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Las Pedradas: los venezolanos no se merecen la tragedia de Güiria, pero es lo que hay (+ video)

Hoy somos menos. Somos 22 menos. Mi recuerdo, peñero venezolano que naufragó luego de alcanzar la costa de Trinidad y ser obligado a devolverse a Güiria, llevaba a 22 personas que no merecían este destino. 

No está el país como para las ironías, ni como para hacer chistes sobre una tragedia. Venezuela es en sí una inmensa desgracia, un desastre de 30 millones de almas y 1 millón de kilómetros cuadrados, del que la gente tiene que huir para poder seguir viviendo. 

El régimen de Nicolás Maduro tendrá una explicación de por qué llegamos aquí, a la tragedia de Güiria: le dirá a usted que es culpa de las sanciones. Antes dijo otras cosas, igualmente disparatadas: que la gente emigraba “por moda” o porque le lavaban el cerebro para que lo hiciera. 

Pero la verdad es que la gente emigra porque en este país se gastó, en los años en los que Hugo Chávez fue presidente, como si no hubiera mañana.

Justamente, se gastó así para montar un sistema autoritario-totalitario con el cual se pudiera controlar a la ciudadanía, si era necesario por las malas, para retener el poder para siempre. 

En eso está, justamente, Nicolás Maduro y su grupo. Siempre privilegiarán su poder por encima de cualquier otra cosa. Antes, para frenarlos servía protestar, pero desde 2014, el régimen demostró que no le tiembla el pulso para cometer cualquier clase de desmanes. 

Esos desmanes que hoy lo tienen sentado en el banquillo de los acusados en la OEA, en la ONU, en la Corte Penal Internacional y en cuanta ONG de derechos humanos exista en el mundo. 

Güiria prueba que Venezuela no es una democracia

Matar o dejar morir, para los efectos prácticos, es lo mismo. Y por eso los venezolanos huyen, aún a riesgo de sus vidas. No es casual que Mi Recuerdo haya zarpado el 6 de diciembre, día de las elecciones parlamentarias sin mínimas garantías democráticas.

Porque nadie huye de las democracias, resuelve los problemas votando. Y si no lo creen, revisen la Historia. Tanto grandes diásporas como grandes hambrunas son cosa exclusiva de las dictaduras.  

Ningún venezolano merece lo que se vive en Güiria. Ningún venezolano merece tener que huir para poder sobrevivir. 

Llegará el día en que al régimen no le quede un solo “hecho alternativo” con el cual justificar o tratar de explicar, así sea a los suyos, tanto dolor, tanta muerte, y al mismo tiempo, tanto dinero mal habido y tanta opulencia en un país que muere. 

Como dijo Confucio: en un país bien administrado, la pobreza ofende; y en uno mal administrado, lo que ofende es la riqueza. Una frase que cruza siglos y mares, y llega a la Venezuela de 2020 y explica la tragedia de Güiria. 

No se pierda Las Pedradas de García Otero en Caraota Digital, directo al grano:

 

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