Sábado erótico: "La prostituta de mis sueños" (Relato XXX)

Sábado erótico: "La prostituta de mis sueños" (Relato XXX)

Es fin de semana, por lo que es momento de relajarse y despejar todo ese estrés de la rutina del trabajo, estudios, labores del hogar y todo aquello que te mantiene ocupado ¿Qué mejor forma de hacerlo que con un relato erótico que puede volar tus sentidos?

En Zona Prohibida sabemos que has disfrutado leyendo historias pícaras, por lo que te recordamos que lo mejor es que busques un lugar cómodo y privado para que disfrutes al máximo del contenido.

El siguiente relato fue compartido por el usuario "Colombia" en la plataforma Marqueze.

"La prostituta de mis sueños"

Todo sucedió casi como un sueño, muchos leerán y pensarán en un desvarío mental, pero esto es real, tanto como que hoy ha salido el sol.

Hace tan solo cuatro días, me encontraba ojeando un periódico en busca de pisos a la venta, ya que me dedico al negocio inmobiliario, sin embargo, uno de los anuncios se había traspapelado desde la sección de contactos. Entre todos los teléfonos de pisos a la venta, apareció el nombre de una tal Roxanne, 36 años, ardiente, complaciente, recibo en piso y su número de teléfono.

Nunca me explicaré por qué, pero la curiosidad me invadió y me descubrí instantes después llamándola por teléfono, bueno, me explicó sus tarifas, y yo, le dije que pasaría a verla en la noche, cosa que lo cierto es que no pensaba hacer. Al cabo de unas horas, me comía la conciencia el hecho de dejarla plantada, pero tampoco me sentía capaz de pagar por sexo, así que decidí llamarla de nuevo y ponerle una excusa un tanto creíble para no acudir.

Esa llamada se prolongó durante dos horas, he de decir que no he conocido chica más dulce, más dispuesta a escuchar y a abrir sus sentimientos hacia otros. Me contó su vida, es colombiana, tiene dos hijos, bueno… una serie de detalles muy íntimos y que yo agradecí conocer.

Desde ese momento, comenzamos a enviarnos mensajes de texto al móvil, todos ellos cariñosos, "buenos días", "buenas noches", "dulces sueños"… hasta que decidí invitarla a tomar un café ya que al día siguiente se marchaba de la ciudad y yo sentía la necesidad de ver cómo era.

Pasé a recogerla por su casa del trabajo, la esperé en el coche y allí llegó: rubia, no muy alta, pero con un cuerpo impresionantemente bonito y una preciosidad de cara, labios carnosos y ojos de mirada muy profunda.

Tomamos una copa en un tranquilo bar de un barrio céntrico de la ciudad, allí charlamos desde las once de la noche hasta la una de la madrugada, nos mirábamos, nos reíamos, fue sintiéndose cierta química entre los dos. Al salir del bar, dimos un paseo por la zona monumental de la ciudad, vimos los sitios más curiosos, ella se sorprendía de todo, se sentía muy especial.

Posteriormente llegó el momento de llevarla a casa, la verdad, es que ya en la puerta, nos costaba salir del coche, ella estaba nerviosa, y yo… ¿pueden imaginar? tengo 25 años, y si ella, con 36 lo estaba… bueno, yo era un tonto.

La tomé de la mano y le dije que había sido maravilloso conocerla y que mantendría el contacto con ella. Roxanne, que por supuesto no es su nombre real, me bañó en mil elogios y bueno, al momento acabó viniendo hacia mí y dejándome un beso en los labios, cálido, dulce, inocente… Instantes después estábamos besándonos apasionadamente, me miraba, excitadísima y humedeciéndose.

Por momentos, jadeaba, besarme la excitaba muchísimo, nos echamos en su cama y comenzaron las caricias, y poco a poco, se fue deslizando hacia abajo hasta hacerme una felación increíble; cada vez estábamos más excitados, no dejaba de jugar con su lengua sobre mi polla y poco a poco se giró hasta invitarme a perder mis labios entre sus piernas.

Aquella situación se encontraba al rojo vivo, me pidió calma, sabía que estaba a punto de correrse y bajamos el ritmo, caricias, besos, hasta que no pudo más. Se sentó sobre mí y comenzó a cabalgar con gran fuerza, yo estaba al límite y terminé teniendo un enorme orgasmo; antes que ella, cosa que no evitó que siguiese moviéndose sobre mi hasta que unos diez segundos después ella también se vino.

Podía notar su humedad, sus contracciones, su corazón latiendo a mil por hora…

Después, se echó a mi lado y comenzamos a besarnos y a acariciarnos dulcemente… Fue maravilloso. Esa misma noche, al llegar a mi casa, encontré un mensaje en el móvil desde el suyo… un texto tan profundo, lindo y cálido que jamás se borrará de mi memoria…

"Es usted la persona más maravillosa que se ha cruzado en mi vida, hoy me he sentido por primera vez especial en mucho tiempo, usted me ha hecho sonreír, me ha mostrado tantas cosas lindas y ha conseguido que haga una locura tal como acostarnos el primer día de conocernos, mi cuerpo aún se estremece de pensar en lo que ha sucedido. Un beso para mi bebecito"

Era como un sueño, esa noche no pude dormir y al día siguiente, me presenté en la estación de tren minutos antes de que marchase, tomamos un café, charlamos, se sorprendió de mi presencia; subimos su equipaje al tren y allí nos despedimos, dos besos, como amigos, y un tercero pequeño, dulce, húmedo y cálido que dejó en mis labios… «nunca le olvidaré» me dijo…

Hemos quedado en vernos a finales de agosto, yo viajaré a su ciudad, conoceré a sus niños y volveremos a escaparnos para tener nuestros momentos. Ella volverá en octubre aquí, la espero con los brazos abiertos… Mientras tanto, siguen los mensajes dulces, las llamadas de teléfono por ambas partes y una sensación increíble dentro de mi.

Parece irreal ¿verdad? A mi también me resulta casi como un sueño. Les regalo su más reciente mensaje enviado al móvil:

«Hola papi, a veces yo quisiera escribirle, pero no quiero molestarle, aquí trabajamos hasta las doce y me acosté muy cansada. Lo más bonito es levantarme y leer tu mensaje, ojalá llegue agosto rápido para poder tocarte, mimarte y decirte muchas cosas bonitas, te quiero mucho, te deseo lo mejor en este mundo mi bebé precioso un besote muy grande, como el universo TQM bebecito, quiero morderte… »

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