Leche animal vs leche vegetal ¿Cuál es mejor?

La leche es un componente propio de los mamíferos, este líquido contiene los nutrientes necesarios para que las crías pueden desarrollarse hasta cierta madurez, donde ya requieren el consumo de otros nutrientes. El ser humano es la única especie que bebe leche de otro animal, ¿es realmente saludable? ¿qué beneficios trae de diferente a sus homólogas vegetales?

La historia data que hace 10.000 años, la especie humana evolucionó para digerir lactosa de otras, esto lo hicieron las comunidades que criaban vacas para su consumo; cerca del 30% de la población del mundo continúa produciendo lactasa, la enzima que se requiere para digerir la lactosa, en la adultez; El resto disminuye su producción después de la fase de destete en la infancia. Así lo reseña El Nacional.

Esto entonces convierte a la mayoría de la población mundial en intolerante a la lactosa, lo cual convierte a los europeos bebedores de leche, junto con algunas poblaciones de África, y el Medio Oriente y sureste asiático en la excepción.

Aquellos que pueden digerirla, incluso reducen la ingesta de leche por otras razones, como por ejemplo el costo para la salud y el impacto en la agricultura animal; esto ha impulsado el crecimiento de otros tipos de leche alternativas a la leche animal.

El calcio es vital en la adolescencia, más no en la adultez

Si bien el calcio es vital durante la adolescencia, ya que permite un buen desarrollo de los huesos para la edad adulta, no está claro que en el futuro, consumir leche de vaca ayude a los huesos; diversos estudios lo han revelado; tal como explica Ian Givens, experto de la Universidad de Reading, Reino Unido, "Si tus huesos no se desarrollan correctamente durante tu años de adolescencia, corres un riesgo mayor de tener debilidad ósea más tarde en la vida, sobre todo las mujeres después de la menopausia, que pierden los beneficios del estrógeno".

Otra creencia popular en torno al consumo de leche es la absorción de hormonas en ella, pues la leche la ordeñan cuando la vaca tiene 20 veces más estrógeno en su organismo de lo normal esto debido a que están embarazadas.

Laura Hernández, experta en lactancia en la Universidad de Wisconsin, EE.UU., explica que ingerir hormonas a través de la leche de vaca no es algo que deba preocuparnos. «la leche humana también tiene hormonas. Es parte de ser un mamífero».

La leche como principal recipiente de grasas saturadas

Muchos tienden a vincular el consumo de leche con enfermedades coronarias debido a las grasas saturadas que estas pueden contener, sin embargo, a leche entera solo contiene cerca del 3,5% de grasa, la semidescremada cerca del 1,5% y la descremada 0,3%, mientras que la leche sin azúcar de soja, de almendra, coco, avena y arroz tienen niveles más bajos de grasa que la leche entera.

Jyrkia Virtanen, epidemióloga nutricional de la Universidad de Finlandia Oriental explica que sólo una ingesta muy elevada de leche puede ser mala, pero no hay investigaciones que sugieran que un consumo moderado sea dañino para la salud.

Creciente alternativa en el mercado

Actualmente, las alternativas sin lactosa son muchas más, hechas de soya, almendras, merey, avellanas, coco, arroz, lino, avena, entre otros. Sin embargo, el mejor reemplazo para la leche de vaca es la de soya, ya que esta contiene una cantidad de proteína similar a su par animal.

Sin embargo, destaca Givens, estas proteínas a veces pueden tender a ser de una calidad menor a la de vaca, lo que puede perjudicar el consumo en etapas temprana de la vida, donde es necesaria la leche, el calcio y las proteínas, de igual manera el consumo de proteínas complejas es igual de necesaria tanto para niños como para ancianos quienes necesitan mantener bien formados sus huesos.

Una decisión netamente personal

Mientras que la leche de vaca contiene lactosa, un azúcar que se produce de forma natural, las leches alternativas suelen tener azúcar añadida, que es más dañina para nuestra salud.

Decidir si beber leche de vaca o una de las tantas bebidas alternativas se limita a revisar la información nutricional y verificar si lo que contiene el producto seleccionado vale la pena que lo consumamos.

Al final del día, la leche puede reemplazarse con otros productos. No existe un componente de la dieta o un alimento absolutamente necesario para nuestra salud.

 

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