Lunes de relato: "Descubriendo a mi tía" (relato XXX)

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Hoy en la Zona Prohibida, empezamos la semana con las energías a tope. Y por eso te traemos un relato sexual súper ardiente y prohibido, como nosotros. Prepara tus sentidos.

El relato erótico de hoy se titula "Descubriendo a mi tía", y fue escrito por el usuario Carlos99  para el portal Marqueze. Esta es la primera parte, esperamos que te guste para luego montar la segunda.

"Ese día no fui trabajar, a pesar de ser un día hábil, de trabajo y escuela. Ya que no tenía nada que hacer, fui a visitar a mi tía que vivía muy cerca de mi casa. Mi tía es particularmente joven, es la última de las hijas, casi que un pelón, así que no me lleva muchos años de diferencia.

Al llegar se sorprendió de verme.

– ¿Qué haces aquí?, ¿no fuiste a trabajar?, ¿estás enfermo?

– No, todo está bien solo que me cambiaron este día por un fin de semana que fui a trabajar.

Ella estaba en una salita mirando algún programa en la TV, mientras la muchacha que le ayudaba estaba en el piso de abajo haciendo algo en la cocina.

– ¿No creas que soy floja, ya hice casi toda mi tareas del posgrado y me merezco un descansito, no crees?

– Claro, le dije, que estás viendo, ¿le pregunté?

– No sé, algo para pasar el rato.

Me puse a ver de qué se trataba, y era una serie insulsa que no pude catalogar si era comedia o qué. En una escena salieron dos tipos negros jóvenes discutiendo por algo.

– ¿Dicen que los negros son los más dotados, será cierto? pregunto casualmente mi tía sin dejar de ver la TV,

Que pregunta tan rara, ¿qué le respondo?

– Eso dicen, le dije, aunque no solo los negros, también algunos blancos, le respondí sin pensar.

De pronto se puso de pie y salió de la salita, chin pensé, ya la regué, no debí haber hecho ese comentario.

Al poco rato regresó se sentó junto a mí, y siguió viendo la TV. Uff, pensé, no ha paso nada. Equivocado.

-Porque dices que algunos blancos están tan bien dotados como los negros?, pregunto cómo quien pregunta; ¿lloverá hoy?

¿Y ahora? ¿qué le digo, qué se trae?

– Bueno le dije, midiendo bien mis palabras, algunos hemos tenido algo de suerte.

De nuevo, se volvió a poner de pie salió de la habitación y me quede hecho un pendejo sin saber que estaba pasando, la escuché hablar con la muchacha y al momento escuche cerrarse la puerta de la calle.

Subió de nuevo y nuevamente se sentó a mi lado.

– O sea, ¿tú has tenido suerte?, me pregunto sin expresar ninguna emoción

Mas derecha ni una flecha.

– Algo le dije, no muchísima, pero algo, hasta ahora ninguna se ha quejado, es más me siguen buscando.

– ¿Compartes tu suerte con muchas amigas?, me pregunto con voz suave.

– Sí, tengo algunas muy buenas amigas con las cuales me gusta compartir parte de mí, le dije con una sonrisa.

Nos quedamos un rato en silencio dizque viendo la tele, de repente ella reacciono;

– ¡Quiero ver qué tanta suerte tienes, quiero ver tu cosa!

¿En serio? ¿mi tía quería ver mi verga?

Inmediatamente tomé el control de la situación y le pregunté; ¿y la muchacha?

– La mande a hacer varios mandados, y seguro va a ir con su novio a darse una revolcada, seguro que regresa dentro de mucho tiempo.

– Bueno, pero no se trata solo de ver, le dije, tienes que acariciarla para que la puedas ver del tamaño real.

–No soy muy experta, pero tampoco ignorante, me dijo, tu dime que tengo que hacer,

Sentía que el corazón se me iba a salir, la adrenalina entró a mi sangre y las manos me empezaron a temblar por la emoción, estaba a punto de cruzar una línea con mi tía, me la iba a coger, ¡a mi tía!, eso estaba mucho más allá de mis más cachondas fantasías. Algo la había cambiado, pero en ese momento no me iba a poner a investigar.

Estire las piernas, me desabroche el cinturón y baje el zíper y me aflojé el pantalón solo dejando el bóxer y le dije;

– Si quieres verla, ponte de rodillas frente a mí y sácala tu misma, y además no se llama cosa, se llama verga y así quiero que le digas, repite conmigo; quiero verte la verga.

– Quiero verte la verga, respondió como alumna aplicada y repitió; quiero verte la verga.

Se puso de rodillas, metió la mano dentro de mi pantalón, la aprisionó con sus manos y la saco, sin que le dijera nada la empezó a pelar hasta dejar descubierta la cabeza, estaba como hipnotizada viendo la que era tal vez su segunda verga parada y en sus manos.

Una gota transparente de lubricante apareció en la punta de mi verga, ella cuidadosamente la tomó con la punta de su dedo índice y la acerco a su nariz, ¿por qué? solo ella podría responder.

Yo me imaginaba que su vida sexual era más aburrida que un caracol, muy apegada a su religión y bastante conservadores en su estilo de vida, sin aventuras, sin exploraciones, seguramente cogiendo siempre en la misma posición.

Siguiendo mis instrucciones, lentamente me la empezó a chaquetear, subiendo y bajando su mano, pronto apareció otra gota de lubricante y ahora acerco su nariz a la cabeza de mi verga, seguro el olor la embriagaba.

Ahí estaba contemplando, su mano alrededor de mi miembro subiendo y bajando, su boca a escasos milímetros de la cabeza roja e hinchada, una pelea interna se estaba llevando en su mente, la aventura, el placer y el pecado por un lado y por el otro, sus creencias religiosas. En ese momento dudó y me dijo;

– Ya vamos a dejarlo así, otro día lo seguimos.

Yo sabía que no habría otro día, era ahora o nunca, era claro que necesitaba un poco de ayuda, le tome suavemente por la cabeza y sin hacer ninguna presión, sus labios se posaron en mi glande, me dio unos besitos tiernos en la puntita y alrededor, luego, siguiendo mis indicaciones,  paso la lengua alrededor de la cabeza.

Y al poco tiempo, tímidamente empezó por meterse la punta en la boca y poco a poco se la fue tragando hasta donde pudo, en tanto mi pene crecía y engrosaba.

Mientras ella hacia lo suyo, le fui desbrochando y bajando el vestido y el sostén, dejando al descubierto un par de tetas muy frondosas y apetecibles. La tomé por la cintura y la ayude a ponerse de pie frente a mí y le empecé a mamar los senos, grandes, no muy firmes pero de muy buen ver, podía presumirlas, mientras lo hacia ella seguía aferrada a mi verga, no me soltaba, le bajé el vestido y la pantaleta al mismo tiempo, le dije  que se subiera a horcajadas mientras me bajaba el pantalón hasta los tobillos y me desprendía a patadas de él, antes de empezar a ensartarse sola, le dije,- Me mamaste muy rico la verga- ¿Te gustó?

–Nunca lo había hecho, solo lo había visto en películas y revistas …

Le creí.

–Luego, me la vas a volver a mamar hasta que me hagas terminar

–Lo que tú me pidas, me dijo sumisamente La tomé por las cadera y la ayudé a ir bajando para que solita se ensartara, cuando sintió que la emboquillaba emitió un suspiro profundo, casi un sollozo que se hizo más fuerte cuando fue bajando, no podía creer lo apretada que estaba, mi verga iba entrando como en un guante, estaba más estrecha que chicas mucho más jóvenes que ella, al llegar al tope se quedó quieta, como queriendo asimilar el momento, empecé a cabecear mi verga para que ella la sintiera y en respuesta recibí un apretón de su vagina como si tuviera vida propia, o tal vez la tenía, los apretones de su intimidad eran deliciosos, los sentía a todo lo largo de mi pene.

Yo estaba en éxtasis, los nervios me mataban, me estaba cogiendo a las más chica de las hermanas de mi mamá, muy hermosa, de muy buen cuerpo, súper cachonda, dócil haciendo lo que yo le pidiera, ¡me había ganado el premio mayor!".

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