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Así influyen las grasas en la sangre como factor de riesgo cardiovascular

Las grasas -o lípidos- en la sangre son de los nutrientes que dan energía al organismo, pero hay que tener cuidado con los excesos porque pueden generar consecuencias que impactan el riesgo cardiovascular.

Para nadie es un secreto que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las primeras causas de fallecimiento mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su última data publicada en el año 2015, alrededor de 17,7 millones de personas murieron por causas asociadas a problemas cardiovasculares como cardiopatías coronarias, insuficiencias cardíacas, infartos de miocardio, accidentes cardiovasculares, ateroesclerosis, entre otras afecciones.  

“El riesgo cardiovascular es la probabilidad de que una persona pueda tener un evento cardiovascular en un plazo determinado de tiempo. Los factores de riesgo cardiovascular son los que se asocian a una mayor probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular como consecuencia de niveles elevados de grasas en la sangre (dislipidemias), diabetes (valores de azúcar elevado), hipertensión (altos valores de presión arterial), tabaquismo, herencia genética, estrés, obesidad, la edad, entre otros”, comenta la Dra. María Esperanza Velázquez, endocrinólogo pediatra.

La comida rápida es un agente de riesgo de grasas en la sangre
La comida rápida es un agente de riesgo de grasas en la sangre

Sin embargo, los profesionales de la salud deben recurrir a fármacos para ayudar a reducir estos niveles ,y así minimizar las complicaciones. 

Comenta la Dra. Velázquez: “Los lípidos sanguíneos tiene diferentes orígenes, entre un 70% provienen del hígado y el 30% restante tiene su origen en los alimentos ingeridos que llegan al torrente sanguíneo y luego son absorbidos en el tracto gastrointestinal”.

Así como la hipertensión arterial es conocida como el “enemigo silencioso”, la dislipidemia usualmente es asintomática, y la mayoría de los pacientes son identificados luego de un laboratorio de rutina o un posterior control tras haber presentado ya un evento cardiovascular.    

El llamado es a llevar un estilo de vida saludable constituido por una alimentación saludable, actividad física regular, evitar el tabaquismo, realizar chequeos médicos de rutina y sobre todo, adaptar esta realidad a la situación de pandemia por el COVID-19, que mantiene a la mayoría en cuarentena razón por la cual, es todavía más necesario evitar el sedentarismo para promover el disfrute de la salud, a través del autocuidado y prevención. 

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