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¿Cómo enfrentar las despedidas?

Sigue la diáspora…

Por María Laura García 

El que un familiar decida irse de tu lado o del país ciertamente no es una pérdida irreversible; tampoco una enfermedad letal, pero si puede ser crónica al punto de convertirse en un dolor que lacere el corazón poco a poco, por ello debemos prepararnos emocionalmente muy bien para no perder nuestra salud mental y física.

¿Por qué? Porque este tipo de aflicción recurrente en aquellos que se encuentran sometidos a niveles de estrés muy altos, pudiera ser verdaderamente perturbadora.

Es el duelo migratorio en los que se van y en los que se quedan, representa ese lado oscuro de la migración del que, afortunadamente con trabajo, se puede manejar y quizás hasta superar. Yo, sin ser profesional, sólo una víctima más, creo que NO se supera, solo se aprende a tolerar, como cualquier otra dolencia crónica.

¿Qué es “duelo migratorio”?

A estas alturas, no hay ningún venezolano, que no sepa de este término o denominación. Se trata de un proceso que se vive ante la separación y perdida de algo tan importante para un ser humano como lo son sus afectos, seres queridos y sus grupos de referencia. A cualquier persona que migra o que queda atrás va a experimentar en mayor o menor medida su impacto.

Representa un duelo parcial, donde lo “perdido” sigue existiendo, pero sin estar, es decir, no significa una falta irreversible como lo puede ser la muerte de un familiar, pero lamentablemente constituye duelo recurrente, que siempre va a estar allí, cada vez que se dé un viaje de reencuentro o con el sueño de que ese ser que amamos regresará algún día.

Tanto el que se queda, como el que se va, suele experimentar incertidumbre, tristeza, estrés, ansiedad y una especie de soledad. Por ello, es vital estar atentos a los cambios en el estado de ánimo, debido a que es extremadamente delgada, casi imperceptible, la línea entre lo que es una tristeza normal frente a la separación y el inicio de una depresión. Puede ser peligroso, dejar pasar el tiempo sin buscar ayuda para reponerse anímicamente.

Tengan en cuenta que hasta las personas con la mejor capacidad de adaptación pueden experimentar nostalgia, particularmente en fechas especiales para la familia como la navidad, los nacimientos, bautizos y muertes, entre otras situaciones de la vida.

Lo innegable es no darse el espacio para abrazar todas las emociones posibles, identificarlas y aceptarlas de la mejor manera, para que no se instauren enfermedades, incluso mentales. Por tanto, si notas que estás sumergido en un estado de estancamiento emocional, vacío y tristeza que no se ha resuelto espontáneamente, busca ayuda.

¿Es posible superar este tipo de pérdidas o cambios? ¿O siempre el vacío estará allí?

Con los expertos que he hablado sobre este tema, me han indicado que, como cualquier proceso de duelo, su elaboración es tan personal que no hay forma de determinar, cómo será en cada quien. No será lo mismo en una persona que está muy ocupada, que en aquella no tiene nada que hacer; o en el dependiente y el independiente.

De hecho, las características de personalidad, las condiciones bajo las cuales se da la separación y la migración, el que exista algún problema de salud mental previo, etc.., pueden dificultar la resolución saludable.

¿Qué lo facilita?

Hay elementos y circunstancias que hacen el camino un poco más sencillo como, por ejemplo, que tan frecuente es la comunicación con los seres queridos que se despiden, la posibilidad de recibir ayuda económica de ellos y el poder viajar a visitarlos o de que pueda haber una reunificación familiar, más la satisfacción por la mejora en la calidad de vida de todos.

Otro aspecto importante es saber reconocer el dolor por la pérdida y buscar maneras de drenarlo, ya sea hablando con otros, haciendo ejercicio e incluso, como ya te sugerí, acudiendo a especialistas si es necesario.

También puede ayudar…

Planificar el momento de la despedida ya que, proporciona una estructura que puede darte mayor comodidad emocional y ayuda a enfrentar la realidad. Un ejemplo de ello, son las despedidas grupales programadas.

Para evitar agobios emocionales, antes de la partida de tu ser querido, propón un horario para llamarse, chatear o escribirse cada cierto tiempo. Busca allegados que hayan pasado por tu misma experiencia, para que te digan cómo sobrellevaron el duelo de la partida y se acostumbraron a la nueva realidad.

Y por último, busca en que ocuparte, adopta una mascota o desarrolla ese hobby que descuidaste hace rato o haz un curso.

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