 500 personas al día salían de la sede principal de Valencia con las manos vacías. Las más de cinco horas de espera en cola no garantizaban abastecerse de los productos de primera necesidad que con frecuencia se expendían en el lugar.

Para cubrir los requerimientos de todos los clientes era necesario un inventario al día de 48 toneladas de pollo, pero solo llegaban, hasta enero de 2016, entre cuatro y cinco toneladas, lo que es igual a un déficit de 91,67%, de acuerdo a la información suministrada por sindicalistas. Estos números se replicaba casi de manera idéntica en el resto de los rubros. Las neveras en el lugar están apagadas desde 2013, la cadena de frío se dañó y nunca fue reparada. Ya no se vendía carne, pollo, verduras, frutas, vegetales ni charcutería.

Pero después de la intervención de funcionarios militares y del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), todas las cifras en el lugar se tradujeron en cero. Solo algunas paletas de artículos e higiene personal llegaban al mes y los anaqueles fueron surtidos con artículos del hogar, desinfectantes, aderezos, cereales dietéticos y ropa. No hay comida, por eso tampoco hay cola. El gorgojo arrasó con todo.

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