Cultiva tú humildad, enseñanzas de la madre María Teresa de Calcuta

María Teresa de Calcuta

La madre María Teresa de Calcuta creó para sus hermanas de la congregación las Misioneras de la Caridad, una lista para cultivar la humildad de las personas.

La humildad, es la madre de todas las virtudes. Si eres humilde, nada te tocará, ni elogios ni vergüenzas, porque sabes lo que eres. Cuando te culpen, no te desanimarás. En caso de que llamen santo no te pondrás en un pedestal, son algunas de las formas que escribió la hermana María Teresa.

Cultiva la humildad con la madre María Teresa de Calcuta

  1. Habla lo menos posible sobre ti.
  2.  Mantente ocupado en tus propios asuntos y no con los de los demás.
  3. Evita la curiosidad (se refiere a querer saber cosas que no deberían preocuparte).
  4. No interferir en los asuntos de los demás.
  5. Acepta pequeñas irritaciones con buen humor.
  6. No te detengas en las faltas de los demás.
  7. Acepta censuras incluso si no son merecidas.
  8. Ceder a la voluntad de los demás.
  9. Acepta insultos y heridas.
  10. Acepta el desprecio, ser olvidado y desatendido.
  11. Se cortés y delicado incluso cuando seas provocado por alguien.
  12. No busques ser admirado y amado.
  13. No te protejas detrás de tu propia dignidad.
  14. Cede, en discusiones, incluso cuando tengas razón.
  15. Elige siempre la tarea más difícil.

Cada 5 de septiembre, celebramos el fallecimiento de la monja que educó al mundo con sus enseñanzas y su bondad, tras fallecer en 1997.

Agnes Gonxha Bojaxhiu, es el nombre de la hermana de la congregación las Misioneras de la Caridad fundada en 1950. Y que a sus 87 años pereció producto de diversas afecciones cardíacas.

Fue galardonada con el premio Nobel de la Paz en 1979, por su incansable labor hacia los pobres y enfermos, reseñó Infobae.

El papa Juan Pablo II la beatificó en el año 2003, y luego fue canonizada por el papa Francisco en 2016.

Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada, dijo el máximo líder de la iglesia católica, en la Plaza San Pedro.

La hermana inició su servicio a Dios a los 18 años, edad a la cual ingresó a la congregación de las Hermanas de Loreto.

En 1946 durante su viaje de retiro anual, dijo haber escuchado el llamado de Dios, dejó el convento para fundar el suyo cuatro años después.

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