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Recorre más de 60 kilómetros junto a su hijo en silla de ruedas para juntar dinero y comprar pañales

A sus 12 años, Junior entiende más de esfuerzo y trabajo que otros niños de su edad. Cada día, acompaña sentado en su silla de ruedas a su madre Ana Moreno desde Charallave hasta la parte superior de la avenida Libertador, en Caracas, en donde apelan a la solidaridad de los caraqueños para poder comprar pañales y si sobra, algo de comida.

"Yo sueño con ser bombero, salvar y ayudar a la gente. Como hacen los superhéroes", comentó Junior, cuya sonrisa cautiva a las personas que van transitan en sus automóviles por la avenida Libertador.

A pesar de la sonrisa de Ana y de su pequeño, esconden una gran tristeza. La mujer se está quedando sin pañales para su hijo, quien los necesita de por vida ya que padece mielomeningocele, que afecta a uno de cada cuatro mil niños. Gracias a esto, nunca pudo caminar, ni llevar una vida normal.

Un paquete de pañales para adultos, cuesta al menos Bs. 20.000.000, un monto que Ana difícilmente puede conseguir recogiendo dinero en las calles. "A mi hijo lo tratan en el Instituto de Oncología Dr. Luis Razetti, pero es un proceso difícil. Ojalá consiga todos los medicamentos", dijo.

Junior y Ana son víctimas de la emergencia humanitaria compleja, que hace que este pequeño no tenga acceso a una seguridad social que garantice la entrega de sus medicamentos, lo que ha llevado a su madre al desespero.

"Necesito que la gente me ayude, si está dentro de sus posibilidades, para comprar todo lo que necesite mi hijo", refiere Ana. Además, comenta que no consigue un trabajo estable, que le permite hacer todas las diligencias con su pequeño.

"He trabajado cuidando ancianos, haciendo de todo, pero tengo que acudir a esto para ayudar a Junior", sentenció.

Ana es una madre soltera; vive junto a Junior y sus otros dos hijos en Charallave. Cada día recorre más de 60 kilómetros con su pequeño, en silla de ruedas, para poder llegar a la avenida Libertador, en Caracas y poder recolectar el dinero.

"Yo uso el transporte público. Es complicado, pero la gente es amable. En Venezuela las personas son muy amables, me ayudan con la silla de ruedas y me ceden el puesto", subrayó Ana.

Según las últimas encuestas, el 79,3% de los venezolanos están sumergidos en pobreza extrema y el 96,2% son pobres. En ese renglón se encuentra la familia de Ana, quien durante la mañana del martes, no tenía nada en el estómago.

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