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Un supuesto clavo de la crucifixión de Jesucristo fue hallado en un monasterio

Un grupo de arqueólogos tuvo un hallazgo sorprendente en un monasterio: invaluables reliquias cristianas. Pero lo que puso al mundo en alerta es que, entre ellas, podría estar un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo. Reseñó El Clarín.

Los especialistas trabajaban en una cámara secreta de un monasterio de Milevsko, en República Checa, cuando encontraron un trozo de clavo de seis pulgadas de largo.

El clavo estaba dentro de una caja de madera, adornada con una cruz de oro de 21 quilates, construida entre el 260 y el 416 d.C.. Además, contiene la inscripción "IR", que se traduce como "Jesús es Rey".

Foto: @svetvodkazech

La caja con una cruz de oro de 21 quilates hallada en el monasterio de Milevsko, en República Checa. Foto: Alamy Live News

La sala del tesoro oculta se utilizó para ocultar elementos extraños de las incursiones de las tropas husitas a principios del siglo XV, afirman los expertos.

Los investigadores aún no están en condiciones de asegurar si el clavo provenía de la "Cruz Verdadera", pero notan que el descubrimiento es incluso mayor que el relicario de San Mauro, informa la Agencia de Noticias Checa (ČTK).

La referencia es al Relicario de Maurus, una gran caja de oro con fragmentos de los cuerpos de tres santos: San Mauro, San Juan Bautista y San Timoteo.

El clavo hallado en una caja en una cámara oculta en monasterio. ¿Será de la cruz de Cristo? Foto: Alamy Live News

También se han descubierto docenas de clavos que están relacionados con la crucifixión de Jesús, lo que lleva a los científicos a ser escépticos sobre el hallazgo reciente.

"Debido a que los husitas destruyeron el archivo, no había información de que tal cosa estuviera aquí", reveló Jiří Šindelář, quien participó en el descubrimiento, a ČTK.

Y agregó que la autenticidad será verificada por otros expertos científicos en algún momento del próximo año, difunde a su vez el Daily Mail.

Meses de trabajo en el monasterio

Los arqueólogos llevan meses trabajando en el monasterio de Milevsko y recientemente descubrieron un pasaje secreto que conducía a la sala del tesoro.

Este templo fue construido en 1187, aunque en 1420 fue capturado por husitas y asumido por la nobleza del grupo.

La sala del tesoro oculta data de principios del siglo XV. Foto: Alamy Live News

De todas maneras, cuentan los libros, antes de perder su lugar de culto construyeron una habitación secreta para ocultar todo tipo de piezas invaluables.

La caja hallada está confeccionada por dos tipos de madera, concluyen los estudios por radiocarbono. La madera de alerce, que se encuentra en el clima subtropical de Israel, se remonta a 1290 y 1394 d. C.. La segunda muestra es de roble, se originó entre el 260 y el 416 d.C.

Hallazgo similar

En octubre, un hallazgo similar fue llevado a cabo cuando un equipo encontró clavos con huesos antiguos y madera incrustados en ellos.

Los investigadores no pueden comprobar si pertenece a la verdadera cruz. Foto: Alamy Live News

Los clavos habían sido supuestamente encontrados en Jerusalén, en una cueva funeraria del siglo I que se cree que es el lugar de descanso de Caifás, el sacerdote judío que envió a Jesús a su muerte en la Biblia, amplía el periódico británico.

Años más tarde, el cineasta Simcha Jacobovici afirmaría haber encontrado los clavos, incluso afirmando que se usaron para crucificar al propio Jesús en el documental "Clavos de la cruz" de 2011.

Los eruditos negaron que los clavos que Jacobovici había encontrado fueran los mismos de la tumba de Caifás.

Pintura de la crucifixión de Jesús, por el artista italiano Pietro Perugino. Foto: Alamy Live News

Pero todas las luces volvieron a encenderse cuando un nuevo estudio concluye que los clavos son los mismos, y que probablemente se usaron para crucificar a alguien.

Aryeh Shimron fue quien comparó el material de los clavos con el de los osarios de la tumba: cajas de piedra caliza que se utilizan para almacenar los huesos de los muertos.

“Los materiales que invaden las cuevas difieren sutilmente de una cueva a otra dependiendo de la topografía, la composición del suelo en el área, el microclima y la vegetación vecina", apuntó.

Uno de los clavos encontrado en una cueva funeraria del siglo I en Jerusalén. Foto: Pen News / Arieh himron

Por consiguiente, las cuevas tienen firmas físicas y químicas distintas. "El análisis demuestra demuestra clara e inequívocamente que estos materiales son química y físicamente idénticos a los que, durante siglos, también se han adherido a las uñas".

El doctor Shimron encontró que la cueva de Caifás fue la única coincidencia para los clavos de las 25 tumbas analizadas.

También, de dentro del óxido y los sedimentos adheridos a las uñas, identificaron una serie de fragmentos microscópicos de hueso. Clarin.com.

 

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