Estos fueron los escapes más impresionantes del Muro de Berlín

Estos fueron los escapes más impresionantes del Muro de Berlín

El Muro de Berlín se mantuvo en pie durante 28 años y diariamente era vigilado por cientos de guardias armados que tenían la orden de ejecutar a quienes intentaran cruzar. Sin embargo, hubo muchos escapes que fueron ejecutados por civiles y que se destacan por la historia que esconden.

A pesar de que no existen cifras exactas, se estima que al menos 5.000 personas lograron cruzar de manera furtiva el muro que separó a toda una nación.

Robo de un tren

A comienzos del Muro de Berlín, un joven ingeniero de ferrocarriles descubrió que aun debía cubrirse un tramo.

Harry Deterling encontró una vía abandonada que comenzaba en los suburbios del este de Berlín y terminaba en el centro de Berlín Occidental. Al notar esta alternativa, convenció a su familia y amigos para que lo acompañaran.

Una mañana de diciembre, reventó los frenos de emergencia del tren y avanzó a toda velocidad hacia su destino. Los guardias en la frontera nomás se alejaron del ferrocarril en movimiento. Al día siguiente, las autoridades de Alemania Oriental cerraron el paso.

El convertible modificado

Heinz Meixner, un austriaco, estaba decidido en sacar a su enamorada Magarete Thurau y a su suegra de Alemania Oriental.

Consiguió un permiso de trabajo y una vez adentro modificó su auto convertible. Le quitó los parabrisas y le bajó el aire a las llantas para que quedara en un nivel bajo.

Su enamorada y su suegra se encontraban acostadas en los asientos traseros y al llegar al punto de revisión para salir, el austriaco pisó el acelerador y agachó la cabeza. Gracias a las modificaciones que había hecho, el automóvil pasó bajo la barrera y no los volvieron a ver en Berlín Oriental.

El colchón inflable

Ingo Bethke dedicó gran parte de su vida a ser guardián fronterizo de Alemania Oriental y tras abandonar su misión decidió ir a Berlín Occidental a buscar nuevas oportunidades.

Gracias a su tiempo siendo policía, supo analizar las fallas de vigilancia en el río Elba. Una noche se escapó junto a su mejor amigo, esquivando campos minados, saltando rejas de puas y remando con un colchón inflable durante la noche.

Tirolesa

El escape de Ingo Bethke supuso la vigilancia de su familia, por lo que su hermano Holger decidió planificar su propio escape antes de que las consecuencias lo alcanzaran.

Holger encontró un edificio alto cercano a la frontera, subió al techo y disparó una flecha con una curda amarrada. Al otro lado, se encontraba su hermano esperándolo, por lo que amarró la cuerda  su automóvil.

Con ayuda de una polea mecánica, Holger se lanzó en tirolesa y solo levanto los pies para esquivar el puesto fronterizo.

Aviones falsos

El ingenio de los hermanos Bethke no terminó con el escape de Holger, pues aun tenía que salir el menor de los tres: Egber.

Cuando Ingo y Holger se encontraban en Alemania Occidental, aprendieron a pilotear y consiguieron dos aviones que pintaron con estrellas soviéticas.

Los hermanos se vistieron con uniformes militares de facuya y llegaron a un aeropuerto en el que los estaba esperando su hermano menor.

“Pensé que nunca los vería de nuevo pero llegaron del cielo como ángeles para llevarme al paraíso”, narró Egbert Bethke, el hermano rescatado.

Cuerda Floja

Horst Klein era un trapecista que se caracterizó por criticar fuertemente el comunismo. Al mismo se le prohibió realizar presentaciones y salir de la ciudad.

Durante la madrugada, decidió escalar un poste de luz cerca del Muro de Berlín y camino paso a paso por un cable eléctrico que ya no se utilizaba.

La noche lo traicionó y cayó rompiéndose los brazos, pero el lado bueno de la historia es que cayó en Berlín Occidental.

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