"La chica más tímida de la clase" el relato erótico lésbico de este viernes

estefanía

Es viernes y tanto tu cuerpo como la Zona Prohibida, lo sabe. Por eso te traemos el relato sexual "la chica más tímida de la clase", para que le des un fiestón a tu cuerpo, desde tempranito"

El relato del día de hoy, viene por cortesía de la usuaria Lenaorgasmo, del portal de Marqueze.

"La había visto en clase alguna vez: alta, morena, con pelo largo castaño y ojos grandes color miel. Me atraía aquel aire exótico de sus facciones marcadas.

Siempre iba perfecta: con vaqueros, botas de tacón y camisas que se dejaba abiertas hasta el tercer botón. Uff…lo que me ponían aquellas camisas a veces casi transparentes…daba igual que el sujetador fuese oscuro o claro, yo sólo pensaba en quitárselo.

Me fijé en ella desde el primer día, tímida, de voz dulce y sexy, siempre elegante al caminar y con aquella altura…impresionante. No me costó darme cuenta de que aquella súbita fascinación se escapaba del típico «fichaje» entre chicas: que si mira esta que mona, pero que mal gusto, que a dónde irá esta chica con esa falta que le hace gordísima etc.

Me atraía muchísimo, soñaba con besarla, acariciar sus pechos redondos, firmes y grandes hasta que los pezones se pusieran duros entre mis dedos, succionarlos hasta que empezase a gemir, recorrer con mi lengua aquel cuerpazo sintiendo sus gemidos, las contracciones de su cuerpo, mis dedos penetrándola quería ver su cara al correrse en mi boca…

Distraída con estos pensamientos, el profesor anunció que tocaba hacerse la foto de clase así que todo el mundo se dirigió hacia el patio, yo recogí mis cosas y las guardé en mi cartera. Tenía calor aunque era noviembre, no podía dejar de pensar en cómo sería en la cama…mientras tanto, veía como Anita, la amiga inseparable de Estefanía, se adelantaba y cogía a Estefanía del brazo para dirigirse hacia el patio.

Conseguí situarme justo delante de ella en la foto (Estefanía con su 1,80 estaba de pie en la última fila, yo mido 1,70 así que no desentonaba en la segunda) me rozaba la espalda con sus manos y podía oler su perfume Calvin Klein…de pronto noté como mis pezones se ponían muy duros y mis braguitas comenzaban a mojarse…estaban empapadas.

Sin poder evitarlo me ruboricé, ya habían hecho la foto así que me fui lo más deprisa que pude de allí, hacia el baño. Quería perderla de vista por un momento, necesitaba pensar ¡Tenía que decírselo! No podía aguantar más.

Los baños eran amplios con un montón de lavabos en línea y un espejo enorme. Me apoyé sobre uno de ellos, la verdad es que no la conocía en absoluto. Siempre iba con aquella amiga suya Anita y casi no aparecían por clase. Tenía un par de amigos más, dos tíos con los que se llevaba bien, aunque uno estábamos convencidos de que era gay.

Pensé en llamarla por teléfono y decírselo a ver que pasaba, pero no quería que aquello me pasara factura en clase…aún quedaba un cuatrimestre y medio para acabar el curso y no me apetecía que todo el mundo supiese que soy lesbiana. Así que había que perfeccionar la estrategia.

Lo cierto es, que alguna vez habíamos desayunado juntas Anita, Estefanía y yo. Anita era rubia natural, llevaba una media melena desfilada, más o menos de mi altura, de tez pálida y ojos azules. Solía vestir más informal que Estefanía pero siempre iba impecable también.

Era todo lo contrario que Estefanía, súper extravertida y hablaba por los codos. Me bastó una única conversación para saber que le gustaban los tíos y que acababa de romper con uno. Aquello me animó, por lo menos no estaban juntas…o al menos eso pensé yo. Siempre me decía que le encantaba mi corte de pelo, lo tengo a la altura de la mandíbula liso con las puntas hacia fuera y moreno, y que le hacía gracia mi forma de vestir, siempre voy de vaqueros, yérsey pegadito de colores, camisas o camisetas, chaqueta de cuero, y zapatillas de deporte.

Digamos que mi look era más casual un poco roquerillo a veces, ellas sin embargo vestían mucho más clásico aunque siempre de marca. La verdad es que Estefanía no hablaba mucho, tan sólo sabía que no le gustaba el caf&eac

ute; que le encantaban los batidos de chocolate blanco y que se ruborizaba si la miraban fijamente a los ojos.

Aproveché para lavarme las manos antes de salir del baño, pues el timbre anunciaba el final de la pausa, cuando me disponía a salir de allí me topé de bruces con Estefanía que entraba, no pude evitar mirarla de arriba abajo, tenía unos labios carnosos y una sonrisa perfecta, le guiñé un ojo de la manera más seductora posible y salí de allí antes de que pudiera decir «lo siento», estaba segura de que había descubierto mis intenciones así que al llegar a casa decidí llamarla por teléfono.

Eran las 10pm y me cogió el teléfono, le dije que era yo que me apetecía muchísimo quedar a tomar algo con ella al día siguiente y que me parecía que hoy estaba muy guapa.

Ella se reía al otro lado de la línea y me decía: «¿ah sí? Me preguntó si a todo el mundo le haces esos «fichajes» y les sonríes de esa manera tuya tan sexy» Yo no podía creérmelo, parecía que había alguna posibilidad y aquella voz tan sexy hablándome…

Me tumbé encima de la cama y le sugerí que me apetecía besarla, ella se reía de forma nerviosa y por un momento pensé que había metido la pata hasta el fondo, sin embargo empezó a preguntarme un montón de cosas, que si era de relaciones largas, si había tenido muchas parejas, si sólo me iban las tías…yo le contestaba mientras me quitaba la ropa, sólo oírla me ponía a mil así que empecé a acariciarme por debajo del elástico de las braguitas, sentía como mi respiración se entre cortaba y se sucedían silencios entre mis respuestas, me imaginaba que era ella quien me acariciaba los muslos y subía por encima de mis braguitas mientras yo me retorcía de placer, que era ella quien empezaba a jugar con dos dedos por debajo de aquel elástico, yo estaba súper caliente deseaba que me quitase las bragas y me follase de una vez.

Me quité las bragas y empecé a frotarme el clítoris con la palma, haciendo movimientos circulares con dos de mis dedos hasta correrme, no quería que lo notara aunque en algún momento me preguntó que si estaba bien, yo no podía más: saqué un vibrador que tenía en el cajón de noche y me lo metí hasta el fondo, 20cm de placer mientras apartaba el teléfono para que no me oyese gritar. Me lo metía compulsivamente mientras pensaba en ella, no le costaba nada entrar estaba toda mojada, al final no lo pude evitar y empecé a gemir, pidiéndole más…al otro lado del teléfono no se oía nada.

Cuando terminé le pregunté si aún seguía allí; ella me dijo que sí y siguió hablando. Colgamos a las 3 de la mañana, no sabía si se había dado cuenta de que me había estado masturbando mientras hablaba, pero habíamos quedado en vernos al día siguiente en clase.

Cuando la vi aparecer más sexy que nunca, con una camisa azul con rayas blancas en la que se marcaba el sujetador blanco y dejaba ver que su talla 95 no era precisamente de relleno, recordé mi aventura nocturna.

Cuando terminó aquella clase no pude resistir más y me acerqué a ella, me senté en un sitio que estaba libre justo detrás de ella y le tapé los ojos con mis manos mientras me le susurraba al oído que nos fuésemos al baño. Ella se dio la vuelta, me sonrió y accedió.

Mientras nos acercábamos a la puerta, Anita nos preguntó que a dónde íbamos, le contestamos que al baño y dejamos las cosas en clase. Justo antes de salir noté que me daba una palmadita en el trasero. Aquello me dio un montón de confianza, entramos al baño cogidas de la mano, cerramos la puerta con pestillo, nos teníamos de frente.

La empujé contra la pared y comenzamos a besarnos, notaba como mi piercing de la lengua le excitaba, mi cuerpo estaba totalmente encima del suyo y Estefanía me agarraba el trasero por dentro del pantalón, aquello me estaba poniendo tanto que tuve que contenerme para no gritar y que nos oyera todo el mundo. Empecé a morderle suavemente el lóbulo de la oreja mientras recorría el cartílago con la punta de la lengua, los jadeos comenzaban a hacerse evidentes.

Le quité la camisa y le desabroché el sujetador, ella tenía los ojos cerrados, se dejaba hacer y se notaba que le estaba gustando.

Sus tetas eran grandes de pezones oscuros, me acerqué y comencé a morderle los pezones hasta que se pusieron duros, se contraía a medida que se los acariciaba y me apartaba cuando no podía soportar esa mezcla de dolor y placer, yo la apretaba más y más fuerte contra mi y la acariciaba por todas partes, le desabroché los vaqueros hasta que cayeron al suelo, ella hizo lo mismo, me quitó el yérsey y me acarició por debajo de la camiseta de tirantes, yo no llevaba sujetador, me la quitó y empezó a besarme y a acariciarme las tetas de manera compulsiva, yo la paré, la empujé de nuevo contra la pared y le mordí el labio inferior.

Me di la vuelta y empecé a moverme describiendo círculos sobre sus braguitas ya empapadas, ella buscaba mis labios, me mordía y besaba mientras me quitaba las bragas.

Yo también se las quité; quería follármela ya así que empecé metiéndole dos dedos mientras ella acompasaba el movimiento con su cuerpo, se apretaba contra mí y me jadeaba ll oído, yo no podía aguantar más así que dirigí sus manos hacia mi coño y le supliqué que me follara ya ella accedió mientras no dejaba de gemir, mi mano empezó a salir y entrar cada vez más rápido mientras ella también me introducía sus dedos, empecé a correrme casi con el primer contacto, el ritmo se hizo cada vez más fuerte mientras movía mis dedos haciendo círculos en su vagina.

No podíamos aguantar más el placer con las manos libres nos tapábamos la boca para no chillar, yo chupaba los dedos de su mano ¡Nunca me lo habían hecho tan bien!

Nos corrimos casi a la vez, noté como se venía en mi mano, me di la vuelta, estábamos sudando la besé suavemente e hice que se sentase comencé a bajar, jugaba con mi lengua entre su vello público, ella decía con la respiración entre cortada que no podía más que la dejase, pero no lo hice. Le abrí los labios con la lengua y en ese momento gritó, le acaricié el clítoris, estaba muy sensible pero lo succioné hasta que Estefanía no pudo más, no paraba de gritar.

Me senté encima e inclinándome un poco sobre la puerta, Estefanía comenzó a comérmelo…Qué sensación, succionaba mi clítoris mientras me penetraba nuevamente con sus dedos, esta vez metió tres, comenzó a moverlos de manera circular yo pensé que me moría de placer le pedía que siguiese que me follase más y más. Me pellizcaba los pezones mientras me follaba, no pude contar los orgasmos, pero la besé como jamás he besado a nadie.

Le pedí que antes de irnos se levantase y se diese la vuelta. Ella estaba apoyada sobre sus manos en la pared, yo me agaché hasta que mi boca quedó enfrente de su culo, lo agarré y comencé a meterle la lengua, ella comenzó a gemir, yo notaba que cuanto más profundo le metía la lengua más gemía ella así que se la introduje hasta el fondo, ella notaba el piercing, le encantaba la sensación.

Yo le acariciaba de nuevo el clítoris, ella se movía hacia delante y hacia atrás intentando que se la metiese más profundo, le metí tres dedos mientras seguía lamiéndola con mi lengua ella jadeaba mientras me repetía que no parara de follarla, que quería correrse conmigo, yo seguía metiéndosela hasta que noté que se corría, entonces me levantó y me metió 4 dedos, yo, que me había corrido sólo con escucharla, empecé a sentir una mezcla entre dolor y placer que pronto se convirtió en placer, me los metía tan rápido que tardé poquísimo en correrme, con la otra mano me acariciaba el clítoris, yo no podía más y se lo dije, ella me contestó «cállate, ahora vas a saber lo que es correrse me cogió de las muñecas mientras con la otra mano no dejaba de follarme, yo no podía gritar más, aquello me había puesto a mil y me corrí en su mano.

Cuando acabé me besó suavemente y me abrazó, me dijo que le había parecido increíble y que le encantaba oírme gemir cuando me corría, como la noche anterior.

Yo me quedé helada y le pregunté que si me había oído, ella dijo que sí y que no era la primera vez que lo hacía con una chica, que entre Anita y ella había habido algo.

Yo no le dije nada, no sabía si aún seguía con ella o no. Seguimos encontrándonos en los baños de la facultad; por aquel entonces se corría el rumor de que había una pareja que follaba a lo salvaje en los baños de las tías, aunque nadie sabía que se trataba de nosotras dos.

Decidimos salir juntas y aunque ya lo hemos dejado, todavía me ponen los baños de mi facultad".

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