"Mi primera Infidelidad" es el relato sexual de este lunes (XXX)

infidelidad

Tengo 37 años y estoy casada. Nunca antes había siquiera pensado en que la infidelidad podría ser algo que sucediera en mi relación. Hace unos meses descubrí que mi esposo me ha sido infiel desde hace años. Intentamos solucionarlo con terapia y dándole una oportunidad a la relación. Sin embargo, yo comencé a buscar apoyo en las amistades para salir de la depresión. Así fue como lo vi a él con otro ojos.

Nos conocemos desde hace un par de años, entrenamos en el mismo lugar. Soy 10 años mayor que él. El acercamiento fue natural y sin ninguna doble intención, él acababa de terminar un noviazgo de 2 años y yo estaba pasando por momentos difíciles en mi matrimonio.

Las pláticas se comenzaron a dar y los mensajes. Nos escribíamos a diario a todas horas del día para hablar de cualquier cosa, hasta que inevitablemente comenzamos a tocar temas íntimos. En poco tiempo ya estábamos hablando de gustos y fantasías y, aunque es tímido, se atrevió a decirme que una de sus fantasías era hacerlo con una mujer mayor. A esas alturas mi curiosidad era muchísima y me decidí a probarlo.

Acordamos en ir a un motel. Honestamente creí que no sería capaz y que tal vez no pasaría de algunos besos. Pero una vez que rompimos la barrera de la pena y el respeto, cuando comenzamos a besarnos y nuestras lenguas exploraban al mismo tiempo que sus manos movían y quitaban ropa, cuando comenzó a lamer mis pezones y juguetear con sus dedos en mi vagina, sólo podía pensar en que necesitaba que me la metiera hasta el fondo.

Nos quitamos rápidamente el resto de la ropa. Verlo desnudo me excito aún más: es un hombre joven, deportista y con un cuerpo hermoso. Acaricie con ambas manos su erección y le pedí que se enfundara ya. Apenas estuvo listo me senté encima, clavándolo hasta el fondo y comencé a mecerme ritmicamente sobre su verga.

Debo decir que aunque le falta algo de experiencia, su potencia me enloqueció. Me hizo gemir y rogar. Sus manos jugaban en todo momento con mi tetas y mis nalgas. Me tomaba con fuerza y me la metía sin parar, mientras yo le pedía seguir. Perdí la noción del tiempo, sólo sabía que necesitaba que me cogiera con fuerza y sin parar.

Cuando estaba a punto de venirse se quitó el condón y me la metió en la boca. Intente mamarla hasta el fondo pero me producía arcadas, de cualquiera manera me la seguí comiendo y se la mame hasta que se corrió en mi boca y me los tragué.

En 15 años ha sido una de las cogidas más ricas que me han dado. Estoy muriendo por nuestro siguiente encuentro… quiero sentir esa potencia en mi culo.

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