Personal de limpieza de hospitales centinelas no cuentan ni con cloro y deben hacer sus propios tapabocas

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Personal de limpieza del Hospital Central de Valencia no tiene ni guantes para recoger la basura
Foto: Dayrí Blanco

Es una realidad innegable. Los trabajadores de centros centinelas como la Ciudad Hospitalaria dr. Enrique Tejera (CHET) de Valencia se enfrentan al incremento de pacientes con síntomas de COVID-19 y no cuentan con los insumos sanitarios mínimos.

Durante los últimos días se han recibido cada vez a más personas con la enfermedad lo que “tiene colapsada el área destinada para tratarlos”, aseguró José Luis Uzcátegui, secretario de reclamos del Sindicato Único de la Salud en Carabobo.

Es un problema con diferentes vertientes. Por un lado, el personal del departamento de limpieza no cuenta con lo necesario para desinfectar el hospital como es requerido.

“La mayoría de nosotros estamos en desidia, no hay insumos hospitalarios, ni tapabocas, guantes, insumos de limpieza, no hay carritos, mopas, cloro, no tenemos ni siquiera implementos de desinfección necesaria para poder protegernos de la pandemia”, expresó con preocupación el dirigente sindical, Rostin Flores.

Ellos mismos deben hacer sus mascarillas con retazos de telas que tienen en casa porque no reciben ningún tipo de dotación. En varias oportunidades se las han ingeniado para hacer los coletos y le piden a los familiares de pacientes que colaboren con cloro o cualquier producto de limpieza.

Déficit generalizado

Las deficiencias afectan a todos. Los enfermos y sus familiares deben hacer de todo para poder comprar todo lo que les piden.

“No es justo que un paciente para ser atendido tenga que llevar seis pares de guantes, 20 gasas, medicinas y otra serie de insumos hospitalarios que mandan a comprar como bisturí”.

La indignación de los trabajadores de la CHET es evidente. “Los gobernantes dicen que los hospitales están dotados y no es verdad, están dotados de mentiras y de pura falacia”, dijo Flores.

El llamado de los sindicalistas es directamente al gobernador Rafael Lacava porque aunque han acudido a la sede del Instituto Carabobeño para la Salud (Insalud), sus peticiones no han sido atendidas.

“Estamos muy desasistidos. Estamos carentes de tapabocas, guantes, nuestros camilleros, camareros, porteros y médicos no tienen nada, estamos expuestos y vulnerables a contaminarnos con este virus mortal”, aseguró Uzcátegui.

A esto se suma que la mayoría no fue incluida en la jornada de vacunación, que sus salarios no les alcanzan ni para el pasaje, el transporte que les habían asignado se dañó y parte del personal se ha enfermado.

El resultado es la deserción. “Llegan trabajadores que se convierten en pacientes y se mueren por falta de insumos y atención oportuna”. Uzcátegui relató que una enfermera con capacidad de atención de ocho a 10 pacientes, tiene bajo su cargo actualmente a 20 o 30.